A la Bolsa de Valores también van Grupo Lala y Cinépolis
Las empresas tienen el tamaño para ingresar al mercado bursátil, sin embargo, deben superar obstáculos de organización y eficiencia, comentan analistas.

Cinépolis también quiere estar en la pantalla grande y analistas del sector que siguen de cerca sus pasos aseguran que está preparando su estreno en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), debut que servirá para sus agresivos planes de expansión a escala global y para agregar mayor valor a su marca.
Sin embargo, los especialistas del sector advierten que no será una tarea fácil, debido a que el consumo entre la población aún no se recupera, los ajustes a sus precios han generado bajas ventas y la competencia y expansión de otras compañías amenazan su crecimiento.
De acuerdo con la propia BMV este año se espera el listado de nuevas compañías en el mercado de capitales, tan solo durante 2010 empresas como Chedraui, OHL México, Actinver, Proteak y Sports World decidieron tomar ese camino para obtener recursos financieros con los cuales financiar su expansión.
Estrategia que seguirá Aeroméxico, empresa que ya confirmó sus intenciones de incursionar en la BMV en menos de 15 días.
Así, todo parece indicar que el turno es de Cinépolis, compañía que encabeza el empresario mexicano Alejandro Ramírez.
El director de Banco Multiva, Alejandro Cavazos, explicó que “ingresar a la Bolsa le permitirá lograr un crecimiento más rápido, muchas empresas lo usan para eso, aprovechan colocarse para acelerar su expansión, crecimiento que no podrían lograr de otra manera”.
En su opinión, además de beneficiarse la empresa, el mercado también se favorecería, puesto que su tamaño aumentaría, crecimiento por el cual la BMV inició una cruzada con el fin de atraer más participantes.
Para Mario de la Garza, especialista en negocios internacionales del Tecnológico de Monterrey, el listado de la cadena va más allá del simple hecho de levantar recursos para crecer.
“Impactará directamente en la imagen de su marca, la Bolsa es un escaparate, más en el caso de una empresa como Cinépolis, que también opera en otros países, hasta en lugares como la India”, puntualizó.
“De listarse atraería nuevos inversionistas, sería más atractiva, los inversionistas viendo que está en la bolsa le abrirán las puertas”.
Con cautela
Sin embargo, hasta el momento la empresa no ha enviado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores su solicitud para listarse en el mercado.
En cuanto a las operaciones de la compañía, Mario de la Garza calificó a Cinépolis como un negocio rentable, puesto que ha logrado evolucionar y llegar a otros mercados.
Además, coincidió en que asistir al cine sigue siendo uno de los sistemas de entretenimiento fuera de casa más económicos del mercado.
Para este año los planes de la empresa son inaugurar 200 nuevas salas de cine y probar suerte con un nuevo formato Mi Cine, el cual ofrecerá boletos hasta 50 por ciento más económicos.
Entre los proyectos internacionales de la compañía también se encuentra la apertura de 120 salas, actualmente tiene presencia en la India, Guatemala, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras, Perú y Brasil.
Sus números
El negocio de Cinépolis está en la venta de entradas al cine, la dulcería y en la venta de publicidad en las pantallas.
Durante 2009 la firma atendió 103 millones de cinéfilos, el año pasado la cifra fue de 116.9 millones y para este año se prevé que atenderá a más de 125 millones de personas.
Pero la compañía no solo se enfoca en la exhibición de películas, sino que recientemente decidió ampliar su negocio y volverse distribuidor, abriéndose paso con la polémica película Presunto Culpable.
Al 28 de febrero de 2011 operaba dos mil 477 salas en 266 conjuntos, de dicha cantidad 242 complejos están en México, los cuales representan dos mil 291 salas; de ahí que en los últimos 12 meses su participación de mercado en ingresos de exhibición representó 61.44 por ciento.
Información de la empresa revela que tiene presencia en 72 ciudades del país, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Brasil y la India.
El objetivo de la firma de entretenimiento es abrirse paso en el extranjero, tan solo el año pasado logró captar siete millones de asistentes en sus complejos.
Grupo Lala busca también la BMV
La empresa lechera, que quiere capitalizarse, debe resolver primero problemas con los productores mexicanos, quienes reclaman mejores precios, antes de seguir su proceso.
