México-Estados Unidos, un matrimonio indisoluble
Para Alan Riding, autor del libro Vecinos distantes. Un retrato de los mexicanos, nuestro país debe hacer frente a un gobierno estadunidense imprevisible que ha optado por las amenazas constantes

México y Estados Unidos están obligados a un matrimonio donde uno tiene que aguantar siempre más que otro, sin opción a un divorcio, con una relación que se ha tornado imprevisible y con amagos hacia nuestro país por parte de EU, que ha pasado de ser un vecino distante a uno amenazante.
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Así lo considera Alan Riding, autor del libro Vecinos distantes. Un retrato de los mexicanos, que este 2025 cumple 40 años de su lanzamiento en México y es reeditado en un momento crucial para ambos países, ante las intimidaciones constantes de Donald Trump a nuestro país y con la renegociación del T-MEC en puerta.
México “está en la situación de que tiene que pacificar a un presidente imprevisible… él (Trump) busca enemigos siempre, y sobre todo enemigos débiles, si puede… es como estos matrimonios donde no hay (opción a) divorcio y uno tiene que aguantar más que el otro”, asegura en entrevista con Excélsior.

TÍTULO: Vecinos Distantes. Un retrato de los mexicanos
AUTOR: Alan Riding
EDITORIAL: Ariel, México, 2025; 556 pp.
Cuatro décadas después de la primera publicación de su libro Vecinos distantes —un estudio social, cultural, político y económico sobre México, que se convirtió en un referente para entender la historia del país—, Riding continúa su obra y justifica su decisión con dos nombres: Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.
Yo creo que los dos han tenido, en momentos diferentes, impactos sobre el aspecto que era el subtítulo de mi libro Vecinos distantes. Un retrato de los mexicanos… entonces, lo que pasó en México y obviamente la del vecino distante o de vecino amenazante que pudiera ser ahora el caso de Donald Trump”, expresa el escritor y periodista británico.
Para Riding, la segunda llegada de Trump a la Casa Blanca marcó un antes y un después en la relación con México, pues si bien en su primer mandato como presidente de Estados Unidos mantuvo una buena relación con Andrés Manuel López Obrador, en este segundo encargo tiene mayor experiencia y objetivos concretos.
El primer Trump era un Trump que yo creo que hasta él mismo estaba sorprendido de estar en la Casa Blanca y había —como decía en esa época— adultos en la Casa Blanca, es decir, gente con experiencia política y abierta.
Esta vez es una Casa Blanca ideológica que fue preparada durante varios años por grupos de la extrema derecha de Estados Unidos, con objetivos muy concretos y de desmantelar todo lo que pudiera hacer la izquierda y restablecer un poco la dominación del Partido Republicano, a largo plazo”, subraya.
Y, en esta segunda acometida, la xenofobia, el racismo y la búsqueda de dividir se han convertido en las mejores armas del gobierno de Estados Unidos.
Es la idea de dividir para conquistar”, afirma.
(Trump) es un hombre que empezó su primera campaña, diciendo que los mexicanos eran criminales, violadores, asesinos y que tenían que salir (de Estados Unidos)… así que nadie espera que sea una persona que mantenga sus posiciones claras; él puede cambiar de la noche a la mañana.
Entonces, siempre busca a un enemigo y, para mala suerte de México, algunas veces entra en la lista de los enemigos y lo golpean y, después, su atención va por otro lado”, señala Riding.
OLA DE EXTREMISMO
Para el autor de libros como Y siguió la fiesta. La vida cultural en el París ocupado por los nazis, el extremismo y el odio o rechazo hacia los extranjeros han encontrado eco en todo el mundo, no sólo en Estados Unidos.
Obviamente, Trump y su gente han promovido estas ideas sobre los extranjeros, pero hay que ver otras partes del mundo… yo soy británico y hay un tipo, Nigel Farage (miembro del parlamento del Reino Unido), que está promoviendo totalmente la idea de que los que vienen de afuera necesitando refugio son asesinos, violadores… y de todo esto hay un eco.
