El día que Ku Klux Klan mexicano secuestró al director de Excélsior
El vehículo del directivo fue interceptado por un grupo de pistoleros en la esquina de la calle de Florencia y Paseo de la Reforma, a la altura del Ángel de la Independencia, para privarlo de la libertad por unas cuantas horas

El Ku Klux Klan (KKK) es una facción supremacista blanca creada durante el siglo XIX en Estados Unidos. Por medio de su ideología se ha dedicado a promover el odio entre diferentes sectores y comunidades. La vestimenta adoptada por estos grupos se distingue por una túnica y capirote blancos.
A lo largo de su actividad, la organización terrorista se dedicó a crear células alrededor del mundo, donde su presencia quedó marcada con acontecimientos violentos de gran impacto.
GIRO IDEOLÓGICO
En 1923 comenzó a surgir en México un movimiento de igual manera denominado Ku Klux Klan, cuya misión era perseguir a delincuentes, así como a aquellos funcionarios corruptos del gobierno, con la intención de hacer justicia en favor de la sociedad, desmarcándose totalmente de la doctrina original.
Nosotros, en una forma muy original, habremos de proceder para buscar y encontrar a los delincuentes, pero también, en forma parecida, hemos de procurar que se castigue, aplicándose las leyes a quienes merezcan una pena, pero no nos haremos justicia por nuestra propia mano”, declaró a Excélsior uno de los simpatizantes e integrante de la nueva asociación.
A pesar de haberse catalogado como pacifistas, el grupo dio de que hablar de inmediato. La opinión pública y las autoridades mostraron su preocupación ante la aparición de aquella agrupación, cuyos rasgos estéticos, aunque no ideológicos, eran similares a las utilizadas por el Ku Klux Klan estadunidense.
EJERCEN PRESIÓN
Los principales diarios de la capital recibieron una serie de cartas provenientes de los integrantes del KKK para que se diera a conocer la noticia de su existencia. El rotativo más interesado en dar seguimiento al caso fue El Universal, mientras que Excélsior se negó a publicar información referente al clan.
SU MOTIVO: El movimiento Ku Klux Klan mexicano tenía la misión de perseguir a delincuentes, así como a aquellos funcionarios corruptos del gobierno, con la intención de hacer justicia en favor de la sociedad.
Además, a través de sus páginas, El Periódico de la Vida Nacional rechazó la aparición de la asociación a quienes calificó de mamarrachos, luego de que éstos ingresaron a las oficinas de la redacción el 1 de agosto de 1923; encapuchados con la intención de obligar al diario a publicar una de sus cartas.
El hecho generó gran indignación entre los directivos y los lectores, por ello, Excélsior subió de tono su descontento al referirse al KKK como un peligro para la sociedad y amagó con recibir a balazos a los encapuchados si estos regresaban a sus instalaciones.
Reclamó el anonimato de los miembros de la agrupación al llevar éstos el rostro cubierto. Al tiempo que hizo un llamado a las autoridades de la capital para dar con los responsables de la irrupción en su edificio ubicado en la calle de Nuevo México en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
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Por otro lado, los malhechores capitalinos aprovecharon la situación para cometer asaltos y otros crímenes ataviados como los denominados “klanes”. Algunas bandas de encapuchados se hicieron presentes en las calles de la ciudad donde se encargaron de atemorizar a la población por medio de robos a casa habitación principalmente.
Un prestigioso periódico francés denunció los hechos en sus páginas. Fue en una columna de opinión en la que se retomó el tema del escándalo generado por el nuevo grupo radical en México.
EL SECUESTRO
La noche del 24 de agosto de 1923, el director de Excélsior, José Campos, fue secuestrado mientras se dirigía a su oficina. El vehículo del directivo fue interceptado en la esquina de la calle de Florencia y Paseo de la Reforma. Un numeroso grupo de hampones, con pistola en mano, privó de la libertad a Campos y a su chofer.
Los dos hombres fueron bajados del automóvil y posteriormente dirigidos a través de una zona despoblada hasta un lugar alejado. Ya en el sitio, los secuestradores mencionaron a Campos que no tenían intención de hacerles daño; su propósito era hacer constar la veracidad de la existencia del KKK.
Finalmente, Campos y su chofer fueron liberados unas horas después. Fueron devueltos el vehículo y sus pertenencias menos su pistola, misma que sería regresada en los días siguientes, según dijeron los mismos raptores. El relato del secuestro de Campos se publicó el 27 de agosto de 1923.

DEBUT Y DESPEDIDA
Ese mismo día, los encapuchados del KKK volvieron a la redacción de esta casa editorial, donde hirieron al vigilante de dos disparos. La irrupción tomó por sorpresa a los trabajadores que se encontraban en el lugar, quienes respondieron la agresión. Comenzó un tiroteo del que resultó herido, además del conserje, uno de los pistoleros del clan.
El integrante de la facción que fue baleado era un joven identificado como Joaquín Mercader, hijo de un destacado empresario de origen español. Una ambulancia de la policía lo llevó a un hospital donde recibió atención médica.
Una vez en el nosocomio, Mercader pidió hablar con Campos. Le aclaró que la intención de su grupo era devolverle la pistola sustraída durante el secuestro. Reiteró que nunca buscaron la violencia como recurso para darse a conocer, por el contrario, “nuestros fines son de carácter humanitario y buscando el bienestar social”.
El señor Campos contestó al joven Mercader que él era el primero en lamentar muy hondamente lo sucedido, tal como si a él mismo le hubiera pasado esa desgracia; pero que la redacción de Excélsior no había hecho otra cosa que repeler la agresión”. Mercader murió días después a consecuencia de los disparos que recibió.
Excélsior insistió en que detrás de los enmascarados del KKK se escondían miembros de la redacción de El Universal, quedando todo en periodicazos y malos entendidos. La rencilla terminó con la muerte de Mercader, luego el asunto terminó perdido entre los archivos periodísticos de ambos rotativos.
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