López Hernández, el supersecretario
López Obrador le encomendó hacerse cargo de todos los asuntos públicos políticos; la relación con gobernadores, la “relación respetuosa” con la FGR, la Suprema Corte y atender las iniciativas que se enviarán al Legislativo

CIUDAD DE MÉXICO.
Adán Augusto López Hernández se la ha jugado con Andrés Manuel López Obrador y ahora el presidente se la juega con él.
El nuevo secretario de Gobernación —nombrado por el presidente López Obrador el pasado jueves 26 de agosto—, es parte del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), antes de que se convirtiera en partido político, el 9 de julio de 2014 cuando el recién nacido INE le dio el registro como partido político.
Desde 2012, López Hernández como candidato perredista al Senado de la República llamaba a sumarse a Morena. En enero de 2014, el tabasqueño de Paraíso, ya como senador, renunció al PRD después de diez años de militancia para sumarse de lleno a la lucha de Andrés Manuel.
Adán Augusto López heredó de su padre, el notario Payambé López Falcone (fallecido en diciembre del año pasado) la amistad entrañable que López Obrador tenía con el notario, mecenas de la oposición tabasqueña.
He decidido continuar mi trabajo político en Morena, lo he hecho desde hace varios años, junto al licenciado Andrés Manuel López Obrador; me ha tocado ser ahora coordinador de los legisladores federales y senadores afines a Morena en el tema de la reforma energética; también me ha tocado organizar las asambleas estatales en Tamaulipas, Querétaro y Colima”, dijo López Hernández, al dejar al PRD, partido con el cual, había empezado su carrera legislativa, diputado local en Tabasco (2007-2009) y diputado federal (2009-2012).
Desde el 12 de julio pasado, el Presidente dejó entrever que López Hernández podría llegar a una secretaria de estado. En Villahermosa López Obrador dijo que el entonces gobernador tabasqueño —el primero que compitió por Morena y ganó en 2018—, “a mí me ayuda mucho el que Adán gobierne el estado (…) Pero al mismo tiempo, Adán es un cuadro, un profesional, un buen gobernante, una buena persona, un hombre íntegro, una gente honesta. Podría tener un buen desempeño en el gobierno federal, en una secretaría de Estado, nada más que… Donde se necesite, porque es trabajador, es responsable, es honesto, es leal, tiene convicciones, ¿qué más? pero está mejor aquí, en la república del chocolate”.
Con todas esas cartas credenciales, 45 días después, el presidente López Obrador -de una generación de políticos diferente a la de López Hernández, es diez años mayor que Adán Augusto-, lo sacó de la república del chocolate para convertirlo en un secretario de Gobernación con toda la barba; una corcholata más de la sucesión presidencial del 2024, o en el operador electoral que el presidente necesita para su sucesión.
Los números avalan a López Hernández como operador electoral: en la elección del 6 de junio de 2021, Morena se llevó el carro completo en Tabasco: obtuvo 487 mil 136 votos, 21 de 35 diputaciones y 14 de 17 alcaldías. En los comicios de 2018, cuando López Hernández ganó la gubernatura con 601 mil 987 votos, Morena además obtuvo 21 espacios en la cámara de diputados y 15 alcaldías, López Obrador sumó 971 mil 710 votos para la presidencia que ganó. En 2006, como coordinador regional de campaña de López Obrador, a la presidencia de la República, en Tabasco, López Hernández le aportó a López Obrador 507 mil 576 votos.
El anuncio presidencial de lo que es la responsabilidad del encargado de la política interior del país en la segunda mitad de su sexenio, da para interpretar que, López Hernández es lo más parecido a un supersecretario, casi como los de antes de la primera transición del año 2000.
Adán me va a ayudar para hacerse cargo de todos los asuntos públicos políticos. La relación con gobernadores, la relación respetuosa con la Fiscalía General de la República y el poder Judicial, en especial con la Suprema Corte de Justicia, y lo que se tiene que atender en el poder Legislativo, las nuevas iniciativas de reforma que vamos enviar”, dijo el Presidente en su conferencia mañanera.
