'Me curé gracias a ti'

Cuando le detectaron el cáncer a su hermana, Rosa María, decidió quedarse a lado de ella de manera incondicional para apoyarla, dejando atrás proyectos  personales y profesionales

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Rosa María volcó todo su tiempo  y sus fuerzas en cuidar a su hermana Margarita diagnosticada con cáncer de mama, en el 2006. Y sin titubear estuvo ahí cuando el cáncer volvió en 2012 en la vejiga  y en 2018 en el otro seno.

Siempre estuvo conmigo, le diría que yo sin ella y se lo he dicho siempre:`me curé gracias a ti´, sí claro, la quimioterapia, el apoyo de amigos, vecinos, hermanas, hermanas, pero sin el apoyo de ella nada, que se ha soplado tantísima antesala en los hospitales, hacer tanto trámite, ir y venir por todo el hospital. Yo digo  que ahora que me manden mi fortuna de los bancos de Suiza, le voy a compartir a ella la mitad", bromeó Margarita. 

Cuando le detectaron el cáncer a su hermana, Rosa María, decidió quedarse a lado de ella de manera incondicional para apoyarla, dejando atrás proyectos  personales y profesionales. 

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De todo lo que he vivido  ha sido, sí, pesado, pero creo que ha sido la elección más hermosa que he hecho en mi vida. SÍ era agotador, cuando había  quimioterapias, llegaba un momento, un viernes en la noche en que  yo decía, `necesito ayuda´, se necesita mucha energía, mucha disposición, pero esa  te sale de manera natural cuando estás viendo los resultados y la actitud de la persona que cuidas es increíble", dijo. 

Estar presente y con la mejor actitud fue la receta que ocupó Rosa María para acompañar a Margarita durante toda su  enfermedad. 

La hacía reír mucho, yo creo que tenía como un angelito, alguna fuerza, yo no sabía ni por qué la hacía reír, le bailaba, pero de manera muy natural. Veíamos películas de risa, de Chaplin, buscaba la manera de estar con ella, nunca hubo prisa. Es algo no mides, ni vas a buscar nada de recompensa. Lo más difícil era cuando me cansaba, el cansancio físico en mi caso, porque al ver el resultado emocional en Maggie me alimentaba. Si  ella dice que yo la alimentaba a ella, ella a mí también, ese  entusiasmo interno  me motivaba a mí a ayudarla, contó 

Confiesa, sin embargo, que hubo veces que también lloró de tristeza, cuando otra vez encontraron cáncer en Margarita, por ejemplo 

Lloraba en silencio, porque ha de ser horrible que te vean llorar, pero también llorábamos juntas, o sea, cuando se le empezó a caer el pelo, lloraba con ella y cuando ya se vio sin un seno  yo lloraba con ella, pero era natural el llanto, era el mismo dolor, es decir,  una empatía de lo que estaba viviendo", relató. 

Hoy, Rosa María, quien ayudó a su hermana física y emocionalmente, también comparte la alegría de que el cáncer esté vencido y celebra con un peculiar chiflido la felicidad que experimenta. 

Me llena de satisfacción saber que pude estar a su lado, que he estado a su lado, es invaluable, no hay palabras para describir lo invaluable que es estar de cuidadora y que haya resultados", expresó 

Gracias a Rosa Maria, Margarita nunca se sintió sola el tiempo que enfrentó el cáncer y eso la hizo sentirse menos enferma.