La lucha feminista y Excélsior, conexión histórica de El Periódico de la Vida Nacional
Desde su fundación, esta casa editorial ha tenido entre su equipo a mujeres, como se muestra EN su primer ejemplar. la periodista que participó en el grupo que luchó por conseguir el voto femenino fue reportera de este diario

CIUDAD DE MÉXICO.
La historia de la lucha feminista en México está íntimamente ligada al quehacer periodístico de Excélsior. Por la redacción de El Periódico de la Vida Nacional han pasado cientos de mujeres que desde cualquier punto de la geometría política que se les ubique han aportado a la conquista de la equidad de género.
Al conmemorarse hoy el 103 aniversario de Excélsior, presentamos a 103 mujeres periodistas —no son las únicas, ni son todas— que en las páginas de esta casa editorial ha dejado su sello escribiendo sobre política, economía, cultural, arte, moda, deportes y también como analistas.
La prueba de la histórica conexión entre la lucha feminista y este diario está impresa en las millones de páginas que han editado El Periódico de la Vida Nacional y las distintas publicaciones que han formado parte de su quehacer informativo.
La primera mujer que firmó en las páginas de Excélsior fue Zuzette, sin apellido. Lo hizo desde el primer día de la aparición del diario, el 18 de marzo de 1917. Zuzette firmó la columna Lo que le interesa a las damas: ideas, consejos, fórmula, novedades, moda.
La columna inaugural se refirió a la llegada a México de sombreros desde Nueva York. El 14 mayo de 1917 la columna se tituló El feminismo. Este texto fija una posición en la lucha de la mujer, e inicia así:
“La cura de la vanidad. Es defecto que se nos suele atribuir a las mujeres, y que yo no me atreveré a negar, si bien aceptándolo como común en ambos sexos. Los hombres saben disimularlo mejor que nosotras, y es justo confesar que su vanidad se funda en cosas muy grandes. Para sobresalir un hombre ha de tener cualidades excepcionales, talento, valor, sabiduría. A la mujer le basta con ser bella, distinguida o extravagante. No falta un coro de admiradores para adular a toda mujer. Se le elogian las “toilettes”, los chistes, la hermosura. ¿Qué de extraño tiene que se deje deslumbrar? Será casi imposible sustraerse a estos sentimientos mientras continuemos separadas, en más o menos grado, de la libertad de trato y de reconocimiento del mundo, que supone “la torre de marfil” en que nos desenvolvemos”.
MEMORIAS DE UNA PRINCESA
La presencia femenina en este diario, que emergió a la luz pública en el contexto del fuego y la sangre que significó la Revolución Mexicana, articulada preponderantemente por hombres con características absolutamente machistas, no solamente se muestra en textos considerados como soft news.
En una serie de varias entregas, en mayo de 1927, la figura de Agnes Elizabeth Winona Leclerc Joy, mejor conocida como la princesa Salm-Salm (que murió en 1912), fue exaltada en estas páginas como protagonista de la historia que vivió al buscar salvar la vida del emperador Maximiliano y su esposo, el príncipe Félix, entrevistándose incluso con el presidente Benito Juárez. Todo ese relato está en la reproducción de las memorias de la princesa Salm-Salm, hasta entonces inéditas y tituladas Ten Years of My Life.
El 2 de diciembre de 1928, Adelina Zendejas, una profesora, que con los años se convertiría en leyenda del periodismo, recibió sus primeros cinco pesos como salario luego de publicar en Revista de Revistas de Excélsior un artículo sobre la exposición fotográfica de Agustín Jiménez. Zendejas trabajó durante 14 años en Revista de Revistas. Muchos años después, en Excélsior, publicó una columna titulada Binomio, entre 1983 y 1985.
TALLIEN EN EL SITIO DE MADRID
Dolores García Pimentel de Riba y Cervantes es el nombre de otra de las mujeres que colaboró en El Periódico de la Vida Nacional. El 26 de agosto de 1931 escribió un texto que mereció un aviso en la primera plana del diario. Una Hacienda del Siglo XIX, es el título de este texto. Es una crónica de un viaje a las haciendas de su abuelo, Joaquín García Icazbalceta, en el estado de Morelos.
También en 1931, empezó a trabajar en Revista de Revistas, la publicación considerada madre de Excélsior, la periodista Hortensia Elizondo. Su columna se titulaba Revista de Revista en Hollywood y su primera crónica fue sobre la película Fruta amarga, protagonizada por Virginia Fábregas.

