A paso de tortuga
Parte del archivo de Octavio Paz llegó al Cencropam en 2022; un año después se trasladó a la Casa Marie José y Octavio Paz, en la colonia Tacuba.
Es posible que muchos interesados en conocer el acervo documental de Octavio Paz (1914-1998) —integrado por cientos de fotografías, postales y una rica correspondencia, entre otros documentos— ya no alcancemos a verlo, debido a que los trabajos de estabilización, restauración y digitalización van a paso de tortuga y aún no tienen una fecha de conclusión.
Nadie dijo que fuera una labor sencilla, pero el hecho es que los recursos humanos y financieros destinados al proyecto no han sido suficientes, lo cual sólo exhibe el relativo interés de los involucrados que, desde 2023, aseguraron trabajar a marchas forzadas. Aunado a esto, debemos considerar que el presupuesto es aportado por el DIF capitalino —que es el titular del fideicomiso responsable de la masa hereditaria de la pareja Paz-Tramini—, el cual tampoco ha sido suficiente, y basta con mencionar que, en 2025, parte de los trabajadores contratados pararon su actividad ante la falta de pago.
Si mal no recuerdo, parte del archivo llegó al Cencropam en 2022, pero un año después se decidió trasladarlo a la Casa Marie José y Octavio Paz, en la colonia Tacuba, donde se instaló el equipo técnico y de cómputo para dichos trabajos. Entonces se dijo que era el lugar con las mejores condiciones y que contaría con 11 especialistas para acelerar la labor.
Ayer, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el DIF de la Ciudad de México informaron en su Boletín No. 214 que, “desde el 23 de febrero pasado, el archivo personal se encuentra en proceso de traslado al Cencropam, con el objetivo de contar (otra vez) con mejores condiciones de espacio, equipamiento y control técnico, lo que permite agilizar las tareas especializadas y avanzar hacia la conclusión de las acciones de conservación, catalogación y digitalización previstas para el presente año”.
Y actualizaron algunas cifras del inventario de la masa hereditaria, parte de las cuales ya había consignado Excélsior (10/02/2025), como los 298 mil 965 bienes y las 137 mil 277 fojas del archivo, y que al cierre de febrero de este año reportan un avance de 110 mil 521 fojas restauradas y colocadas en guardas (80.4%); 64 mil 217 digitalizadas (50.3%), y apenas 39 mil 334 catalogadas (28.4 por ciento).
Pero lo que no esclarecen es cuándo cerrarán los trabajos ni detallan si existe un cronograma para los siguientes meses o si la cosa seguirá calmada. Tampoco indican si el traslado del acervo al Cencropam es temporal y si después será enviado a la Bodega Nacional de Arte, que, supuestamente, estará lista en abril próximo.
Y mucho menos hacen un balance de los dineros recibidos y erogados por las regalías del poeta, que maneja el DIF capitalino. Me parece que ya es tiempo de que aclaren, de forma transparente, cómo se están administrando los bienes de la pareja Paz-Tramini, porque, no es por desconfiar, pero siempre hay alguien muy abusado.
Otro aspecto que ha quedado en el aire es cuándo estará listo el repositorio en el que se estarían ingresando los archivos digitalizados y si éste será de acceso público, como se sugirió en su momento, o si, por algún extraño acuerdo, nadie podrá consultarlo hasta que lleguemos al año 2043 (25 años después de la muerte de Marie Jo), pese a que estamos hablando de un acervo con declaratoria de Monumento Artístico y de la documentación del único Nobel de Literatura mexicano. ¿Cuál es el plan que tiene Claudia Curiel, secretaria de Cultura?
FIL DE MINERÍA
Pese al optimismo de la gestora cultural Mercedes Alvarado, recién nombrada directora de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, es claro que la polémica por el precio de los estands está lejos de haber terminado. Ayer lo comentó el escritor y editor Rafael Pérez Gay en su columna Prácticas indecibles, donde expuso los costos, las dificultades para editoriales medianas y pequeñas, y planteó lo inevitable: “¿Le urge a la UNAM este negocio?”.
