Maternidad desde la política
Mujeres legisladoras relatan el desafío que representa compaginar su labor con el cuidado de la familia y cómo su situación las inspira a hacer propuestas

Las legisladoras que de 2014 a la fecha han sido destinatarias de la paridad en el Congreso mexicano pasaron de la ocupación de garantizar el cumplimiento de ese principio a la preocupación de responder a las necesidades de las mujeres que representan.
En ese tránsito, cada vez se escucha con mayor énfasis la definición de que, entre los géneros, lo personal es político y la vida privada resulta un escenario inescapable desde el cual se deben construir los bienes públicos.
Dicho cambio se manifiesta en la forma en que las parlamentarias cuentan, a la hora de presentar iniciativas y dictámenes de reformas, el origen de las mismas, confesando sus apuros como madres que han tenido problemas para la lactancia de sus bebés o el permiso de paternidad de sus cónyuges.
A la preocupación por atender los dolores de las jefas de familia que reclaman igualdad salarial, y que es uno de los pendientes históricos de Poder Legislativo, se suman ahora las correspondientes a las madres buscadoras, las que exigen justicia para sus hijas víctimas de feminicidio y la emergencia, incluso, de crear un fondo del Estado mexicano para las y los huérfanos por ese delito.
Si bien avanzan en visibilizar la relevancia que el sostenimiento de la sociedad tiene la tarea de los cuidados y están en puerta diversas iniciativas para construir un sistema, por lo pronto, hoy, para muchas de ellas, la urgencia se encuentra centrada en conciliar las dificultades de la maternidad cotidiana con su quehacer político y con las respectivas campañas electorales.

Marybel Villegas Canché / Morena
En 2021, la senadora Marybel Villegas aspiró a tener la candidatura de Morena al gobierno de Quintana Roo y ocultó su embarazo; no quería que fuera un pretexto para cerrarle las puertas y, justo dos días iniciada la campaña, en 2022, ya como coordinadora de campaña de la candidata Mara Lezama, nació su hijo Mateo
“Estuve en reposo sólo 15 días. Me fajé y me fui a caminar las calles en la campaña, como hacen muchísimas mujeres en México, que sólo les dan unos días de licencia de maternidad. Uno tiene que entender esa parte y que no puedes decir: ‘soy mamá y me doy dos años’. Yo no. Los tiempos han cambiado mucho y obviamente el ser político, el servicio público demanda mucho más”, explica.
—¿Es difícil? “Sí, y doloroso”. Cuando el Senado cerró su trabajo ordinario fue el Día del Niño y no pudo estar con sus hijos. Cuando empezó su función como senadora, su hija sólo la veía los fines de semana.
‘Mamá, ya no te vayas a México’, me pidió un día y le dije: ‘no hija, tengo que ir, tengo que cumplir mi trabajo, porque si no voy me ponen falta, así como a ti en la escuela; entonces, hay que ser responsables y creo que eso es parte y es importante tener una pareja que te ayude, que te apoye; mi esposo es notario, pero me ayuda muchísimo con mis hijos”, explica.
Leticia Robles de la Rosa

Melissa Estefanía Vargas Camacho / PRI
Melissa Estefanía Vargas es diputada federal (PRI) en campaña por la presidencia municipal de Toluca por la coalición Fuerza y Corazón por México.
“Como mujer política he tenido que extenderle segundos al día, acordar con mi esposo y mis hijos la división de las tareas del hogar”.
Tienen 17 y 13 años y su madre, impulsora en el Palacio de San Lázaro y en el Edomex de la agenda de los derechos humanos de las mujeres, se define siempre “muy al pendiente de mis hijos, que sientan que no están solos”.
Relata que en el desafío de encabezar una campaña, así como su vida parlamentaria y de funcionaria, su esposo es fundamental y entiende que su apoyo en estos momentos es crucial. “He tenido que dejar un momento el papel de mamá a un lado, guardado en este mes de campaña”, narra.
La vertiginosidad de las tareas de tierra en la solicitud del voto para convertirse en alcaldesa de Toluca apenas da respiro a Melissa Vargas, quien contesta a nuestra entrevista entre pausas que en realidad no existen cuando se trata de visitar comunidades y competir por la voluntad popular.
Y de cara al futuro 10 de mayo de 2025, con una presidenta, comparte su expectativa: “Espero que México se sensibilice del reto que tiene para las mujeres”.
Ivonne Melgar