Dolores García fue reconocida como cronista del diario.
En 1932, Catalina Dulché Escalante, que firmaba en Excélsior la columna Digo yo como mujer bajo el seudónimo de Catalina D’Erzel, hace su aparición. Dulché Escalante es considerada como pionera del feminismo literario. La periodista, dramaturga y poetisa, que nació en Silao, Guanajuato, trabajó en este diario hasta 1941 y murió nueve años después.
Otra leyenda del periodismo mexicano, Isabel Farfán Cano, trabajó para este diario. Ella comenzó en 1933.
Teresa Tallien, que en realidad se llamaba Teresa Noriega López, contó, en febrero de 1985, en una entrevista para La Extra, que en 1936, durante el sitio de Madrid, en el contexto de la Guerra Civil española, al tratar de conseguir información para Excélsior, tuvo que atravesar calles y avenidas llenas de heridos y muertos “y con un espantoso bombardeo como fondo”.
Tallien fue la primera reportera latinoamericana en viajar a las Islas Malvinas; en 1953 escribió su libro titulado Las Malvinas por dos mujeres y en 1956 seguía escribiendo reportajes históricos para Jueves de Excélsior.

Catalina D’Erzel fue pionera del feminismo literario.
PRECURSORA DEL VOTO FEMENINO
A veinte años de la fundación de El Periódico de la Vida iNacional, en 1937 aparece la figura de la periodista Ana Salado Álvarez, quien formó parte del grupo de mujeres que trabajó para que el voto de la mujer fuera realidad por primera vez en 1955, después de una reforma electoral en 1953.
Siendo periodista de Excélsior, en 1939, Salado Álvarez publicó el folleto La misión de la mujer en la vida nacional, considerado como el primer producto de propaganda generado por el Partido Acción Nacional (PAN), dirigido expresamente a las mujeres mexicanas.
El 4 de julio de 1955, en la primera página de Excélsior se publicó la crónica firmada por Ana Salado Álvarez sobre la jornada electoral que abrió la puerta al voto femenino, que se tituló: “Lo mismo la dama de alcurnia que la humilde criada analfabeta fueron a emitir sus votos”.
En la primera plana de Excélsior, la crónica empieza así:
“Las mujeres mexicanas convertidas por primera vez en auténticas ciudadanas votaron ayer en las elecciones para diputados, ordenada y calladamente, con gran entusiasmo. Mezcladas entre el pueblo votaron las aristócratas, las ricas y las pobres, las cultas y las ignorantes, las madres de familia y las chicas que trabajan; religiosas con hábito y aquellas que contaron y confesaron que haber cumplido los 21 años de su edad, emitieron su voto”.
Al staff de periodista de este diario se sumó en 1943 Concepción Noriega de Villarreal, que firmaba sus notas como Concha de Villarreal. Esta periodista de Durango desarrolló trabajos para reivindicar a la mujer, campesinos y poblaciones explotadas de la época.
Solamente por mencionar dos trabajos de De Villarreal, publicados en la primera plana de este diario, está el del 27 de noviembre de 1943, que es una denuncia titulada: Los centros de vicio de México han pagado “igualas” a funcionarios inferiores.
Y otra, del 30 de diciembre de 1944, donde Noriega de Villarreal reveló la improcedencia de una ley reglamentaria para al Secretaría de la Marina, que fue titulada Una “ley” que queda invalidada por haber nacido en pecado original.

