El día cero en la UNAM llegó sólo con aulas vacías
El esperado arranque del ciclo escolar en la Universidad tuvo este lunes 10 de agosto un escenario inédito: sin la ebullición ni el caos habitual de los miles de alumnos de primer ingreso

Este 10 de agosto no hubo primer día de clases para la nueva generación que ingresaría a la Universidad Nacional Autónoma de México. Hubo un lunes cualquiera con una fecha extraordinaria en el calendario.
Era el día previsto para que comenzara el ciclo escolar. El día del Pumabús lleno, de los estudiantes buscando su salón con el celular en la mano, de los reencuentros en los pasillos y de ese caos inevitable de los primeros días, cuando miles de personas todavía están aprendiendo dónde queda su salón.
Pero el calendario llegó antes que las clases.
La Universidad Nacional tenía previsto recibir este ciclo a 50 mil 113 estudiantes de primer ingreso a licenciatura: 21 mil 962 que obtuvieron un lugar mediante el Concurso de Selección y 28 mil 151 que ingresaron por Pase Reglamentado.
No llegaron.
La crisis del examen de admisión obligó a la UNAM a modificar sus tiempos. Después de las irregularidades detectadas en el concurso de selección, la Universidad convocó a 58 mil 783 aspirantes a un examen de control presencial y aplazó hasta el 31 de agosto el inicio de cursos para el alumnado de primer ingreso.

El efecto se sintió este lunes en la Universidad. Y la ausencia se notó en cosas pequeñas.
En Ciudad Universitaria, el Pumabús no estuvo hasta tope y todavía había lugares disponibles en los estacionamientos. En los accesos no se formaron las filas habituales de un lunes de regreso a clases. Algo similar ocurrió en las distintas escuelas de la Universidad fuera de CU: hubo estudiantes, profesores y trabajadores, pero faltó el movimiento que suele acompañar el arranque de un nuevo ciclo.
No estuvieron vacías. Estuvieron menos llenas de lo que deberían estar este 10 de agosto.
Justo este lunes, el día en que debían comenzar las clases, menos de una decena de aspirantes llegó a Ciudad Universitaria acompañada por sus padres para protestar contra el examen de control.
Los jóvenes aseguran que ya habían obtenido un lugar en la UNAM y consideran injusto tener que volver a presentar la prueba para conservarlo. Su reclamo es que se respeten los resultados publicados el 17 de julio y, con ellos, los lugares que obtuvieron en el concurso de selección.
No hubo una concentración multitudinaria. Llegaron, expusieron sus reclamos y entregaron un pliego petitorio a la Universidad.

Fue una escena pequeña para una crisis que involucra a decenas de miles de aspirantes.
Esos jóvenes que llegaron este lunes a CU no estaban entrando a los salones. Seguían esperando respuestas sobre un proceso de admisión que todavía no termina.
Una estampa de este inicio de ciclo partido en dos fechas: el 17 de agosto regresarán quienes ya son estudiantes de la UNAM; la nueva generación tendrá que esperar 21 días más. Y ni siquiera está definida todavía.
Para miles de aspirantes, el 10 de agosto no fue el comienzo. Fue el día en que debían comenzar.