Grupo armado asalta a fieles católicos que viajaban rumbo a la Basílica

Fieles católicos que se dirigían en un autobús rumbo a la Basílica de Guadalupe fueron asaltados por un grupo armado en un tramo carretero de Guanajuato

La Diócesis de Nuevo Laredo, Tamaulipas, denunció que un autobús con decenas de fieles católicos que se dirigía -en autobús- a la Basílica de Guadalupe fue asaltado.
La Diócesis de Nuevo Laredo, Tamaulipas, denunció que un autobús con decenas de fieles católicos que se dirigía -en autobús- a la Basílica de Guadalupe fue asaltado.Foto: Especial

La Diócesis de Nuevo Laredo, Tamaulipas, denunció que un autobús con decenas de fieles católicos que se dirigía -en autobús- a la Basílica de Guadalupe fue asaltado en un tramo carretero del estado de Guanajuato.

La tarde del domingo, el obispo Luis Carlos Lerma Martínez dio a conocer lo sucedido.

De acuerdo con la información, los hechos ocurrieron la madrugada del 1 de agosto sobre la carretera 20, a la altura del libramiento de Irapuato, a unos seis kilómetros de la caseta de cobro.

El obispo detalló que viajaban decenas de fieles de la diócesis —entre ellos niños, adolescentes, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad— en un autobús de peregrinos, con la ilusión de visitar el santuario y vacacionar en familia.

Señaló que un grupo de sujetos armados interceptó la unidad y robó la mayor parte de sus pertenencias. Agregó que, afortunadamente y gracias a Dios, no se reportaron personas heridas ni pérdidas humanas.

Ante el violento atraco, el obispo expresó su solidaridad con las familias afectadas y lanzó un firme llamado a las autoridades federales, a quienes pidió redoblar esfuerzos para fortalecer la seguridad en las carreteras, “y así evitar este tipo de incidentes que tanto dañan a nuestra sociedad”.

Los afectados finalmente llegaron a su destino.

El viaje a la Basílica de Guadalupe se hace año con año, explicó el obispo.

Iglesia pide proteger libertad de expresión

Por Isabel González

La iglesia católica reaccionó este domingo a los lineamientos generales para la protección de las audiencias dados a conocer en días pasados por el gobierno federal con el propósito de regular a los concesionarios de radio y televisión.

Sin dejar de lado que en la época actual prevalece el riesgo de enunciar los derechos solo de manera formal "mientras avanzan, de manera disimulada, otras violaciones a la dignidad humana", la postura católica sostuvo que así como ninguna autoridad administrativa puede impedir de manera "anticipada" que una persona emita opiniones o difunda información, tampoco puede permitirse que desde la acción de comunicar se degrade, manipule o instrumentalice a las personas.

Ambas conductas, precisó el análisis religioso difundido en el editorial del semanario Desde la Fe, son "incompatibles" con el derecho constitucional y humano de la libertad de expresión.

Del mismo modo, se previno de reducir a las audiencias a "un simple perfil de consumo", capturar su atención a través de contenidos polarizantes o vía "las nuevas formas de dependencias del entorno digital".

Así pues, la libertad de expresión no sólo exige impedir la censura; exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos. El debate no consiste únicamente en definir hasta dónde puede llegar la regulación del Estado, sino en asumir la responsabilidad ética que acompaña toda tarea de comunicar".

En medio de las voces que alertan excesos en los lineamientos propuestos, la iglesia dio a conocer una lista de nueve consideraciones que podrían ayudar a fortalecer la libertad de expresión así como "una comunicación verdaderamente humana" en México.

Los nueve puntos puestos sobre la mesa desde la reflexión católica para defender la libertad de expresión y el derecho de las audiencias consisten en reconocer que:

1.- No puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión.

2.- Ninguna autoridad administrativa puede determinar la veracidad, legitimidad o aceptabilidad de las opiniones.

3.- La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho, siempre dentro del respeto a la verdad y los derechos humanos, enriquece la vida democrática y exige de cada ciudadano la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio.

4.- La libertad de expresión implica responsabilidades cuando la comunicación causa daños a la dignidad o a los derechos de otras personas.

5.- El derecho de réplica constituye una garantía indispensable para la búsqueda de la verdad.

6.- La dignidad humana debe ser el fundamento y el criterio permanente de toda comunicación.

7.- Los medios de comunicación deben contar con códigos de ética sólidos que fortalezcan su autorregulación y su compromiso con el bien común.

8.- El desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos deben ser regulados para que estén siempre al servicio de la persona humana, y nunca de la manipulación de las conciencias ni de la polarización social.

9.- La comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, capaces de discernir la verdad y de dialogar con respeto, incluso en medio de las diferencias.