Iglesia le entra al Mundial y apuesta por la reconciliación familiar

A cuatro días de que inicie el mundial, la iglesia católica propuso las alineaciones para que las familias alcancen y mantengan los trofeos de la reconciliación, respeto y conciliación.

La convocatoria religiosa ubicó a la pasión por el fútbol como el elemento detonante para vencer todas aquellas cuestiones que separan a las personas.
La convocatoria religiosa ubicó a la pasión por el fútbol como el elemento detonante para vencer todas aquellas cuestiones que separan a las personas.Cuartoscuro

A cuatro días de que inicie el mundial de fútbol 2026, la iglesia católica propuso las alineaciones para que las familias al sonar el silbatazo final alcancen y mantengan los trofeos de la reconciliación, el respeto y la conciliación en el terreno de juego que representa la vida diaria.

Frente a los adversarios de las guerras, las desigualdades, el daño a la vida humana y la ausencia de paz, la convocatoria religiosa ubicó a la pasión por el fútbol como el elemento detonante para vencer todas aquellas cuestiones que separan a las personas, pues quién puede negar que un gol puede unir hasta los más distantes.

Con frecuencia nos encontramos divididos por la política, las redes sociales, las diferencias económicas o las heridas que arrastramos en nuestras relaciones personales y comunitarias. Sin embargo, durante estas semanas veremos a familias enteras sentarse juntas frente al televisor, a vecinos reunirse para compartir un partido y a personas que habitualmente no coinciden celebrar un mismo gol", planteó la iglesia.

Sin dejar de reconocer que dentro de pocas horas el mundo se detendrá frente a una cancha para "celebrar, sufrir, emocionarse" y apasionarse por un balón, el propósito del llamado a los mexicanos va más allá de la competencia mundialista que tan solo  durará un mes, se precisó.

Se pretende que las personas puedan ser conscientes de lo dicho por el Papa León XIV respecto a que "en el deporte como en la vida nadie se salva solo y necesitamos del otro para crecer".

"Ningún jugador gana un campeonato por sí mismo. Ninguna selección alcanza la gloria sin trabajo en equipo. Nadie construye una vida plena aislado de los demás. Necesitamos de la familia, de los amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestras comunidades y de quienes piensan distinto para crecer y madurar como personas. Por eso, mientras disfrutamos de este Mundial, conviene no perder de vista lo realmente importante, que es aquello que permanece después del silbatazo final".

Es decir que, desde la perspectiva católica, al pasar la emoción mundialista los vínculos que generan este tipo de experiencias y convivencias en las familias y personas tienen que servir para dar atención a quienes más lo necesitan: hijos, padres esperando una llamada, abuelos deseosos de visitas, parejas esperando tiempo compartido así como cumplir de manera ejemplar  las responsabilidades de todos los días.

El Mundial puede ser una gran fiesta. Pero toda fiesta tiene sentido cuando fortalece los vínculos que sostienen nuestra vida. Hacemos una invitación a nuestra sociedad para que estas semanas nos ayuden a sentarnos más veces a la mesa en familia, a reconciliarnos con quienes hemos tomado distancia, a recuperar conversaciones pendientes y a descubrir nuevamente la alegría de compartir".

Con ese mensaje, la iglesia católica subrayó este domingo que el deporte" no tiene por qué ser una razón para alejarnos de quienes amamos, para aislarnos, para encerrarnos por horas frente a una televisión, despreciando el contacto con el otro o despreciando aquello que requiere de nuestra atención".