Teresa Tallien, en una entrevista donde narra su experiencia en la Guerra Civil Española.
“BAMBI”, UNA LEYENDA
En agosto de 1942 se estrenó la película Bambi de Walt Disney. Cinco años después, el 1 de septiembre de 1947 llegó a la redacción de Excélsior Ana Cecilia Treviño, que con los años se convertiría en una leyenda del periodismo. Bambi, como fue nombrada por sus compañeros en el diario por el enorme parecido de sus ojos con los del personaje de Disney, fue por décadas la jefa de la Sección B. Esa sección fue una amalgama entre lo social y lo cultural, con toque más intelectualizados que triviales. De hecho, se sabe que Sección B se le puso en honor a la primera letra del seudónimo con el que firmaba Treviño.
A la presencia en el espectro informativo de Salado, De Villarreal, Treviño en Excélsior, se agregó en 1951 la pluma de Margarita Nelken, considerada como representante del movimiento feminista en España en la década de los treinta, integrante del Partido Comunista Español; se exilió el México en 1939 a invitación expresa del presidente Lázaro Cárdenas, en el contexto de la Guerra Civil Española.
El 11 de noviembre de 1951, en Diorama de la Cultura, el suplemento cultural de Excélsior de la época, Nelken publicó una crítica sobre la exposición La Cirugía en la historia y en el arte, donde escribió sobre el pintor francés Édouard Vuillard y su obra El profesor Gosset operando.
De esa misma época de Nelken en Diorama de la Cultura aparece la periodista Rosa Castro y la historiadora Guadalupe Pérez San Vicente. En el suplemento cultural, Pérez San Vicente colaboró con el texto Faceta de lo mexicano. Sor Juana Inés de la Cruz.

Rosa Castro colaboró en los años 50 del siglo pasado.
A partir del 9 de octubre de 1951, María Idalia García Rubí, que como actriz y periodista se hacía llamar María Idalia, se integró a la redacción de este periódico. María Idalia tuvo una trayectoria fructífera tanto en los escenarios como en la información. El año pasado murió a los 85 años de edad.
SIMPLEMENTE PONIATOWSKA

Elena Poniatowska dio sus primeros pasos periodísticos en Excélsior.
En 1953, a los 21 años de edad, a la redacción de Excélsior llegó Elena Poniatowska. La joven que se convertiría en una escritora de referencia de México, debutó con una entrevista al entonces nuevo embajador de Estados Unidos en México, Francis White.
En quince minutos, la novel reportera delineó su interés por los temas feministas, que estaban en boga, se había aprobado la reforma electoral para que las mujeres pudieran votar en 1955. En una parte del texto de la hoy famosa escritora se lee:
“A la pregunta que le hice, sobre cuál era su opinión acerca de la evolución de la mujer latinoamericana, el embajador habló de la emancipación de la mujer en general, del derecho de voto, de su participación en la política, y de su capacidad para desempeñar altos cargos con la misma fuerza y constancia que un hombre. Durante 11 años estuve encargado de los asuntos latinoamericanos en el Departamento de Estado de Washington y fui encargado de negocios en Cuba, en 1920 y en Buenos Aires en 1921. Siempre he tenido la impresión de que la mujer latinoamericana es la que eleva el nivel de vida moral y espiritual del país, claro es, que en general, es a través de la mujer que los hombres avanzan o retroceden, ya que su influencia es poderosa y quizá definitiva…”
El mismo año que ingresó Poniatowska al diario, en 1953, otra periodista de larguísima trayectoria llegó a Excélsior. Se trata de Noemí Atamoros. Como otras periodistas que trabajaron en este diario, Atamoros egresó de la Universidad Femenina de México y a los 21 años ya estaba trabajando en la Sección Sociedad y Eventos Varios al lado de Bambi, María Idalia y Poniatowska.
MEXICANA EN LA CORONACIÓN DE ISABEL

