¿Por qué México debe ayudar a Cuba?
Ahora sí, a diferencia del pasado, se está llevando a cabo un bloqueo.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Para contestar esta pregunta, parto de una premisa innegable para cualquier ser racional: en Cuba gobierna una de las dictaduras más despreciables del planeta.
Nada queda hoy de las glorias que presumía el régimen revolucionario en materia de salud y educación. Actualmente, Cuba es un desastre por donde se vea.
Por un lado, la economía está en tal situación crítica que la isla está más cercana a prácticas del siglo XIX que del XXI. No hay electricidad ni gas para cocinar ni combustibles para los transportes; las casas se alumbran con velas, la poca comida que se calienta con leña y la gente se traslada a pie.
Por otro lado, Cuba tiene un régimen de partido único donde está prohibido el pluralismo y la formación de partidos de oposición independientes. Las libertades políticas están severamente restringidas. El gobierno reprime formas de disenso. Organizaciones internacionales reportan alrededor de mil 200 presos políticos que viven en condiciones deplorables. Los medios están controlados por el Estado.
En este contexto, no es sorpresa que muchos cubanos hayan emigrado a otros países. Desde la Revolución de 1959 hasta hoy, se calcula que casi tres millones han salido en varias olas migratorias, siendo la última –a partir de 2021 a la fecha– la más abundante, con más de un millón de migrantes, debido al deterioro económico.
Con estos resultados nefastos, sólo los fanáticos más obtusos de una izquierda cavernaria se atreven todavía a defender al régimen revolucionario. Cualquier persona racional, que sabe que dos más dos son cuatro, reconoce que la dictadura castrista ha sido una desgracia para ese país.
¿Por qué, entonces, México debe ayudar a Cuba? Puede argumentarse, y se hace, que se trata de una causa humanitaria. Los cubanos están en una situación de emergencia, padeciendo tanto, incluso para alimentarse, que es urgente salvar vidas y aliviar el sufrimiento por un asunto de dignidad y solidaridad con el prójimo.
Perfecto. Estoy de acuerdo, siempre y cuando esa ayuda efectivamente llegue a los cubanos que están sufriendo.
Me temo, sin embargo, que en un país como Cuba la ayuda (sea petróleo, combustibles refinados, comida o enseres básicos) le llega primero al gobierno de esa nación, que luego la procesa y/o distribuye.
En este sentido, como en medio de la donación mexicana se encuentra el régimen dictatorial, el esfuerzo humanitario de alguna manera acaba fortaleciendo a la despreciable dictadura.
Yo, como mexicano que pago impuestos, no quiero esto. Mi postura es no darle al régimen castrista, que tiene postrado a su pueblo, ni un solo centavo de ayuda de los contribuyentes mexicanos. Si hay una manera de hacer llegar las donaciones directamente a la población cubana, adelante. Pero no a través del gobierno de Díaz-Canel.
No he mencionado, hasta ahora, a Estados Unidos. Llegó el momento de hacerlo.
Antes de que Trump gobernara ese país, México podía jugar un papel dual con Cuba.
Por un lado, apoyaba económica y políticamente al régimen revolucionario de la isla cuando le convenía. Internamente lo presumía como una manera de demostrar su independencia frente a Estados Unidos.
Por el otro, México realizaba operaciones de inteligencia conjuntas con los estadunidenses espiando a cubanos y soviéticos; no era gratuito, en este sentido, que Estados Unidos tolerara el soporte mexicano a Cuba.
Ese juego se fue desgastando conforme la dictadura castrista comenzó su larga decadencia.
Trump ahora ve la magnífica oportunidad de convertirse en el presidente estadunidense que finalmente logre la caída del régimen comunista. Para ello requiere que ya no llegue ayuda económica alguna a la isla. Ahora sí, a diferencia del pasado, está llevando a cabo un bloqueo (antes era un embargo que, por cierto, no sirvió para nada).
Trump no quiere que ningún país envíe petróleo a Cuba. Firmó un decreto que establece la imposición de aranceles a las naciones que suministren “directa o indirectamente” esta materia prima a la isla. Esto incluye a México.
El gobierno mexicano ya reaccionó: Pemex suspendió la entrega de crudo a Cuba. Más allá de las declaraciones en Estados Unidos y México, el hecho habla por sí mismo: viendo sus intereses amenazados, México optó por cancelar la ayuda petrolera y sustituirla por “alimentos y otros suministros”.
No me gusta que nuestro país envíe ayuda de ningún tipo a Cuba que esté mediada por el gobierno cubano, porque eso apoya la permanencia de una de las peores dictaduras. Pero tampoco me gusta que mi gobierno tome decisiones presionado por las amenazas de Trump.
Una situación calamitosa. Hagamos lo que hagamos, esto acaba mal. Como el cohetero…
X: @leozuckermann