Llaman a dar voz a estudiantes y atender bachilleratos y FES; propuestas en planes de trabajo

La mayoría de los 17 aspirantes a la Rectoría de la UNAM plantean renovación a esos campus que cuentan con más de 200 mil alumnos

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Rectoria

Convencidos de que los planteles de bachillerato de la UNAM que atienden alrededor de 100 mil estudiantes y las Facultades de Estudios Superiores (FES), en donde estudian casi otros 100 mil, requieren de una urgente renovación de su infraestructura física, ante, en algunos casos, la “obsolescencia” que presentan, la mayoría de los 17 aspirantes a la Rectoría de la UNAM plantean estrategias de mayor atención a estos campus que se encuentran fuera de Ciudad Universitaria.

Leonardo Lomelí Vanegas, secretario general de la Universidad, señala que en el caso de las FES se requiere especial atención el campus 2 de Zaragoza, pues el hundimiento del terreno propicia la reubicación de instalaciones en el mediano plazo.

“En todas las FES es necesario avanzar en el mantenimiento y en la construcción de instalaciones para apoyar la realización de sus funciones académicas, como el edificio de educación a distancia de la FES Iztacala y nuevas aulas para la FES Cuautitlán, en donde también es necesario terminar la construcción de la barda perimetral del campus 4. Las tres facultades que se encuentran fuera de Ciudad Universitaria también tienen requerimientos importantes de infraestructura”, explica en su plan de trabajo.

Para el exdirector de la FES Cuautitlán, Jorge Alfredo Cuéllar Ordaz, es necesario considerar un plan maestro y destinar un presupuesto suficiente para el diagnóstico y atención de las instalaciones.

“Todos los planteles de bachillerato, tanto de la Escuela Nacional Preparatoria  como los CCH, tienen una obsolescencia de varias décadas en sus construcciones y equipamiento. Es apremiante iniciar un análisis para la lograr una restructuración a la asignación presupuestal, haciéndola más equitativa y justa para las entidades académicas en función a la cantidad de estudiantes que atienden, por ejemplo, para el ejercicio 2022, los cinco planteles multidisciplinarios (FES) asumieron a 43% de la matrícula de licenciatura y sólo recibieron 34% de presupuesto para ese propósito. En ese tenor, el costo o, mejor dicho, el recurso económico destinado para cada estudiante de licenciatura en la UNAM fue de casi $97.4 mil/estudiante/año, sin embargo, si sólo se consideran las FES, resultó en $77.6 mil/estudiante/año”, argumenta.

Germán Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina, menciona que en el bachillerato se tienen que  “dignificar las instalaciones físicas de los planteles actuales a partir de una priorización de los aspectos de seguridad y la calidad de los espacios educativos y áreas comunes”.

Por su parte, Patricia Dávila, secretaria de Desarrollo Institucional, expone que habrá que realizar un análisis de la infraestructura, el equipo, las instalaciones y los recursos tecnológicos del nivel bachillerato.

Con respecto a las cinco Facultades de Estudios Superiores, menciona que se requiere revisar su plantilla académica, pues atienden a 43.9% del alumnado y sólo cuentan con 28% del personal docente y 19% del total de profesoras y profesores de carrera de las escuelas y facultades de la Universidad.

“Además, en conjunto tienen una superficie de poco más de 452,000 m2 , por lo que habría que revisar sus necesidades académicas y presupuestales”, indica.

A su vez, Ambrosio Velázquez, exdirector de la Facultad de Filosofía y Letras,  señala las desigualdades entre campus de Ciudad Universitaria respecto de las FES, así como en relación con el bachillerato, mismas que, opina, podrían disminuirse con programas que compensen a las entidades menos favorecidas.

Imanol Ordorika es otro de los diez aspirantes que hacen referencia a su intención de crear un plan  fortalecimiento del bachillerato a partir de la revisión y mejora de las instalaciones e infraestructura y dotación adecuada de recursos humanos.

“Las diferencias en recursos e infraestructura son visibles. Un recorrido por los campus universitarios hace evidente las condiciones diferenciadas que existen. La búsqueda del equilibrio entre funciones sustantivas entre áreas del conocimiento y disciplinas, entre niveles y entre planteles, no debe entenderse como un objetivo a alcanzar a través de restricciones, del castigo financiero o la depresión de los apoyos y recursos para cada una de ellas. Al contrario, se trata de avanzar hacia una universidad en armonía, en concordancia con un proyecto común”, dice.

William Lee, coordinador de la Investigación Científica, considera muy importante que la Universidad pueda contar con un programa estratégico de mantenimiento mayor para equipo docente y de investigación, particularmente en el bachillerato y las FES, acorde con el crecimiento que se ha tenido en instalaciones en obra nueva y sus renovaciones y mantenimiento en los últimos 15 años.

En tanto, Raúl Contreras, director de la Facultad de Derecho, sostiene que aunque ya ha pasado la época en la que se consideraba a las FES como una suerte de “patitos feos”, ya que han demostrado que la calidad de sus egresados es similar a la de los del campus de Ciudad Universitaria, es necesario diseñar un programa especial de descentralización administrativa enfocado a éstas.

Laura Acosta, directora de la ENES León, dice que el bachillerato tiene retos para la formación integral del alumnado, incluyendo el apoyo psicoeducativo y una formación activa que aseguren su mejor desempeño en las licenciaturas.

En el mismo sentido, Sergio Alcocer, investigador del Instituto de Ingeniería, se pronuncia por crear las condiciones académicas y del entorno en los planteles del bachillerato, adecuadas para el logro académico, así como por acrecentar la calidad del bachillerato de la UNAM como subsistema indisoluble de la institución.

Priorizan la salud mental

Salvo dos de los 17 aspirantes a la Rectoría, todos incluyen en el plan de trabajo que entregaron a la Junta de Gobierno el tema de la pandemia de covid-19 y la necesidad de atender la salud mental de los universitarios e impulsar el desarrollo de tecnologías de la información.

Entre los planteamientos se encuentra el de la doctora Luz Vilchis, exdirectora de la otrora Escuela Nacional de Artes Plásticas, quien explica que después de la pandemia aún hay secuelas con evidencias de depresión, ansiedad, estrés postraumático y adicciones.

“Se requiere la revisión, actualización y expansión de todos los programas de salud”, plantea.

Raúl Contreras, director de la Facultad de Derecho, y Sergio Alcocer, exsubsecretario para América del Norte de la Cancillería, coinciden en que se debe aprender la lección de la pandemia y abordar el tema relativo al desarrollo tecnológico para acercar el conocimiento y la cultura a públicos más grandes.

Jorge Alfredo Cuéllar, exdirector de la FES Cuautitlán, propone un programa universitario para la atención psicológica integral.

Y Leonardo Lomelí, secretario general de la UNAM, concluye que hay que ser especialmente vigilantes, debido a la falta de desarrollo de habilidades sociales por parte de alumnos que pasaron mucho tiempo aislados, por tomar clases en línea.

Laura Toribio