Isabel Silva, colaboradora de estas páginas.
El 3 de junio de 1953, Alicia Loenel Moats, una periodista mexicana de padres estadunidenses, que alcanzó talla internacional, firmó en la primera plana de Excélsior la crónica del ascenso al trono de Inglaterra de la reina Isabel II, de 27 años.
“La unión espiritual entre la reina Isabel II y su pueblo quedó simbolizada hoy por la coronación de la joven soberana en la abadía de Westminster”, se lee en el párrafo inicial del texto.
El lustre que alcanzó la periodista quedó patente el día de su muerte, el 15 de mayo de 1989. The New York Times publicó en la página 6 de su sección B la información de deceso. “Alice-Leone Moats, periodista y autora de nueve libros, murió el domingo en el Hospital de Graduados de Filadelfia después de una larga enfermedad. Tenía 81 años y vivía en Filadelfia”, publicó el Times.
Maruxa Vilalta, una escritora, principalmente de obras de teatro, fue periodista de Excélsior desde el 13 de junio de 1956.
La primera mujer que trabajó para la redacción de deportes de Excélsior fue Isabel Silva, a partir de 1960. Chavelita, como todos sus compañeros la conocían. Ella cubría las actividades del tenis. Era tal su dedicación al trabajo que no había torneo en el país y principalmente en los clubes de la Ciudad de México que no cubriera. Todo mundo consultaba el diario para conocer los horarios y resultados que Silva publicaba incluso antes de que el diario tuviera formalmente una sección deportiva.
Al grupo de la Sección B, en 1961 se unió Guadalupe Apendini. Años después llegaron, Raquel Díaz de León (1978) y Aurea Acosta (1979).
CASTELLANOS, TODAUNA ÉPOCA
En 1963 empezó a colaborar en El Periódico de la Vida Nacional, un icono de la intelectualidad femenina: Rosario Castellanos. La escritora con raíces chiapanecas publicó en este diario textos de distintos temas hasta su muerte ocurrida en Tel Aviv, cuando se desempeñaba como embajadora de México en Israel. Sus temas preferidos eran los problemas de los pueblos indígenas de Chiapas y la situación cambiantes de las mujeres en el mundo moderno.
El 11 de agosto de 1974, en la primera plana de Excélsior se publicó la última colaboración de la escritora titulada Jerusalén celeste, Jerusalén terrenal, con la siguiente aclaración: “Este, el artículo póstumo de Rosario Castellanos, fue depositado en el correo de Tel Aviv el 30 de julio”. Siete días después Castellanos murió.
Magdalena Saldaña, una periodista cultural de gran prestigio, le realizó una entrevista de época a José Revueltas, icono de la lucha social en México, preso en el contexto del Movimiento Estudiantil de 1968. El texto se publicó el 5 de junio de 1973. La entrevista causó polémica por su título, “Uno de los mayores problemas del mexicano es ser acrítico por completo: José Revueltas”, extraído de la siguiente pregunta:
—¿Cuál es uno de los mayores problemas de los mexicanos?, preguntó Saldaña.
—El ser acrítico por completo. Si usted dice algo de su mamá al mexicano se encoge de hombros, pero si le llama la atención respecto a cualquier actitud que debe asumir en la calle, en el camión, etcétera, el que usted tenga razón lo enfurece verdaderamente porque hace aflorar su complejo de inferioridad y su falta de seguridad.
“EXCÉLSIOR FUE MI UNIVERSIDAD”

Rosa María Roffiel resaltó a Excélsior.
De la época de los años sesenta-sesenta son también Jeanette Becerra Acosta, que salió en 1976 y regresó a Excélsior en los noventa, ya como una reportera de asuntos internacionales, tuvo una columna que se llamó El gendarme del mundo y Rosa María Roffiel, que al igual que a Jeannette, la llamaban Güera.
Consultada para este recuento histórico, Roffiel recordó como una importante experiencia profesional y personal su paso por Excélsior por casi once años.
“Yo trabajaba en la sección internacional, cables, que estaba pegada a la redacción general. Durante unos seis años fui la única mujer en toda la redacción, sin contar sociales, que entonces no se llamaba Sección B”.
Roffiel, que se convirtió en escritora, mencionó que recibió la invitación para trabajar en las mañanas cuando sociales se convirtió en la Sección B, “que era entre sociales y culturales; empecé a trabajar ahí. Ahí, al contrario de la redacción general, eran puras mujeres y el office boy , era hombre, era Nacho Ravelo”.
Roffiel dijo que Excélsior fue su universidad: “Aprendí mucho como periodista, como ser humano; aprendí a defenderme, aunque mucho de los reporteros eran mis buenos amigos, hubo algunos de ellos, que no importaba que fueran casados, todos me echaban el can, y sobre todo cuando llegaban pasados de copas, aunque siempre había alguien que me defendía o me defendía yo sola.
“Era difícil, eran como 60 reporteros, tenía que cruzar la redacción de ida y de regreso, y aunque no era un acoso violento, agresivo como se ve ahora, sí había cierta presión. Era la única mujer y si les ocupaba viaja iban y me invitaban a salir, me echaban el perro, yo les decía que no y si el jefe de redacción, Arnulfo Uzeta se deba cuenta, llegaba y los ponía en su lugar, él me defendía. Pero la verdad es que yo tengo más buenos recuerdos que malos de Excélsior, no hay quejas”.
MASTRETTA EN LA PRIMERA DE NOTICIAS
En el grupo de periodistas que salieron de Excélsior tras el llamado golpe a Excélsior, en julio de 1976, además de Jeanette Becerra Acosta y Rosa María Roffiel, trabajaban en esta casa editorial Patricia Torres Maya, en Revista de Revistas desde 1972; Esther Seligson, en Diorama de la Cultura; Nadia Piemonte, como reportera de Espectáculos; Ángeles Mastretta en la primera edición de Ultimas Noticias; Raquel Tibol, la crítica de arte; la pintora Elvira Gascón era colaboradora y Dolores Cordero, trabajaba en Revista de Revistas.
La última colaboración de Mastretta en Ultimas Noticias fue el sábado 26 de junio de 1976, se tituló Una firma contra Bánzer; el boliviano invencible
Entre 1976 y 1977, otra periodista que trascendió como una especialista en las fuerzas armadas trabajó en Excélsior se trata de Isabel Arvide.
Como parte del recambió que significó la salida del grupo de Julio Scherer de Excélsior en 1976, la redacción del diario se fue poblando de más mujeres.

