Excélsior 109 años. "¡No queremos goles, queremos frijoles!"
La consigna retumbó durante el Mundial de 1986, en la voz de una sociedad afectada por los sismos de septiembre de 1985 y la crisis económica

En 1986, mientras el Estadio Azteca se preparaba para la inauguración de la Copa Mundial de Futbol, las calles de la capital mexicana resonaban con una demanda social que contrastaba con la fiesta deportiva: “No queremos goles, queremos frijoles”.
Esta consigna se convirtió en el lema de una sociedad civil movilizada que enfrentaba las secuelas de los sismos de septiembre de 1985 y una de las crisis económicas más severas en la historia del país.
La realización del Mundial en México —luego de que Colombia renunciara a organizarlo debido a la imposibilidad de cumplir con las elevadas exigencias técnicas y económicas de la FIFA— fue objeto de una intensa crítica por parte de una sociedad que lidiaba con la inflación y que aún caminaba entre los escombros y los espacios vacíos que dejaron los edificios colapsados por los terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985.
El gobierno de Miguel de la Madrid sufrió la mayor inflación que ha habido en toda la historia de México. Miguel de la Madrid recoge los pedazos que dejó el gobierno de López Portillo… fue el sexenio de los famosos pactos económicos que firmaba el gobierno, y cada vez era bajar precios, subir salarios… y se disparó todo”, recuerda Gerardo Galarza, exdirector editorial adjunto de Excélsior.
Futbol en medio de la tragedia y la carestía
El gobierno de Miguel de la Madrid se enfrentaba a una inflación galopante, que llegó a 105.7% en 1986, provocando aumentos salariales que no alcanzaban para cubrir el costo de productos básicos.

Esto esto provocó mucho, mucho, mucho disturbio social. Había muchas manifestaciones, había una oposición más o menos vigorosa, encabezada por el PAN y por el entonces ya PSUM, el Partido Socialista Unificado de México, que eran los dos partidos mayoritarios de la oposición en la Cámara de Diputados, y había partidos chicos como el PRT, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, y el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), que aunque eran grupos parlamentarios muy chiquitos, también tenían representación, y entre todos hacían una fuerza muy grande.
Y entonces, a raíz de toda esta crisis económica que se tenía, uno de los gritos en las manifestaciones, y creo que fue creado por el PMT, fue éste de: ‘¡No queremos goles, queremos frijoles!’”, detalla Galarza, entonces reportero.
Encono, en una frase
Previo al Mundial, el descontento de la sociedad mexicana era evidente. Miles de damnificados por los sismos seguían viviendo en campamentos improvisados con cartones y láminas en zonas como Tepito y los alrededores del Congreso de la Unión. Mientras que, como parte de la preparación de la Copa del Mundo se embellecían los alrededores de los 12 estadios sede, en lo que los críticos llamaron “Operación Maquillaje”, de acuerdo con León Felipe Téllez Contreras, cuyo ensayo México 86: el fútbol en medio de las crisis figura en el libro Luchas urbanas alrededor del fútbol.
Sin embargo, el descontento no pudo ser silenciado y se resumió en una frase que se extendió a todo tipo de protestas.
Los mexicanos somos especialistas en crear consignas con cualquier cosa. Inventamos la de la visita del Papa, aquella de ‘Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano’. A todo le encontramos el verso. Efectivamente existía esa consigna.
Yo no estoy seguro (quién la creó), pero sí pudo haber sido el PMT, porque tenía gente muy ingeniosa en ese sentido, el "Búho" entre ellos”, explica Gerardo Galarza, en referencia a Eduardo Valle, uno de los líderes del Movimiento del 68, quien en 1974 se incorporó al Partido Mexicano de los Trabajadores — dirigido por Heberto Castillo y Demetrio Vallejo— y que, en 1985 se convirtió en diputado federal por ese partido.

Los gritos de “¡No queremos goles, queremos frijoles!”, y también “¡No queremos Mundial, queremos aumento salarial!”, reflejo de una ciudadanía que se sentía desatendida mientras los recursos se destinaban al futbol, estuvieron presentes en marchas de damnificados por el sismo, de estudiantes, de trabajadores y de mexicanos que tenían que hacerle frente a las carencias.
Durante el sorteo del Mundial, en diciembre de 1985, el grito resonó entre un grupo de damnificados por el sismo que se manifestaron afuera de Televisa San Ángel, señala el comunicador Gilberto Fregoso Peralta en el artículo Fútbol México - 86: Así se hizo el mundial.
Este lema inclusive se volvió a ver en mayo de 2012, cuando jóvenes exigieron la reprogramación del partido de futbol entre Morelia y Tigres para que no coincidiera con el primer debate entre candidatos presidenciales.
Para Gerardo Galarza, esta consigna se mantiene en la actualidad, ante la falta de solución a problemas como la pobreza en el país.
Yo no estoy en contra del fútbol, fui muy aficionado al fútbol y lo sigo siendo, pero sí, se ha utilizado, no sólo en México, en todo el mundo, para estas distracciones… sigue habiendo pobreza en México, sigue habiendo necesidad, y no digo que no se haya avanzado, pero nos siguen faltando frijoles, en mayor o menor medida; frijoles de todo tipo: económicos, sociales, académicos”, concluye.
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