De Colonia a Berlín, con la mirada puesta en la transformación de México
La misión empresarial de Coparmex en Alemania dejó una lección clave: el futuro energético y económico depende de la competitividad, la ética y la cooperación internacional. México debe apostar por una transición energética sólida, sostenible y con visión de largo plazo.

En la etapa final de nuestra misión empresarial de COPARMEX en Alemania, emprendimos un recorrido por carretera entre Colonia y Berlín. En el trayecto me impactó profundamente ver cientos, quizá miles de aerogeneradores que se extendían hasta perderse en el horizonte. Gigantes de acero giraban incansablemente recordándonos que el futuro energético es una realidad que empieza a tomar forma.
Los países que apuestan por energías tienen la oportunidad de definir el rumbo del desarrollo global, siempre que logren que esa energía sea accesible y competitiva, condición indispensable para que las regiones no vean limitado su desarrollo.
Alemania genera actualmente más del 54 % de su electricidad a partir de fuentes renovables como la eólica y solar, según la Agencia Federal del Medio Ambiente. Su meta es alcanzar el 80 % en 2030 y el 100 % en 2035, una ambición que combina visión de largo plazo y responsabilidad ambiental. Sin embargo, incluso en este proceso ejemplar, el país ha comprendido que la transición energética solo es sostenible si los costos de la energía permiten mantener la competitividad industrial.
Los desafíos persisten. En 2025, la generación eólica registró una baja temporal por la falta de vientos, y el país aún depende parcialmente del carbón y el gas natural durante los meses de menor producción. Un informe de la Federación de Industrias Alemanas advierte que hasta el 20 % del valor industrial podría verse comprometido si no se estabilizan los costos de producción. Alemania ha aprendido que la sostenibilidad ambiental debe ir acompañada de sostenibilidad económica. Sin energía asequible, no hay competitividad.
Para que México resulte atractivo a la inversión y consolide el nearshoring, es indispensable avanzar hacia una transición energética sólida, previsible y económicamente viable. La energía limpia debe ser también energía competitiva. Si los costos son altos, las regiones pierden dinamismo y las PyMEs quedan fuera de las cadenas globales de valor. Por eso, nuestras pequeñas y medianas empresas deben participar activamente en cadenas productivas limpias, tecnológicas y sostenibles.
Al llegar a Berlín, visitamos el histórico edificio del Reichstag, sede del Parlamento alemán. Su cúpula de cristal, visible desde distintos puntos de la ciudad, simboliza la transparencia y la rendición de cuentas. Representa el espíritu democrático que reconstruyó a Alemania tras la guerra y la división.
Nuestra siguiente escala fue la Federación de Industrias Alemanas (BDI), donde observamos una práctica admirable. Todos los organismos empresariales conviven bajo un mismo techo en el Haus der Deutschen Wirtschaft. Este edificio imponente simboliza la coordinación y unidad del sector privado. Cada asociación conserva su independencia y todas contribuyen al mismo objetivo, que es fortalecer la competitividad del país.
Más tarde, en la Embajada de México en Alemania, participamos en un panel de diálogo con empresarios, diplomáticos y académicos. Reconocimos la urgencia de fortalecer los lazos entre ambos países. Hablamos de cooperación tecnológica, capacitación dual, exportaciones, atracción de inversión alemana en México y del papel que pueden asumir nuestras pequeñas y medianas empresas en las cadenas globales de valor. La presencia activa de COPARMEX reforzó el mensaje. México cuenta con un sector empresarial maduro, moderno y dispuesto a construir puentes.
En Wittenberg, visitamos el Global Ethics Institute, un espacio donde convergen la filosofía, la economía y la ética. Allí comprendimos que la prosperidad sin principios carece de fundamentos sólidos. La ética empresarial es una condición indispensable para el crecimiento sostenible.
En un contexto mundial marcado por transformaciones tecnológicas, inteligencia artificial y tensiones geopolíticas, la ética representa el equilibrio necesario entre el poder económico y la dignidad humana. Así como Lutero impulsó en Wittenberg una reforma espiritual que impactó la cultura occidental, Joseph Ratzinger planteó siglos después una reforma interior del pensamiento moderno. Mientras el primero cuestionó la autoridad religiosa de su tiempo, el segundo advirtió sobre los riesgos de una razón desvinculada de la verdad y la ética.
Cerramos la misión en la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS), epicentro del pensamiento político demócrata cristiano en Alemania y en el mundo. En un panel de jóvenes con expertos, analizamos el papel de la democracia en tiempos de polarización. Más adelante, en otra reunión, abordamos los retos geopolíticos que enfrenta Alemania ante las tensiones en Europa del Este, así como los desafíos que México comparte. Nuestro presidente en Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, planteó la necesidad de consolidar instituciones, fortalecer el Estado de derecho y mantener una economía abierta con justicia social.
La KAS nos recordó que la democracia no se hereda, sino que se defiende, se alimenta y se vive cada día con responsabilidad cívica y participación empresarial.
Misión cumplida, pero el compromiso continúa.
Así concluye una misión que fue más que un viaje; fue una experiencia transformadora. Regresamos a México con nuevas alianzas, aprendizajes y motivación para seguir fortaleciendo la relación económica y tecnológica con Alemania. Volvemos con la convicción de que las pequeñas y medianas empresas mexicanas pueden convertirse en el motor de un país más innovador, competitivo y sostenible.
Desde Coparmex seguiremos impulsando esta visión. Queremos conectar a los empresarios con el mundo, promover una transición energética competitiva, ética empresarial, democracia y un modelo de desarrollo humano centrado en la persona. Misión cumplida, sí, pero la verdadera tarea de transformar México apenas comienza.
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