En tiempos turbulentos, donde la incertidumbre se apodera del ánimo y el huachicol del mar y, aunque digan que hay paz, resuenan balazos y se miran columnas negras de humo serpenteante, es prudente recurrir a los llamados libros clásicos, pues sugieren pistas para entender que lo incomprensible siempre será enigma para los seres humanos. Los clásicos lo son por tratar temas profundamente inmutables: el amor, el poder, el dolor y la muerte.
El poder:
La verdad sospechosa. Juan Ruiz de Alarcón: “En la boca del que mentir acostumbra, la verdad es sospechosa”. ¿Morena y El Chapo, chapopote? Decía Beatriz Paredes: “La historia de las mujeres en el ejercicio del poder parecería una circunstancia refleja, en la que, como integrante de una élite y en función de su vinculación familiar con una dinastía o con el hombre —verdadero personaje del poder—, llegan a ocupar el eje en la vinculación de redes de equipo político y otros espacios claves del poder […] la situación empieza a modificarse a partir de 1960”. Alerta: empeoró en 2024.
El convidado de piedra. Miguel de Cervantes. Los narcos, ocupan el territorio, financiando campañas políticas a cambio de protección y terminan ¿burlados, traicionados? “¡Qué largo me lo fiáis!”, exclama la ciudadanía, la convidada de piedra que sabe que sus autoridades no cumplirán promesas de seguridad.
Pedro Páramo. Juan Rulfo. Juan Preciado busca a su padre, Pedro Páramo, un cacique cruel y poderoso, que causó la desdicha de todos. “¿Quién es? —volví a preguntar—. Un rencor vivo —me contestó”, ¿será el salido de Macuspana? “Es como, los fantasmas del pasado regresaron”, declaró Sheinbaum.
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Los recuerdos del porvenir. Elena Garro. Desde la llegada de los militares, el pueblo vive oprimido por el miedo. “Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”. Todo cambió desde el extranjero al llegar Trump. La ciudadanía mexicana ¿resignada hasta que obliguen al gobierno a modificar el frágil equilibrio?
La vida del Buscón. Francisco de Quevedo. Los pícaros intentan ascender socialmente. La obsesión por las apariencias y el deseo de escalar posiciones sociales. “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”. Son tantísimos los partidarios morenos, acompañados por las dato protegido, que ni para qué hacer listas. Desfachatez de quienes mienten o se comportan hipócritamente: Cínicos y cínicas.
Cambiemos la perspectiva: la sospechosísima verdad, el “pueblo” NO quiere hipotecar su libertad, y por eso, tanto brinco. Ya van varios y vanos intentos.
El amor:
Como agua para chocolate. Laura Esquivel. Así están las feministas morenas, que, embelesadas por el que se fue, creyeron mejor destino. Se llevó su prestigio y su fuerza. Quedaron furiosas e impotentes.
Arráncame la vida. Ángeles Mastretta. “Nadie se muere de amor, Catalina, ni aunque quisiéramos”. Las otras feministas, que cada día son más e invisibles, siguen en pie de lucha, intentando consolar a las madres buscadoras y detener las desapariciones, gritando NO a la impunidad, no borrar. ¿Encuentran, buscan, o qué?
La(s) Celestina(s). Fernando de Rojas. Recuerden: “Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir”. Quiso imponer su iniciativa, intentó conquistar al PVEM y PT a través de pésimas Celestinas. Fracasaron. ¿Lo intentarán otra vez?
Persuasión. Jane Austen. Trata de nuevas oportunidades, debidas a la inteligencia, conocimiento y carácter. Claudia Zavala y Dania Ravel, mujeres valientes, profesionistas íntegras, con sólida formación. ¡Bienvenidas a la sociedad civil! Las necesitamos con urgencia.
La muerte.
La vida es sueño. Calderon de la Barca: “¡Desdicha fuerte!/ ¿Que hay quien intente reinar/ viendo que ha de despertar/ en el sueño de la muerte?
Ni hablar.
