Los Pinos, abierto a la comunidad
En su primer día de gobierno, López Obrador convirtió el complejo en museo

CIUDAD DE MÉXICO.
El acceso a la Residencia Oficial del Presidente, durante 84 años, siempre fue infranqueable para el ciudadano de a pie.
El primer funcionario federal que habitó el rancho conocido como La Hormiga fue el general Álvaro Obregón, entonces secretario de Guerra y Marina en el gobierno de Venustiano Carranza; más tarde Plutarco Elías Calles, quien se desempeñaba como secretario de Gobernación, vivió ahí con su familia.
En 1934 Lázaro Cárdenas, decidió romper con la tradición de vivir en el Castillo de Chapultepec porque le parecía demasiado ostentoso y giró instrucciones a su equipo para que ese palacio se convirtiera en un museo al que pudiera tener acceso la ciudadanía.
La Hormiga cambió de nombre a Los Pinos, en recuerdo de una huerta de la localidad de Tacámbaro, en Michoacán, donde Cárdenas se hizo novio de Amalia Solórzano, con quien se casó el 25 de septiembre de 1932.
Cuando el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció en su campaña electoral que la abriría al público en general y que, además, no viviría en ella, pareció una broma. Pero no, no lo fue.
El pasado 1 de diciembre Los Pinos fue abierto al público; enormes filas de incrédulos visitantes recorrieron salones, cocina y salas de juntas.
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