Rosario Castellanos es una de las mujeres que más brillo le ha dado Excélsior.
Entre ellas, Isabel Zamorano, que por años cubrió la fuente de presidencia. Nida Marín, quien tuvo a su cargo la entonces regencia de la Ciudad de México.
Aurora Berdejo, que además de cubrir presidencia, fue la primera mujer en escribir la columna estelar de Excélsior, Frentes Políticos, hizo cobertura en zonas de guerra en Centroamérica, igual que Nidia Marín.
El grupo de reporteras de esa época la completaban Edith Jiménez y Liliana Vázquez. La primera cubría cuestiones empresariales y la segunda religiosas.
En julio-agosto de 1978, la pintora veracruzana Sofía Bassi, que en realidad se llamaba Sofía Celorio Mendoza, escribió una colaboración en partes nueve para Excélsior. Se trató de la exclusiva de su reclusión durante cinco años en la cárcel de Acapulco, luego de haber sido acusada de asesinato de Conde Cesare D’Acquarone, el esposo de su hija Claire.
MICHELENA, LA CHINA, ROBLES…

La pintora veracruzana Sofía Bassi escribió en los 70.
A finales de la década de los setentas, en las páginas de Excélsior y las otras publicaciones de la entonces cooperativa aparecieron nombres como el de Nina Menocal, actualmente convertida en una crítica de arte. También escribió Elda Peralta. En la revista Plural, fundada por Octavio Paz, en abril de 1979, Peralta le hizo una entrevista a Maruxa Vilalta.
A finales de 1979, Margarita Michelena, una escritora nacida en Pachuca, aceptó formar parte del grupo de editorialistas de Excélsior. El 28 de noviembre de ese año publicó su primera colaboración que tituló, Reinar después de morir.
María Luisa Mendoza, conocida como La China Mendoza, empezó a escribir en Excélsior a partr de 1981 y hasta su muerte en 2018. Originalmente, su columna se llamaba Tropo a la Uña.
Martha Robles, escritora, socióloga y maestra en Letras Hispánicas empezó a publicar en Excélsior, en el contexto de los sismos de 1985. Semanalmente, entregaba su colaboración para las páginas editoriales, y a partir de 1991 fue la primera escritora mexicana que publicaba sus análisis políticos, artículos de fondo y reflexiones culturales cada semana en la primera plana de este diario, hasta 2006.
En los primeros años de la década de los ochenta, en la redacción de Ultimas Noticias Segunda Edición, La Extra, hubo un grupo de reporteras que trabajaban y que eventualmente llegaría a Excélsior, como Gloria Analco, Marcela Rubín, Mónica Martín, Rosa Irene Galindo. Patricia Cerda y Patricia Guevara, quien en el 2000 se convirtió en la directora de Excélsior.

Por décadas, María Luisa Mendoza escribió en Excélsior.
Mientras que en la redacción del diario trabajaban periodistas de la talla de Lourdes Galaz, Felícitas Pliego, Margarita García Colín, Olga Borobio corresponsal Alemania, Patricia Cañedo corresponsal París
Patricia Rosales y Zamora (cultura), Martina Martínez (deportes) y las colaboraciones Martha Durán de Huerta Patiño.

