Joshua Jacob y Raymond Eugene, los fugitivos estadounidenses capturados en Sinaloa
Ambos son requeridos por Montana, donde enfrentan cargos graves relacionados con delincuencia organizada y violencia.

El Gabinete de Seguridad de México confirmó la detención de dos fugitivos de nacionalidad estadounidense en Mazatlán, Sinaloa, como resultado de un operativo interinstitucional sustentado en labores de inteligencia y cooperación internacional. El anuncio fue realizado este 20 de enero de 2026 mediante un mensaje oficial difundido en redes sociales, en el que se subraya el fortalecimiento de los mecanismos de seguridad entre México y Estados Unidos.
Los detenidos fueron identificados como Joshua Jacob “N” y Raymond Eugene “N”, ambos requeridos por autoridades del estado de Montana, donde enfrentan cargos graves relacionados con delincuencia organizada y violencia vinculada al narcotráfico.
De acuerdo con la información oficial, los fugitivos eran buscados por los delitos de conspiración para distribuir sustancias controladas, posesión de una metralleta durante un crimen violento relacionado con drogas y violación a la libertad condicional. Estos cargos los colocaban como objetivos prioritarios para las agencias estadounidenses.
Las autoridades mexicanas precisaron que su localización y captura fue posible gracias al intercambio de información con el Servicio de Marshals de Estados Unidos, lo que permitió identificar sus movimientos y concretar su aprehensión sin incidentes.
Destacan trabajo de inteligencia
La detención fue ejecutada por elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en coordinación con la Secretaría de Marina–Armada de México (Semar), la Fiscalía General de la República (FGR) y el Instituto Nacional de Migración (INM).
El Gabinete de Seguridad destacó que este tipo de acciones son resultado de trabajos de inteligencia estratégica, seguimiento operativo y cooperación internacional, lo que “consolida la cooperación entre naciones y contribuye a la seguridad regional”.
La captura en Mazatlán, Sinaloa, refuerza la atención de las autoridades sobre zonas turísticas y corredores estratégicos, donde organizaciones criminales y fugitivos internacionales han intentado ocultarse o evadir la justicia, aprovechando el flujo constante de personas.
Especialistas en seguridad advierten que estas detenciones envían un mensaje de cero tolerancia al uso del territorio mexicano como refugio de prófugos internacionales.
Capturas recientes de fugitivos
El caso de Mazatlán se suma a una serie de detenciones recientes que evidencian el endurecimiento de la cooperación bilateral. Apenas el 16 de enero, autoridades mexicanas informaron la captura de Otmane Khalladi en Playa del Carmen, Quintana Roo, fugitivo buscado en Estados Unidos por fraude electrónico y blanqueo de capitales.
Según la SSPC, Khalladi ingresó a México utilizando una identidad falsa, pero fue localizado mediante investigación de inteligencia, tras el intercambio de información con el Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Días antes, también fue detenido en Pachuca, Hidalgo, Alejandro Rosales Castillo, uno de los 10 fugitivos más buscados por el FBI. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que Estados Unidos ofrecía una recompensa de 250 mil dólares por información que condujera a su captura.
Rosales Castillo es requerido por autoridades de Carolina del Norte por asesinato en primer grado, robo con arma, hurto de vehículo y secuestro en primer grado. Desde 2017, figuraba en la lista de los criminales más buscados por la agencia estadounidense.
Su captura fue resultado de un cerco de vigilancia, recorridos de seguridad y verificación de identidad hasta confirmar que coincidía con las características del fugitivo internacional.
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