Inteligencia artificial: el nuevo aliado del cumplimiento fiscal en México
Deloitte México advierte que esta tecnología redefine el papel de los contadores y eleva la eficiencia, seguridad y trazabilidad de la información, en un entorno donde incluso las autoridades fiscales ya la aplican para fortalecer la recaudación.

La Inteligencia Artificial está evolucionando a un ritmo más acelerado que el de los negocios, lo que exige a los distintos actores económicos mayor flexibilidad y capacidad de adaptación en sus procesos. En este contexto, el ámbito fiscal no es la excepción, ya que también esta transformación tecnológica ha generado impacto en el negocio.
La función fiscal en las empresas ha atravesado por distintos niveles de transformación digital. Estos van desde procesos básicos y necesarios para la operación diaria —como la emisión de un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) o la presentación de declaraciones y trámites fiscales a través de medios electrónicos que, en muchos casos son obligatorios debido a cambios impulsados por las autoridades fiscales en materia tributaria— hasta procedimientos sumamente complejos, como el análisis de grandes volúmenes de datos a través de big data, que se han convertido en insumos necesarios para un cumplimiento fiscal adecuado.
Cuando se habla de IA y su aplicación en las diversas funciones de una empresa, normalmente se piensa en procesos productivos; sin embargo, el uso de esta tecnología puede ser tan variado y aplicable a funciones administrativas, tales como la propia función fiscal; procesos sobre el aprendizaje automático a partir de datos que permiten identificar operaciones relevantes o sensibles para efectos fiscales o que les resulte aplicable un tratamiento fiscal específico; la conciliación de información relacionada con datos estructurados y no estructurados, o la automatización de procesos y tareas.
Los beneficios de incorporar la IA en procesos de función fiscal van desde tener trazabilidad de los datos, llevar a cabo procesos eficientes en términos de tiempo, mejor control en los flujos de información y mayor seguridad. A diferencia de lo que se podría pensar, el uso de esta tecnología en tareas rutinarias y recurrentes que tradicionalmente llevan a cabo los contadores de las empresas no significa que se deba prescindir de dichos profesionistas, sino cambiar el enfoque pasando de preparadores de información y actividades mecánicas a asesores internos enfocados en identificar temas sensibles en la función fiscal y como apoyo a las distintas áreas de finanzas.

Del lado de las autoridades fiscales, México no se ha quedado atrás y ya observamos acciones muy concretas de la aplicación de IA en el sector, mismas que van desde el análisis y clasificación de la información contable; generación de estadísticas y predicciones en materia de recaudación; comportamiento y tendencias de los contribuyentes; creación de borradores de declaraciones de impuestos de contribuyentes con información precargada obtenida directamente de los CFDI, así como la automatización para la identificación de diferencias o irregularidades entre estos últimos y las declaraciones de impuestos en términos de ingresos, gastos, retenciones e información de impuestos indirectos de manera ágil, sencilla y prácticamente en tiempo real.
El uso de la IA en el ámbito fiscal, como en cualquier otro ramo, no debe tomarse a la ligera, ya que conlleva controles estrictos en materia de seguridad de la información y confidencialidad de, tanto en las empresas como en el uso no autorizado de los datos de estas por parte de las autoridades fiscales. De igual forma contribuye a la identificación de herramientas funcionales que agreguen valor a costos accesibles y/o profesionales calificados para su desarrollo, mantenimiento y funcionamiento óptimos.
La IA dictará y definirá la evolución de la función fiscal en el corto y mediano plazo, por lo que las empresas tendrán que ser jugadores activos y proactivos en su propio desarrollo o reactivos para evitar un rezago tecnológico.
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