Comenzó una nueva temporada de Fórmula 1. El pasado fin de semana, Melbourne volvió a recibir al máximo serial del deporte motor, con el famoso Albert Park de nueva cuenta como la sede del Gran Premio de Australia.
Las 22 escuderías se presentaron de manera oficial tras los ensayos en Baréin y en Barcelona que les permitieron tener una idea más clara de lo que nos podría traer 2026, con todos los cambios implementados para la nueva campaña.
Desafortunadamente, los peores temores se cumplieron. Bastó sólo una carrera para que los múltiples comentarios negativos expresados en los meses previos al Gran Premio australiano cobrarán mayor fuerza.
Previo a lo sucedido en Melbourne y ya con las sesiones de pretemporada completadas, surgieron de nuevo los cuestionamientos acerca de las decisiones tomadas por los mandamases del serial. En especial, hubo fuertes críticas a la unidad de potencia híbrida que está haciendo su debut este año, y que llevó al cuatro veces monarca mundial Max Verstappen a declarar que los nuevos monoplazas son más similares a un auto de la Fórmula E con esteroides que a uno de Fórmula 1.
El problema principal es que, al ser autos híbridos, la manera de pilotear tiene que variar, debido a que el sistema que se ha implementado obliga a los pilotos a tener que cuidar la manera en que la batería se recarga, obligándolos a ser muy cuidadosos en el manejo para mantener potencia la mayor cantidad de tiempo posible.
La queja de aficionados y de personajes involucrados en la Formula 1 es que se está perdiendo la esencia del deporte. En una carrera de autos lo principal siempre ha sido ser el más veloz, ser el que frene más tarde y esté dispuesto a llegar al límite en aras de conseguir la bandera de cuadros, pero ahora eso ya no es posible, los pilotos se verán limitados en cuanto a la velocidad a la que puedan manejar, además de que tendrán una ayuda que propicia que los rebases sean de alguna manera artificiales; agregando a la molestia generalizada, porque se considera que esto es peor que la utilización del DR, que desapareció este año.
Las quejas son justificadas, con este sistema híbrido le están pidiendo a los pilotos que pierdan aquello que los ha llevado hasta la categoría más famosa del mundo: ser veloces. Lo que me hizo un aficionado al deporte motor fue querer ver a aquellos hombres llevar su monoplaza al límite, verlos competir, no ser administradores de autos.
Es muy pronto en la campaña, eso es cierto, pero no creo que las cosas cambien, incluso creo que pueden empeorar cuando la Fórmula 1 llegue a pistas mucho más veloces. Salvo que algo raro suceda, las voces negativas no se callarán, y si entre éstas se encuentran la de los pilotos y dueños de equipos, entonces la presión sobre los responsables del serial seguirá aumentando.