Lo preocupante es que en un periodo en que la sociedad está insegura por razones económicas, por razones sociales, por guerras… la gente es mucho más vulnerable a este tipo de extremismo. Entonces, yo creo que Trump ha sabido manejar eso”, lamenta.
Sin embargo, también observa, dentro de Estados Unidos, una mayor aceptación de los mexicanos y, en general, de los latinos.
Yo creo que, también, con tantos años, generaciones de mexicanos que han ido al otro lado, ya hay mucho más aceptación de parte de los estadunidenses de la presencia latina o hispana… es decir, no creo que los mexicanos sean odiados, al contrario, cuando los estadunidenses llegan a conocerlos, los aprecian.
Es notable, por ejemplo, en algunos casos recientes, cuando la policía de inmigración detuvo a unos mexicanos que tenían 20 años en Estados Unidos, la comunidad estadunidense haya salido a protestar… porque los conocen como personas decentes y creyentes, que también es un aspecto importante”, detalla.
RESPUESTA MEXICANA
Como observador de México y, en los últimos tiempos, “adicto a ver las mañaneras”, Alan Riding admite concesiones del gobierno de México hacia Estados Unidos, pero también destaca que la presidenta Claudia Sheinbaum ha entendido las exigencias de EU y, a corto plazo, ha sabido manejar a Donald Trump de una forma “bastante hábil y diplomática”.
En el aspecto de migración están preparados de una cierta forma, México todavía no ha tenido la ola de deportaciones que temía… Entonces, el problema de la inmigración ya ha pasado. Y con la cuestión de los aranceles, que todavía están en el aire; sin embargo, ya iniciaron las negociaciones para revisar el T-MEC. Son dos aspectos que le quitan un poco la presión. Entonces, la presión principal es sobre el crimen organizado”, considera Riding, quien entre 1971 y 1984 fue corresponsal en nuestro país para The Financial Times, The Economist y The New York Times.
Para el autor, una de las principales preocupaciones de la presidenta Sheinbaum ha sido el combate al crimen organizado, y en especial al tráfico del fentanilo, dejando de lado la estrategia de “Abrazos, no balazos”, no por la simple idea de enfrentarlo, sino, también, como una forma de hacerle ver a EU que el tema se está atendiendo y atajar la idea de que el gobierno mexicano está controlado por el crimen organizado.
Ella ha entendido eso. Sin decirlo, se ha olvidado de los Abrazos, no balazos y ha dado una nueva estrategia, trabajando mucho más cercanamente (con EU)… Ahora, públicamente, hay una fuerte cooperación y es del interés de México que así sea. No solamente para reducir el crimen organizado en México, sino para demostrar a Trump que está haciendo algo… pero lo que importa es que Trump va a decir: ‘Yo he conseguido eso, México ahora se dobla y México está siguiendo mis instrucciones’”, considera Riding.
LA MESA DEL PODER
Dejando de lado la relación bilateral con Estados Unidos, Riding observa dentro de México una pelea intensa por el poder, así como un debilitamiento de las instituciones.
Mientras que en Morena ve un partido fraccionado, con elementos de la extrema izquierda, elementos del PRI y de todas aquellas personas que quieren acercarse al poder, en la oposición apenas atisba instintos de supervivencia.
(Respecto a la oposición) es muy preocupante porque son partidos cuyo principal interés es sobrevivir y sus líderes también buscan mantener sus posiciones, que tienen cierta influencia política y cierta influencia pública. Pero, obviamente, en un mundo ideal habría una unidad, una especie de oposición de centro-derecha y un gobierno, digamos, de centro-izquierda, y un equilibrio. Pero México no ha logrado eso.
Y eso es preocupante. Estos partidos no pueden seguir cada uno buscando su pedacito del chocolate que cae de la mesa del poder”, concluye.
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*mcam
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