Linchamientos en México ¿Herencia de EU?

El término 'linchamiento' nació de la derivación del apellido del juez estadounidense Charles Lynch.

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Intento de linchamiento. Foto: Cuartoscuro

El señalamiento de 'robachicos' que se le dio a Daniel Picazo González llevó a que pobladores de la comunidad de Huachinango, en Puebla, lo lincharan. El caso ha consternado a las autoridades y sociedad en general, pues el joven de 31 años era un profesionista sin relación con lo que se le acusaba.

Este linchamiento, en el que golpearon y asesinaron a Daniel, surgió a raíz de supuestos audios que advertían sobre la presencia de ‘robachicos’ en el lugar y que fueron compartidos en redes sociales.

El caso no es aislado, pues los linchamientos se han convertido en un fenómeno que convulsiona al país y que, en lo que va del año, ha dejado 11 actos consumados y 82 en intentos, de acuerdo con el ‘Informe de Atrocidades', de la Organización Causa en Común, basado en notas periodísticas.

La organización define al intento de linchamiento como una agresión física cometida por un grupo, turba o multitud contra una persona, que no conduce a su muerte. Mientras que el acto de linchamiento refiere las mismas características y sí provoca la muerte de la persona. 

Los linchamientos representan una expresión grave cuando existen crisis en materia de seguridad, violencia e impunidad, lo que genera desconfianza y lejanía de la sociedad hacia las autoridades, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Lo anterior sumado a la falta de cumplimiento y aplicación de las leyes e incapacidad del sistema para generar la convivencia pacífica, según el Informe Especial Sobre Linchamientos en el Territorio Nacional.

“Los linchamientos, en su gran mayoría, buscan como fin último expresado por sus protagonistas directos, la atención y solución al problema de la inseguridad ciudadana, aunque en realidad constituyan actos de desprecio y descalificación hacia las autoridades y la vigencia del Estado de Derecho”.

Causa en Común compartió que en 2021 se registraron 279 actos de intento de linchamiento en el país y 42 hechos consumados de linchamiento.

Las cifras que se tienen sobre hechos de esta índole provienen del monitoreo de medios de comunicación que los documentan, ya que no existen cifras oficiales específicas sobre este ilícito.

Por esta razón tampoco existen políticas públicas que atiendan la prevención de los linchamientos, ni un marco legal claro al respecto. A raíz del caso de Daniel ya se puso sobre la mesa la necesidad de tipificarlo como delito grave en el Código Penal.

El origen de los linchamientos en México

El término nació de la derivación del apellido del juez estadounidense Charles Lynch, quien en el siglo XVIII imponía castigos corporales de forma irregular a quienes cometían un crimen en el estado de Virginia, a fin de mantener el orden.

En el libro ‘El primer linchamiento en México’, el escritor Claudio Lomnitz documenta que el asesinato de Arnulfo Arroyo fue el primer registro que se tiene de este ilícito. Esta persona fue acusada de atacar al presidente Porfirio Díaz en las celebraciones del 16 de septiembre de 1897.

Pese a que fue detenido por las autoridades, el periódico ‘El Imparcial’ aseguró que un grupo de ciudadanos ingresó de madrugada a la comisaría y apuñalaron a Arroyo.

Pero Lomnitz relata que posteriormente se comprobó que en realidad quienes asesinaron al hombre fueron las autoridades, quienes maquillaron el escenario para hacerlo parecer un “acto espontáneo de una furiosa multitud” y un linchamiento.

Setenta años después, sucedió el linchamiento en San Miguel Canoa, Puebla. El 15 de septiembre de 1968 un grupo de personas influenciadas por el párroco local atacó a visitantes.

Eran estudiantes y trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quienes fueron acusados de ser presuntos comunistas que buscaban repartir propaganda en el tiempo en que el ambiente de la Guerra Fría cubría al mundo.

Los pobladores que los atacaron estaban convencidos de que eran enemigos, ladores y agitadores, lo que los llevó a atacarlos con machetes, piedras, palos y pistolas.

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