Desbordamiento del río Guani anega viviendas y comercios en Pátzcuaro
La fuerza de la corriente arrastró vehículos, derribó bardas e introdujo toneladas de lodo y basura en viviendas y locales comerciales

Una tromba provocó inundaciones y daños en distintos puntos de Pátzcuaro, Michoacán. La fuerza de la corriente arrastró vehículos, derribó bardas e introdujo lodo y agua en viviendas y comercios. Hoy, los habitantes buscan recuperar lo poco que quedó de sus pertenencias.
Alrededor de las tres de la tarde el agua comenzó a invadir prácticamente la calle Buenaventura. Afuera de la casa de doña Raquel se encontraba estacionada su camioneta, una de sus únicas propiedades, la cual fue arrastrada por un canal durante varios metros hasta quedar inservible, llena de basura e invadida de agua. Sus familiares piden que acudan las autoridades para ayudar a sacar la unidad.
“Pues nada más observar, porque también nos traería a nosotros el agua. Nada más observar, porque no pudimos hacer nada”, relató Luis Jesús, habitante afectado.
Por su parte, Claudia Ivonne Tapia recriminó la falta de apoyo en la zona: “Se llevó dos carros de ahí. Todos resultamos afectados. Se llevó dos carros de ahí y mire, todo lo afectado. Hubo mucha gente que perdió sus cosas y, la verdad, aquí nadie nos ayuda. Prácticamente estamos solos aquí”.

Los habitantes de la ciudad de Pátzcuaro comenzaron desde temprana hora con labores de limpieza en el canal que conecta con el río Guani, el cual se desbordó. En la zona se acumularon madera, costales, lazos, botellas de plástico y vidrio, cajas y diversos desechos, por lo que los vecinos piden a la población no arrojar basura para evitar nuevas anegaciones.
En el sector comercial, las pérdidas también fueron considerables. “Se llenó todo de puro lodo. Hasta aquí llegó el agua, llegó más o menos a esta altura. Tuvimos que sacar con cubetas, con trapeador y con todo. Los bultos de alimentos sí se perjudicaron”, explicó el comerciante José Saavedra.
En la colonia Del Cristo, el agua alcanzó en las viviendas hasta medio metro de altura, dejando utensilios y muebles inservibles.

“Los sillones y todo lo traía nadando. Se metió una sobrina y ella fue la que nos abrió la puerta. Se subió por la sala porque no había por dónde pasar. Ahí abrió y empezó a salir el agua; destapó las coladeras y entramos a ver cuando pudimos... Hizo un relajo; todo destruyó, todo”, expresó Carmina Villaseñor, habitante afectada.
Las autoridades municipales señalan que realizan recorridos para cuantificar los daños provocados por lo que consideran una lluvia atípica, no registrada en los últimos 15 años.