Histórico 1968: el gobierno intuyó una amenaza a los JO
“Nada de esto se perderá, aunque el movimiento sea derrotado; se abrió una brecha. No actuamos ideológicamente, nos une la convicción de que democracia y libertad no sólo son palabras”, dijo Marcelino Perelló, uno de los 210 líderes del Consejo Nacional de Huelga

CIUDAD DE MÉXICO.
Que los XIX Juegos Olímpicos se celebraran sin ningún contratiempo fue el centro del interés gubernamental desde el inicio del conflicto estudiantil. Conforme se acercaba el 9 de octubre, fecha del arranque de las competencias deportivas, y el apoyo social a los estudiantes crecía y ellos se sabían cada vez más fuertes, el gobierno federal vislumbró que una amenaza se perfilaba hacia la celebración de esos juegos.
El 18 de septiembre de 1968, Excélsior publicó como su principal, una nota que muestra con absoluta claridad la interpretación que el gobierno federal le dio a una expresión del Consejo Nacional de Huelga (CNH) en contra de los Juegos Olímpicos. “Ley en mano, responde el gobierno a los huelguistas”, se lee en el cintillo del diario. Y que a 50 años de distancia se entiende como la previa de lo que sucedió en la noche de ese 18 de septiembre en Ciudad Universitaria y que se publicó al día siguiente en estas páginas.
Ese mismo 18 de septiembre de 1968, Marcelino Perelló Valls dio una entrevista al periodista de Excélsior Jaime Reyes Estrada. Perelló era uno de los 210 líderes que tenía el CNH. Era la primera vez que un líder daba una explicación amplia de qué era esa organización y qué buscaba. Ahí empezó a despuntar públicamente el matemático que falleció en agosto de 2017.
Después de haber dado una respuesta pública a una carta enviada al presidente Gustavo Díaz Ordaz, firmada por Perelló Valls —donde le solicita diálogo público y su interés por no interferir en los Juegos Olímpicos—, la Secretaría de Gobernación volvió a hacer abierta una nueva contestación, pero ahora a través de Jorge Heredia Ferráez, oficial mayor de la dependencia a cargo de Luis Echeverría.
Heredia Ferráez le contestó al CNH. Se dirigió a Marcelino Perelló. Explicándole que lo hacía por instrucciones de Echeverría, para contestarle una carta fechada el 10 de septiembre. Hay que mencionar que esa carta ya había sido contestada por el gobierno federal. Pero ésta vez, Gobernación da una explicación e interpretación a lo que les escribió el CNH.
La clave de lo que pudo haberse constituido como el origen de lo que sucedió horas después de hacerse pública la contestación de Gobernación está en el siguiente párrafo publicado en Excélsior hoy hace 50 años: “Se tomó debida nota del contenido del segundo párrafo de su escrito. Como no se establece claramente la relación que su solicitud pueda tener con la celebración de la XIX Olimpiada, para el caso de que su intención sea amenazar con actos que tiendan a impedirlos o estorbarlos, le reitero la decisión del gobierno de hacer uso de los recursos legales para que puedan efectuarse normalmente los Juegos, así como la firme resolución de defender el derecho que tiene el pueblo mexicano para realizar en su suelo el evento deportivo y cultural más importante del mundo, como usted mismo lo llama, y lograr que nuestra nación cumpla, con decoro, el compromiso internacional que libremente contrajo”.
En la carta del CNH, los estudiantes le hicieron ver al presidente Díaz Ordaz que “Nos permitimos recordarle que el compromiso contraído por nuestra patria al organizar los XIX Juegos Olímpicos, nos obliga a ambas partes a acelerar la resolución definitiva del problema para poder llevar a cabo, con el éxito que todos esperamos, el evento deportivo y cultural más importante del mundo”.
Este nuevo desencuentro tuvo inmediatas consecuencias y se publicarán mañana 19 de septiembre.
Ese mismo 18 de septiembre de 1968, se publicó en Excélsior la información del plebiscito estudiantil que decidió que no regresarían a clases, como se los había pedido el rector Javier Barros Sierra, días atrás.
