Dos tiros de fin de enero
Alfonso Cepeda, líder del SNTE, sentenció con una alegoría que parece extraída de una revista de modas: “Aquí vamos a ayudar a que, por primera vez en la historia, el Congreso local se vista de Morena, se vista de guinda, se vista de los colores del Partido del Trabajo. No tengan duda de eso, ahí vamos a estar las maestras y los maestros”.

Carlos Ornelas
Editorial
El reciente editorial de Sol Yucatán señaló el grave retroceso que atraviesa la educación pública en el estado, en especial para las clases populares. Fundamentó su crítica al resaltar factores como pobreza, desigualdad territorial, dejadez institucional y recorte presupuestal, que tienen al sistema educativo al borde del colapso. El texto sostiene que estas condiciones asfixian y debilitan, aún más, la educación pública en Yucatán.
Primero, documenta el drama de quienes carecen o apenas tienen escolaridad, en su mayoría pobres y mayas: “Más de 100 mil son analfabetas (mayores de 15 años), otros 170 mil no terminaron la primaria y cerca de 264 mil no concluyeron la secundaria”. El diario juzga: “No son números fríos: son historias de abandono escolar, trayectorias truncas, generaciones enteras para las que la escuela dejó de ser una posibilidad real”.
A continuación, proporciona cifras devastadoras sobre el financiamiento educativo y critica que se destinen fondos a otras áreas. El punto es claro: “… el gobierno estatal decidió reducir el presupuesto de la Secretaría de Educación de Yucatán. Para 2026, la dependencia contará con 15 mil 533 millones 840 mil 129 pesos, frente a los 16 mil 290 millones 259 mil 622 pesos ejercidos en 2025… 756 millones 419 mil 493 pesos menos”. Una reducción bárbara.
La Redacción del periódico patentiza el rezago educativo, el aumento del abandono escolar, el desamparo de la educación de adultos y otros problemas agravados por el recorte. Basado en opiniones de expertos, señala el autoritarismo en la dependencia, la falta de diálogo con el magisterio, el manejo opaco de plazas docentes, omisiones en denuncias internas y casos de abuso y acoso escolar. Destaca la crudeza de la educación para los pobres: “El rezago educativo se hereda como condena silenciosa: padres sin escolaridad completa crían hijos que, a menudo, repiten la historia”.
El segundo tiro viene de Coahuila, la tierra del dirigente de la facción mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Perdón por la cita extensa del reportaje de Claudia Salazar en Reforma del viernes pasado, pero es indispensable para captar el flechazo: “El senador Alfonso Cepeda, líder del SNTE, ofreció los votos de los maestros para conseguir la mayoría de las diputaciones locales en Coahuila, el 7 de junio. Luego de que Morena y el PT registraron su coalición en el Instituto Electoral estatal, las dirigencias organizaron un mitin afuera del Congreso local, donde el PRI tiene la mayoría. Como uno de los oradores, Cepeda refrendó la lealtad del SNTE con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y con Morena”. Y sentenció con una alegoría que parece extraída de una revista de modas: “Aquí vamos a ayudar a que, por primera vez en la historia, el Congreso local se vista de Morena, se vista de guinda, se vista de los colores del Partido del Trabajo. No tengan duda de eso, ahí vamos a estar las maestras y los maestros”.
Mientras que en Yucatán y en muchas otras partes del país la Cuatroté fractura el sistema escolar, en particular en regiones vulnerables, el senador muestra el orgullo corporativista del SNTE. En su oratoria, los maestros son peones e instrumentos del poder, de él y sus allegados. No se pregunta, y no creo que pueda responder, por qué defiende a un gobierno que no pone el financiamiento de la educación entre sus prioridades.
Ni en los tiempos cumbre de Carlos Jonguitud Barrios ni en los de Elba Esther Gordillo se escuchó un mensaje tan claro de subordinación: el líder sindical intercambia apoyo político por prebendas para él y su grupo; espera que el gobierno le entregue la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, como recompensa. Es el retorno a la faceta más oprobiosa del pasado.
RETAZOS
Otro tiro —aunque sin fecha precisa— viene de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que no cesa en su exigencia para que el gobierno derogue la ley del ISSSTE de 2007. Anuncian broncas en el futuro cercano.
La semana pasada, cinco escuelas de Acapulco cerraron por miedo al entorno violento.
Brote de sarampión obliga a suspender clases en Aguascalientes y Jalisco.