Oaxaca pone ejemplo en lucha antichatarra; alianza en favor de la salud

Con materiales didácticos, talleres de refrigerios saludables… en escuelas de educación básica, logran que decenas de alumnos se alimenten mejor

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Taller sobre alimentación saludable en Oaxaca.

“Me inspira el hecho de que mis estudiantes tengan una condición de vida más saludable, comprendan que la comida chatarra no les favorece a la salud, detona en desnutrición y obesidad, lo que impacta en su aprovechamiento en el salón de clases”, refiere Ivett López Ruiz, directora de la secundaria general Heberto Castillo, en la agencia Vicente Guerrero, del municipio conurbado de Villa de Zaachila, Oaxaca.

La profesora del plantel involucró a los 365 alumnos y alumnas, así como a 29 docentes en la campaña Por el derecho a una alimentación sana y nutritiva de niñas, niños y adolescentes, también denominada Oaxaca sin chatarra, que impulsan organizaciones de la sociedad civil en comunidades escolares facilitando materiales didácticos, talleres de refrigerios saludables y murales artísticos en escuelas de educación básica.

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Al referirse a los alimentos ultraprocesados, la directora subraya que además de atentar contra nuestra salud con sus excesos de azúcares, edulcorantes y aditivos, “con sus campañas multimillonarias desvían nuestra atención de las toneladas de desechos plásticos, como las bebidas azucaradas (refrescos), que deja una huella anual millones de toneladas de basura”.

Yésica Sánchez Maya, integrante de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, refiere que esta actividad pertenece a la campaña iniciada en el año 2020, después de que entrara en vigor la reforma al artículo 20 bis, para prohibir la venta, regalo o distribución directa de bebidas azucaradas y alimentos envasados con alto contenido calórico a menores de edad.

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Mural sobre comida saludable en Oaxaca.

Sin embargo, las organizaciones empezamos años atrás, de cara a la gran crisis de salud y alimentación que se vive en México con énfasis específico en Oaxaca; cada una trabajó por su lado, hasta que conseguimos articularnos”, subraya.

BUSCAN GENERAR CONCIENCIA SOBRE LOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN

De esta manera expone que Consorcio Oaxaca, junto con el Centro de Apoyo para la Educación y Creatividad Calpulli, la Red por los Derechos de la Infancia en México, Espiral por la Vida, Mano Vuelta, el Poder del Consumidor, Piña Palmera, Puente a la Salud Comunitaria, Alianza por la Salud Alimentaria, el Centro de Apoyo al Movimiento Popular Oaxaqueño, la Universidad de la Tierra y Espacio Civil de Oaxaca, impulsan la campaña que busca generar otra conciencia de hábitos de alimentación.

Es decir, ¿cómo le podemos apostar al consumo de alimentos sanos y nutritivos?, no sólo para la niñez, sino también para la adultez que con el ejemplo va abriendo brecha”, menciona. 

A la fecha, Oaxaca sin chatarra ha publicado recetarios sencillos de cocina, juegos de mesa, videos con historietas infantiles y de activación física, dentro de la serie Al ritmo de quetzales. Además, tiene un micrositio colocado en el sitio de la organización Consorcio Oaxaca, al alcance de todas las audiencias.

Al saber de las actividades de esta campaña nos pareció importante hablar sobre cuáles son los impactos de la comida chatarra en la salud, pero también cómo afecta a la comunidad”, comenta Modesta Hernández López, agente municipal de Vicente Guerrero, Villa de Zaachila, asentamiento fundado por migrantes indígenas, que al no encontrar trabajo en la capital, se emplearon como pepenadores en el tiradero de basura que operó en este sitio.

Modesta lleva más de una década involucrada en proyectos similares —primero como activista y ahora como autoridad constitucional—, en revalorar la alimentación tradicional, fortalecer el consumo de alimentos sanos y la economía local.

En colaboración con la directora de la secundaria Heberto Castillo, la agente acompañó la instalación de la cocina y comedor escolar, donde el comité de padres y madres organizan la preparación de los alimentos.

Es un comedor de lámina, las personas aportaron los enseres domésticos y  cocinan platillos sencillos y sanos, a cambio de una cuota semanal. Aunque la aceptación no ha sido en automático, poco a poco los jóvenes y adultos se involucran”, comenta.

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*mcam