El corazón no entiende de sangre: Lety y el milagro de ser madre

Tras un intento fallido de adopción en Chiapas, donde el bebé prometido terminó en manos de las autoridades del DIF, Lety no perdió la esperanza de ser madre 

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Lety asegura que volverse madre se convirtió en una serie de problemas que afortunadamente pudo sortear.Miriam Guerrero

POR MIRIAM GUERRERO 

“¿Para cuándo los hijos?” “¿Por qué no puedes tener?” “¿No quieres o no puedes?” Son preguntas que incomodan y se vuelven como una puñalada en el corazón.

En Jilotzingo, Estado de México, aún ahora, la mujer tiene que ser madre y dedicarse a la crianza. Para Lety, esa presión social se transformó en una herida abierta.

Entre preguntas de vecinos y familiares, y el silencio de un hogar que se negaba a llenarse, Lety enfrentó la pérdida y el dolor antes de descubrir que la maternidad podía nacer de un viaje y no sólo de un vientre.

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Lety en su negocio, en Jilotzingo, Estado de México.Miriam Guerrero

La historia de Lety comenzó con la ilusión de un primer embarazo que se detuvo a los cinco meses. Su bebé llevaba tres días sin vida. La joven fue inducida a un parto doloroso, una experiencia que le impidió despedirse físicamente de su hijo en el funeral. Dos años después, a los cinco meses de gestación, su segundo bebé falleció. Permaneció veinte días dentro de ella antes de una cesárea de emergencia.

Salió del hospital “con las manos vacías y preguntándome: ‘¿Por qué a mí?, ¿Por qué no se logran los embarazos?”.

Lety y su esposo buscaron respuestas en el Instituto de Perinatología, pero los médicos no encontraron anomalías clínicas en la pareja.

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Lety muestra su arte.Miriam Guerrero

Desecharon la idea de la  adopción, tras perderse en el engorroso laberinto legal y porque sus ingresos económicos eran muy variables, pues ella y su esposo se dedican al diseño y creación de bolsas de malla en un pequeño taller casero.

Mientras sus ahorros se agotaban, la frustración de Lety crecía al conocer historias de mujeres que abandonan a sus hijos. Ver a niños jugando se volvió una imagen insoportable.

Regalo del sur

Tras un intento fallido de adopción en Chiapas, donde el bebé prometido terminó en manos de las autoridades del DIF, el matrimonio regresó al silencio de su casa. No había siquiera indicios de una futura maternidad.

Sin embargo, era bien sabido para su familia y los conocidos sus dificultades para lograr un embarazo. Por ello, un año después, a la edad de 28 años, una vecina le planteó una pregunta que cambiaría su destino: ¿aceptaría a una niña de poco más de un año? Sin dudarlo, Lety y su esposo viajaron por ella.

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En México, más de 53,000 niñas, niños y adolescentes viven en instituciones debido al abandono, la violencia o la pérdida del cuidado familiar. 

Estaba nerviosa, con miedo e ilusión de conocerla… especialmente por convertirme en mamá”, dice. Al tomar a la pequeña en brazos, el viacrucis emocional dio paso a un compromiso legal y afectivo. Lety regresó al Estado de México para registrarla y no sólo darle una identidad social, también una familia.

Curiosamente, dos meses después, Lety logró un embarazo exitoso y, ahora, tiene dos hijos.

El cuento de la verdad

La crianza trajo consigo nuevos temores. La salud frágil de la niña durante sus primeros meses provocó que Lety desarrollara un instinto de protección absoluto.

Cuando la pequeña cumplió cuatro años, la verdad sobre su origen salió a la luz. Lety le leyó a su hija el cuento “Bebé del corazón”, que destaca el papel de los padres adoptivos. Al finalizar la pequeña preguntó: ¿La niña de la historia  soy yo?  Y su mamá afirmó: “Sí, eres tú”.

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