Gobierno de Veracruz administra salida de secretario de Salud; renunció en noviembre
La gobernadora Rocío Nahle afirma que la salida del funcionario se aplazó para buscar un sustituto.

El gobierno de Rocío Nahle “administra” la renuncia de Valentín Herrera Alarcón, secretario de Salud de Veracruz. La mandataria aseguró que el funcionario pidió deja el cargo desde noviembre, pero que la han aplazado para conseguir quién le sustituya.
Este anuncio ocurre en un momento particularmente delicado para el sector: hospitales con carencias, personal inconforme y reclamos por pagos pendientes.
Aunque la mandataria aseguró que la salida del funcionario se dará “de manera institucional” y sin sobresaltos, la dependencia enfrenta problemas operativos que no admiten pausas administrativas. La renuncia, aún sin fecha efectiva, se suma a un escenario donde el personal médico y de enfermería ha denunciado:
Falta de medicamentos en unidades de primer y segundo nivel, retrasos en pagos y bonos, que han derivado en protestas y paros parciales, así como la escasez de insumos básicos, desde material de curación hasta equipo para procedimientos rutinarios.
Mientras el gobierno estatal insiste en que la transición será ordenada, en los hospitales la percepción es distinta: la incertidumbre en la cúpula coincide con tensiones en el piso operativo.
La gobernadora explicó que Herrera Alarcón renunció por compromisos profesionales en la Ciudad de México, pero que le pidió permanecer “una semana, un mes o el tiempo necesario” para garantizar continuidad. Sin embargo, esta prolongación indefinida abre preguntas sobre la capacidad de la dependencia para tomar decisiones estratégicas en medio de un liderazgo en pausa.
En contraste con el reconocimiento público al secretario, el personal de salud ha señalado que los problemas actuales no son coyunturales, sino síntomas de un sistema que arrastra rezagos y decisiones administrativas pendientes. La falta de claridad sobre el relevo tampoco ayuda a disipar la sensación de que el sector opera en modo contingencia.
La renuncia administrada desde noviembre y revelada intenta controlar la narrativa ante la crisis, pero también expone la fragilidad de un sector que requiere dirección firme en un momento de alta demanda social.
Mientras se define quién encabezará la Secretaría de Salud, los hospitales siguen enfrentando carencias que no pueden esperar a que se resuelva la política interna.
RLO
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