No regresar a clases, se definió en asambleas en distintas escuelas y la rúbrica del acuerdo se dio en un mitin en la explanada de Ciudad Universitaria, entre aplausos y gritos.
Barros Sierra se reunió con un grupo de estudiantes a los que les pidió que regresaran a clases. En escuelas como las preparatorias uno y cuatro, la decisión mayoritaria tuvo oposición que llevó a los estudiantes a los empujones y en algunos casos a los golpes.
En el mitin de Ciudad Universitaria habló Heberto Castillo. La información de El Periódico de la Vida Nacional refiere que el ingeniero Castillo dijo que a él no le asustan las amenazas. Que todos los maestros y alumnos que participaban en el Movimiento debería hacer un pacto: “que todo aquel, una vez que termine el conflicto y sea cual fuere el resultado, aceptara un cargo público, deberían ser repudiado por los estudiantes y considerado hijo indigno de la Universidad”.
Por lo que hace a la entrevista de Reyes Estrada a Perelló, que se publicó inclusive con una fotografía del joven estudiante, resulta clarificadora del desarrollo que había ido teniendo el Movimiento Estudiantil.
—Desde una silla de ruedas ¿inválido…?
—Inválidos los pusilánimes, mi mente no está inválida, respondió Perelló a Excélsior.
Marcelino Perelló es descrito como uno de los 210 líderes del CNH. Hijo de un asilado político español (catalán).
Según Perelló, el inicio del conflicto estudiantil, a finales de julio de 1968 no estaba cohesionado. En su opinión, los muchachos en la calle, en las primeras marchas pudieron ser controladas hasta el 3 de agosto, después de la marcha a la que asistió el rector Barros Sierra.
“En un principio cada escuela planteaba sus demandas, unos pedían respeto a la autonomía universitaria, otros el cese de Cueto, otros que terminara la represión. No existía el Consejo Nacional de Huelga. Después del 27 de julio hubo una reunión en la Facultad de Filosofía. Nadie sabía qué quería. Durante tres horas hablamos sobre el orden del día.
“A partir de entonces se acordaron reuniones separadas en el Politécnico y en la Universidad. Esto funcionó dos días. Después se vio la necesidad de crear el CNH. Esto ocurrió el 5 de agosto, cuando se dio un plazo de 72 horas a las autoridades para resolver los seis puntos que habían sido acordados”, dijo Perelló hoy hace 50 años.
—¿Hay manos extrañas en el movimiento? Le preguntó Reyes Estrada a Perelló.
—Las únicas manos extrañas en el movimiento son las de los agentes de la policía. Participan en asambleas, confunden y después hasta rompen parabrisas de automóviles. Esas manos son extrañas a los intereses de los estudiantes, aunque muchas veces sean de estudiantes. Pero son minoría.
El reportero de Excélsior le preguntó al estudiante de matemáticas cómo evaluaba el movimiento.
“El hecho que se discuta la derogación del 145, después de que durante 20 años diferentes sectores lo pidieron, nos satisface. También las manifestaciones públicas que se han llevado con todo orden; que no se haya vendido ningún dirigente; que las brigadas hayan sido un éxito. Nada de esto se perderá aunque el movimiento sea derrotado. Se abrió una brecha. Esta brecha tiene que ver con la conciencia cívica”, dijo Perelló.
—¿Necesitan un líder único?
—No, esa es una de las grandes ventajas que tenemos, que somos 210. Por torpes que seamos individualmente, juntos tenemos menos posibilidades de equivocarnos.
—¿Qué ideología tiene el movimiento?
—En él no existen fascistas ni gobiernistas. Hay desde trotskistas fanáticos hasta demócratas cristianos. Pero el movimiento no es ideológico. No actuamos en función de posiciones ideológicas. Nos une la convicción de que democracia y libertad no sólo son palabras.
Perelló, que ocho años atrás, es decir en 1960, se había roto la columna al caer en una vía de ferrocarril en Barcelona y que para 1968 había pasado ocho veces por el quirófano, remató la entrevista con Excélsior diciendo:
“Si tenemos razón o sólo soñamos, lo demostrará el gobierno. Eso no implica que renunciemos a soñar”.
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