Martha Anaya fue la primera jefa de información de Excélsior.
LAS CRÓNICAS DE MARTHA ANAYA
A mediados de la década de los ochenta Martha Anaya, una periodista que esporádicamente había colaborado en la sección cultura de Excélsior, empezó a trabajar de lleno en la redacción, fundamentalmente temas de corte internacional. A partir de 1995, luego de cubrir el levantamiento del EZLN en Chiapas, donde se fracturó un tobillo y tuvo que regresar a la Ciudad de México, Anaya se convirtió en la primera jefa de información de El Periódico de la Vida Nacional.
Martha Anaya dijo que en sus inicios como reportera si bien había un caminito andado, la brecha con el machismo existía. La prueba, recordó la periodista, es que el entonces jefe de información, Luis de Cervantes, le cargaba la mano con todo tipo de guardias, incluyendo una conocida como la caballona, por el horario, que era de madrugada.
Ejemplo de la postura machista de De Cervantes ocurrió en el contexto de los sismos de 1985 y así la recordó Anaya:
“Ese día, 19 de septiembre, la crónica se la encargaron a Miguel Reyes Razo, era entendible, yo estaba haciendo pininos con algunas croniquillas por ahí; pero resultó que a las nueve de la noche Reyes Razo no aparecía. Preguntaron, en la redacción ‘¿quién hace la crónica?’ Pues que la haga Martha Anaya, que está ahí sentada.
“Al día siguiente junto a la nota principal apareció la crónica. Y aquí es dónde se revela esa postura. Mi orden de trabajo fue cubrir en el hotel de México un taller de tejido a las 10 de la mañana. Fue la forma que el jefe de información me quería hacer saber que no porque hubiera hecho la crónica de un evento tan importante iba a dejar de hacer lo que él dijera”.
Entonces, Martha Anaya se quejó con el entonces director Regino Díaz Redondo y se rebeló. Se fue a reportear a las calles lo que pasaba por los sismos. Furioso, De Cervantes la suspendió por rebelde.
“Él trata de contraponerme con Nidia Marín, que cubría la ciudad, para que nos peleáramos, pero ella y yo nos dábamos cuenta y acordábamos, teníamos que buscar la manera de que no nos enfrentara. Costó trabajo”.
LA PRIMERA JEFA DE INFORMACIÓN
Diez años después, en 1995 y después de un accidente en Chiapas, Anaya tuvo que volver la Ciudad de México. Un buen día, sentada en la redacción, con sus muletas al lado, Díaz Redondo, recordó la periodista, “un día Regino se me queda viendo, lo sentí en su mirada, como diciendo ‘ella tiene que quedarse en la redacción’. No supe qué broncas había en el periódico entonces, pero al día siguiente me llamó y me dijo ‘quiero que usted sea la jefa de información de este periódico, así simple y sencillo.
“Me encontré con una redacción muy vieja. Fue difícil hacer a un lado a la gente mayor, que no se podía correr, eran viejos cooperativistas, pero lo que hice fue poner a trabajar a mucha gente joven cubriendo las fuentes a lado de ellos, lo que trajo broncas y empecé a meter a mucha mujer, a Ethel Riquelme, a Paty Ruiz, Irma Pilar Ortiz, Sofía Miselem”.
GUARNEROS: SE AMPLIÓ LA AGENDA DE TEMAS
A partir de que Grupo Empresarial Ángeles rescató a w Excélsior, en 2006, el número de mujeres periodistas en el diario creció como nunca antes en la historia.
Actualmente, en el grupo de funcionarias editoriales están dos mujeres, Fabiola Guarneros Saavedra, subdirección editorial, y Lorena Rivera, como coordinadora general de opinión.
Guarneros Saavedra, una periodista curtida en tête-à-tête con colegas de primer nivel, dijo que la experiencia de trabajar en Excélsior es doble: “Por el compromiso con el cabezal del periódico, por el rigor periodístico al que estamos obligados e informar con veracidad y prontitud y también por el peso histórico que significa publicar en Excélsior. Mi experiencia es de compromiso por mantener la credibilidad de este cabezal”.