Eunice Monzón García / PVEM
Para la diputada Eunice Monzón, del PVEM, sus cuatro hijas fueron el motor en su vida para dedicarse a la política y combinarla con su maternidad.
La legisladora por Chilpancingo, Guerrero, recomendó a las mujeres que lo deseen, no abandonar sus sueños de maternidad por su desarrollo profesional, porque aun cuando son difíciles ambas decisiones, les darán grandes satisfacciones.
“Yo he sido mamá y empecé a trabajar en la política siendo mamá de cuatro hijas, viuda. La verdad es que siempre les he dicho que ellas fueron mi motor para hacer las cosas y para atreverme en la política”, destacó.
Eunice Monzón, de 61 años, inició su carrera como asesora parlamentaria y actualmente es diputada “gracias al apoyo de su familia”. La verdeecologista sugirió a otras mujeres en la política “no rendirse, aunque sea difícil, pero se puede y que jamás dejen de pensar que son capaces profesionalmente”.
Relató que a los 35 años enviudó y, aunque parecía imposible salir adelante, actualmente ejerce la política y sus hijas son profesionales, mientras ella también disfruta del ser abuela.
“No renuncies a tus sueños de maternidad ni a los profesionales. Yo tengo cuatro hijas que son profesionistas, tres son mamás. Todo se puede”, aseveró.
Ximena Mejía

Laura Ballesteros Mancilla / MC
Emilio fue directo. “Oye, mamá, ¿por qué no te quedas conmigo y jugamos todo el día? ¿Qué te parece si cortas la campaña hoy y te vienes conmigo?”.
Y la senadora Laura Ballesteros, coordinadora de la campaña presidencial de Jorge Máynez, no pudo negarse a la petición de su hijo de sólo cuatro años de edad.
“Le dije que sí y me pareció que para su corta edad, que pudiera plantear las cosas tan asertivamente, que fuera vocal, son cosas que hay que premiar, en lugar del berrinche o el llanto o el enojo o el silencio. Cancelé y me quedé con él todo el domingo”, relata al explicar sus roles como política y como madre.
“Trato de ser siempre muy didáctica y justo ahora que entré a trabajar al Senado le expliqué por qué iba a estar menos tiempo en casa y con la campaña presidencial, igual. Ha sido muy comprensivo. Emilio, para mí, ha sido mi mejor compañero de viaje y que sea tan comprensivo me ayuda a mí a poder realizarme”, explica.
“A veces te vas y lo ves dormido y cuando llegas sigue durmiendo, pero hemos podido hacer una buena agenda de trabajo y de vida familiar. Mi esposo me ayuda muchísimo, es un pilar para la casa y encontramos siempre el momento para que yo me escape con Emilio”, dice.
Leticia Robles de la Rosa

Noemí Luna Ayala / PAN
La diputada Noemí Berenice Luna (PAN) acudió con susto y preocupación al colegio de sus hijos ante la llamada de la directora. “Señora, la tengo que ver”, le dijeron.
No había reclamo ni regaño. Sólo ponerla al tanto de que su hijo Fernando hace proselitismo entre sus compañeros sobre quién debe ganar la Presidencia.
Detalla que su hijo convive en su salón con compañeros cuyos padres están postulados por otros partidos. Así que el desafío “es cómo logramos el respeto y aprendemos a convivir entre diversas formas de visualizar al país”.
Expresidenta del Congreso en Zacatecas y de San Lázaro, Luna Ayala va por la reelección.
Como la campaña sería en su estado, prometió a Santiago (10 años) y a Fernando (8 años) que esta vez tendría tiempo para estar con ellos. No contaba en que sería designada secretaria general de su partido a nivel nacional.
“Lo tengo que confesar: está siendo súper, súper difícil”, responde ante la pregunta de cómo concilia ahora las absorbentes tareas de campaña y la familia.
Cuenta con el respaldo de su esposo en la crianza de los niños, la convicción de que la política es su vocación y la certeza de saber que en su casa “no habrá una serie, un TikTok o una telenovela que a mis hijos les diga que está mal que el papá, con la misma habilidad que cambia una llanta, les cocina muy rico, porque ellos lo viven diario”.
Ivonne Melgar

Lilia Aguilar Gil / PT
“Es sumamente difícil, pero como lo es en otras profesiones. Este mundo está hecho en la lógica del trabajo para los hombres y eso obliga que muchas que ejercemos la profesional al mismo tiempo que la maternidad tengamos que dejar de un lado, de cierta manera, nuestra maternidad, porque no hay espacios adecuados para que nuestros hijos tengan que acudir a los trabajos”, explica la Lilia Aguilar Gil,
diputada petista que ha debido convertir su oficina en la Cámara de Diputados en una estancia para su hijo.
“Yo tengo un hijo de un año ocho meses y lo que he hecho, literalmente, es adecuar a mi hijo a mis condiciones laborales, pero éste es un sistema completamente inequitativo con aquellas que pretendemos no solamente ejercer la maternidad, sino tener una excelencia en nuestro desarrollo profesional.
“Yo tuve retos con el tema de hasta poder amamantar. Yo presenté una iniciativa para que en las aerolíneas y en los aeropuertos pudiéramos transportar leche materna, porque te dejan transportar un perfume, pero no leche materna. Hay una gran brecha de discriminación alrededor de las madres, que es invisible. Pareciera que el tener un hijo es un tema sólo de mujeres, desde la alimentación, el cuidado, y en el que los hombres sólo ayudan”, lamenta.
Leticia Robles de la Rosa
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