Grupo Lala, empresa que ha registrado un crecimiento vertiginoso en los últimos años, y que actualmente cuenta con 43 fábricas localizadas en Estados Unidos, México y Guatemala, es otra de las firmas que también podría ingresar a la Bolsa Mexicana de Valores para capitalizarse.
El conglomerado industrial que encabeza el empresario Eduardo Tricio cuenta con 257 centros de distribución, siete mil rutas de reparto y 650 mil clientes.
Sin embargo, el proceso de bursatilización podría verse empañado, si antes no resuelve un conflicto que tiene con los productores de leche del país.
Son estos últimos quienes dicen que las compras que hace la empresa, estimadas en siete u ocho millones de litros diarios, le da un poder suficiente para imponer condiciones de pagar el litro a un precio con el que no están de acuerdo.
Álvaro González, líder del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, afirma que “los productores del lácteo nos sentimos abusados por empresas como Lala, así como otras 15 grandes firmas industrializadoras del líquido, ya que nos pagan a los rancheros entre 4.20 y cinco pesos el litro y ellos lo venden en 12 pesos”.
El representante de unos 30 mil productores de 21 estados del país expuso que tampoco Liconsa les paga bien, pues les da 4.70 por litro de leche, mientras que el costo de producción es de 5.20 a 5.30, por lo que los lecheros estamos perdiendo alrededor de un peso por litro.
“Debido a ello, estamos en quiebra los productores del país, mientras que las grandes empresas industrializadoras de leche mantienen sus márgenes de utilidad de 30 por ciento.
“Consideramos que están cometiendo un abuso, porque ellos tienen grandes márgenes de utilidad y nunca le han querido reconocer a los productores el precio de lo que cuesta tener un litro de leche”, dijo González.
La empresa, que se caracteriza por su sed de expansión y la compra de plantas en países como Estados Unidos, es una de las mejores comercializadoras de lácteos: tiene una línea de yogures, quesos, bebidas, jugos, mantequillas y postres.
La aventura de Lala por conquistar mercados foráneos se acrecentó en 2007 cuando empezó a buscar oportunidades en el mercado estadunidense, pues fue en ese año cuando compró Wells Dairy Inc., una planta de yogur en Nebraska.
Pero una de sus principales apuestas fue la adquisición de Farmland Dairies en el mercado estadunidense, hace dos años.
Compañía estratégica si se considera que es uno de los principales productores y distribuidores de productos lácteos en el mercado metropolitano de Nueva York y Nueva Jersey.
Además de esta compra, Grupo Lala adquirió la empresa Promised Land, fabricante de productos lácteos naturales en San Antonio, Texas, que distribuye sus productos en 26 estados del país vecino.
Antes de esta adquisición, compró la procesadora National Dairy, perteneciente a la cooperativa Dairy Farmers of America. Así consiguió no solo ampliar sus operaciones, sino también marcas estratégicas como Borden o Dairy Fresh.
En el mercado de la leche, Lala compite con precios de 12 pesos por litro y su principal contrincante en el mercado mexicano es Alpura, de ahí que la estrategia entre ambas firmas es mantener los precios en rangos similares.
Lo cierto es que en México la firma no tiene ni una vaca y únicamente se dedica a pasteurizar la leche de los productores, buscando obtener los menores precios para así incrementar sus márgenes de ganancia.
“De 2000 a la fecha al público le han subido seis pesos el litro de leche, y a los productores nos han dado únicamente 1.20 pesos por litro. Obviamente, cargamos con el mayor número de costos de los eslabones de la cadena.
“Cuando el gobierno decidió concesionarle a algunos industriales el aplicar el precio a productores y consumidores, se cometió un acto de injusticia e inequidad para los rancheros y los clientes, ya que ellos se ponen de acuerdo y aplican el precio que más les conviene”, expresó González.
Esto ha provocado la desaparición de 80 mil productores en los últimos tres años. “Quedamos unos 150 mil lecheros. De ellos hay unos cinco mil que tienen sus propias plantas”.
Este es uno de los temas que la compañía de Torreón, Coahuila, debe resolver.
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