Fabiola Guarneros Saavedra, actual subdirectora de Excélsior.
La subdirectora editorial sostuvo que el hecho de que a partir de 2006 a la fecha es donde más mujeres periodistas participan en este diario obedece a que “el ejercicio periodístico abrió totalmente sus puertas a las mujeres periodistas y también a las columnistas y fotógrafas.
Dejó de ser una profesión de hombres o considerada para enfrentar el peligro o los momentos de crisis exclusivamente para el sexo masculino, para darle oportunidad a que las mujeres pudiéramos estar en todos los terrenos, desde guerra, emergencias sanitarias, huracanes, cubrir las fuentes políticas, las campañas electorales, es una apertura también social que demuestra que en todos los ámbitos, político, social, económico, cultural, de salud, educativa, las mujeres toman terreno y el cambio de mentalidad de los hombres, hoy los directivos de los periódicos confían mucho en la responsabilidad de las mujeres”.
En Excélsior, actualmente, hay decenas de mujeres periodistas y la visión sobre ese equipo que Guarneros comanda (sin menoscabo de los hombres), es que “ellas son muy responsables, muy comprometidas. Las mujeres periodistas, incluso las que tienen hijos, tienen la camiseta puesta todo el tiempo, son temerarias”.
“Hemos podido, hablando como equipo femenino, meter en la agenda noticiosa los temas de género, pero no solamente del feminismo, con lo que las mujeres quisiera acaparar más espacios, salarios, puestos de trabajo, sino con la agenda de la mujer, es decir trabajamos temas de educación, que no se tocaban en cuenta, salud, con sicología, con temas que le importan a la mujer que es madre, que es educadora, que es médico; el tema de la inclusión es fundamental y esa la da la visión femenina, más que la visión noticiosa del hombre, eso es importante resaltar, porque así se amplió la agenda de temas”.
A propósito de la dinámica informativa que en las últimas semanas en México tuvieron asuntos relacionados con la violencia de género y las demandas que se registraron en distintas manifestaciones, incluidas las del 8 de Marzo y #undiasinnosostras, al día siguiente, fue que Grupo Imagen, en las páginas de este diario lanzó un convocatoria para que las mujeres interesadas puedan escribir un texto relativo a los temas de la lucha feminista. Y esto así lo explicó Fabiola Guarneros.
“Tiene que ver con el compromiso que hay con la sociedad, con que la información que se publica aquí le interese y le preocupe; desde semanas antes de que se lanzara la campaña #undiasinnosotras el periódico estuvo publicando todos los temas relacionados con la violencia, la impunidad las desaparición de mujeres, de niñas; es una agenda que se notó más en las últimas semanas, pero es una agenda en la que el periódico ha estado presente desde hace años, uno de nuestros periodistas, Andrés Mendoza actualiza las cifras de esos temas. Por eso nos subimos de lleno a la campaña, porque
Excélsior nunca ha dejado de publicar esos temas, las corresponsales siempre hacen una labor muy importante. Pero un tema para subrayar y de satisfacción interna es que al lanzar la campaña fue que a los primeros días ya había 24 artículos participantes, se han ido sumando y eso nos da mucho orgullo porque se identifican con la agenda de Excélsior”.
En la plantilla de periodistas y columnistas, a partir de 2005, han participado una larga lista de ellas, entre las que se cuenta a Ivonne Melgar, Leticia Robles de la Rosa, Isabel González Aguirre, Ana Laura Jaso, Claudia Solera, Georgina Olson, Virginia Bautista, Ilian Cedeño, Verónica Mondragón, Lucero Calderón, Magali Juárez, Olimpia Ávila, Josefa Gout, Aura Hernández, Aurora Zepeda, Laura Toribio, Patricia Rodríguez Calva, Karla Ponce, Lindsay Hernández, Nayeli González, Miriam Paredes, Ximena Mejía, Wendy Roa, Jessica Pacheco, y las columnistas Alicia Salgado, Ruth Zavaleta, Yuriria Sierra, Esther Shabot, Cecilia Soto, Clara Scherer, Maricarmen Cortés. En otro momento de esta etapa participaron María Luisa Díaz de León, Mildred Ramo, Marcela Turati, Elia Baltazar, Lilian Hernández, Cecilia González.
Aquí el reportaje completo:
EL EDITOR RECOMIENDA



