Localizan con vida a otro minero tras derrumbe en mina de oro Santa Fe

Se trata de Francisco Zapata Nájera, de 42 años de edad, quien fue localizado alrededor de las 13:50 horas, mediante protocolos de extracción segura

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A más de 312 horas de trabajo, un segundo minero fue localizado con vida en la mina de oro Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa.Foto: Especial

A las 13:50 horas de este martes fue localizado con vida el minero Francisco Zapata Nájera, de 42 años, originario de Papasquiaro, Durango, en el interior de la Mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa.

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que, tras la localización, de inmediato se activaron los protocolos para el rescate del trabajador.

En estas labores participan dependencias federales y estales que integran el Comando Unificado, encargado de coordinar las operaciones de búsqueda y rescate, de los trabajadores atrapados desde el pasado 25 de marzo.

El pasado 30 de marzo fue rescatado vida, del interior de la mina, el primero de cuatro trabajadores atrapados, identificado como Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, originario de Michoacán.

Extrajeron agua para ingresar a zona cero

Por Joseph Na’a

Las autoridades federales, encabezadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, confirmaron este martes que las labores en la mina Santa Fe se encuentran en una fase decisiva.

La instalación de una segunda línea de conducción en la electrobomba principal ha permitido estabilizar y optimizar el sistema de achique, una pieza crítica en la estrategia de rescate.

El dato técnico se vuelve relato humano: 9.5 litros por segundo. Esa es la capacidad actual de extracción, equivalente a 34,200 litros por hora. En términos operativos, significa mantener un flujo constante que permita, poco a poco, despejar el acceso hacia la denominada “zona cero”, donde se presume permanecen los trabajadores.

La intervención no ha sido menor. La adecuación del sistema incluyó un adaptador para doble descarga y la proyección de una tercera línea de expulsión. En paralelo, se desplegaron tres kilómetros de cableado eléctrico para garantizar la operación continua de las bombas sumergidas, un entramado invisible que sostiene la esperanza.

Sin embargo, la magnitud del desafío impone cautela.

“No podemos dar plazos”, reconoció Álvaro Vargas Miranda, representante de la empresa operadora. La razón es técnica: nadie conoce con precisión el volumen total de agua ni la cantidad de jales —residuos mineros— que aún bloquean el paso.

Comunicación sin energía

En el interior de la mina, donde la electricidad no siempre es fiable, dos genéfonos han sido instalados como un recurso esencial. Estos dispositivos, capaces de operar sin baterías, buscan garantizar comunicación constante entre los equipos que se adentran en condiciones extremas.

La escena es compleja. Brigadas limpiando jales en el tapón del crucero, perforaciones en roca para instalar anclajes y la construcción de un muro de concreto que refuerce la estructura. Cada intervención responde a un principio básico de la minería, avanzar sin comprometer la estabilidad del entorno.

jcp