Tal es apuesta que el presidente tiene en su secretario de Gobernación, que como nunca antes, al presentar a Estela Ríos González como consejera jurídica de la Presidencia, López Obrador dijo que se coordinaría con el titular de la Segob.
En la vida política de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, quien en 12 días más cumplirá 58 años, formó parte de un grupo político hegemónico priista, donde las cabezas visibles eran Manuel Gurría y Enrique Priego. El primero está retirado de la política y Priego es presidente del Tribunal Superior de Justicia de Tabasco e incluso fue señalado como posible sucesor de López Hernández, después de la convocatoria presidencial para integrarse al Palacio de Covián.
Fueron precisamente Gurría y Priego quienes, a mediados de enero de 1994 -cuando López Obrador ya era opositor consolidado al PRI-, cuando López Hernández tenía 30 años le allanaron el camino al actual secretario de Gobernación.
El gobernador Gurría y el secretario de gobierno Priego firmaron para entregar tres notarías públicas, una de ellas, la 27, con sede en Villahermosa fueran para López Hernández, discípulo de Priego, ya que era subsecretario en la subsecretaría de Gobierno. También trabajó como presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de Tabasco, subsecretario de Protección Civil, Desarrollo y Prevención Social del Gobierno de Tabasco.
Un punto en la convergencia entre López Obrador y López Hernández se explica con un hecho y también de ahí se deriva su renuncia al PRI: el choque con Roberto Madrazo y Manuel Andrade. Sucedió en el proceso electoral de 2000 en Tabasco, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anuló el triunfo del priista Manuel Andrade, a quien López Hernández le había coordinado la campaña.
Diecisiete diputados del PRD, PAN, PT y PRI apoyaban que López Hernández, entonces secretario general del PRI en Tabasco, para ser el gobernador interino; así fue nombrado (aunque no protestó como tal). En paralelo a esa nominación, otros 15 diputados, afines a Roberto Madrazo, gobernador saliente, nombraron a Enrique Priego, entonces diputado federal, como el gobernador interino también.
El alumno y el mentor quedaron a la par, enfrentados. En Gobernación, a cargo de Santiago Creel, se llevaron a cabo las negociaciones. El PRD apoyaba a López Hernández; el PRI a Adán Augusto primero y luego a Priego y el PAN al revés. Desde Gobernación le anunciaron a Madrazo que había consenso en favor de López Hernández.
Cuando López Hernández recibió la noticia a través de Madrazo, el gobernador interino en ciernes rechazó el enjuague político, buscaba legitimidad jurídica y no aceptó por principio. Entonces Madrazo se adelantó y convocó a la Quinta Grijalva a Enrique Priego; que después se reunió con diputados locales que de inmediato acordaron nombrar a Priego gobernador interino, siendo diputado federal.
Madrazo quiso darle un premio de consolación a López Hernández, la secretaría de Gobierno. El todavía priista la rechazó. Todo esto sucedió entre el 30 de octubre de 2000 y el 1de enero de 2001, cuando Madrazo seguía siendo gobernador, aunque ya debía haber terminado su periodo el día anterior y Priego tomó protesta.
La oposición al PRI aprovechó un descuido y votó a favor de López Hernández, que debía tomar protesta como interino la noche del 2 de enero de 200 en el parque Juárez. Pero no llegó a la ceremonia. Se quedó en la Quinta Grijalva en un estira y afloje con Andrade, Dulce María Sauri, entonces presidenta nacional del PRI y Florizel Medina, líder priista en Tabasco y 16 diputados de ese partido.
Al cabo de horas de cabildeo y no obstante del apoyo de 13 de los 16 diputados, Andrade, como fiel de la balanza, decidió que el gobernador interino debía ser Enrique Priego. Priego gobernó hasta el 31 de diciembre de 2001.
Ahí, en el arranque del nuevo siglo se acabó la amistad de juventud que Adán Augusto y Manuel Andrade tuvieron. También se acabó su militancia priista. Entonces echó mano de la herencia que en vida le entregó don Payambé: su amistad con Andrés Manuel López Obrador. Ahora, el Presidente de México lo tiene como segundo de a bordo.
AMU

