La confianza, el éxito y la admiración no se heredan: Altagracia Gómez Sierra
Considerada una de las mujeres más poderosas de México, la empresaria se unió a mediados de 2023 al equipo y a la campaña de Claudia Sheinbaum

De innegables ojos tapatíos, por las venas de Altagracia Gómez Sierra corre, no sólo sangre jalisciense, también empresarial, de liderazgo y de una vida de éxito que fue forjada desde el núcleo familiar.
Considerada una de las 100 mujeres más poderosas de México, sabe que la historia del imperio que lidera es de su familia, y que, si bien es heredera de las empresas que constituyeron su abuelo, su padre y sus tíos, hay atributos que no se pueden heredar como la confianza, el éxito y la admiración, para ello se tiene que trabajar arduamente.
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Y fue gracias al trabajo con disciplina, con competencia, en la toma de decisiones, en saber aportar y a decir que no, y principalmente al amor de su familia que a sus 30 años es presidenta del grupo empresarial PEO, uno de los conglomerados industriales y financieros más importantes del país.
Su grupo ostenta las marcas Dina, Minsa, Almer, AP Solutions, Campo Fino y Siembra Capitales, es decir, participa en sectores estratégicos como el de la tortilla, transporte, inmobiliario, almacenamiento y logística.
Parece simple decir que Altagracia Gómez nació en cuna de seda, lo que la llevó a ser la gran empresaria que ahora es, pero no es así.
Todo comenzó en la década de los 50, cuando su abuelo Alfonso Gómez decide dejar una vida de empleado en el hotel Roma en Guadalajara para fundar la primera lavandería industrial en la Perla de Occidente y, posteriormente, crear Panoramics, una compañía que prestaba servicios turísticos.
Esta hambre de emprendedor la hereda su segundo hijo, Raymundo Gómez Flores, padre de Altagracia y, quien, al fallecer don Alfonso Gómez, decide continuar con los negocios, pero también ir por más.
A inicios de los 70, cierra la lavandería y crea el primer desarrollo inmobiliario llamado Altagracia, en honor a su madre y esposa de don Alfonso.
Más de una década después Raymundo Gómez compra la empresa Dina y en los 90 obtiene un crédito para desarrollar el hotel Camino Real en Acapulco, y posteriormente adquiere el grupo Minsa.
Así, al arranque del nuevo siglo, en el 2000, comenzó la etapa de consolidación del conglomerado y da empleo a la familia en primera, segunda y hasta tercera generación.
PRINCIPALES ENSEÑANZAS
¿Las familias adineradas hablan de dinero? No, en el seno de los Gómez las conversaciones no eran sobre dinero ni negocios, se hablaba de competencias básicas, de cómo ser autosuficiente, de ponerse a trabajar y ver a las personas de frente.
Mi papá era un mentor, nos inculcó disciplina... quizás eran ideas de otras generaciones, pero aterrizadas en la realidad... de niños no estuvimos cegados al quehacer de la sociedad, nos enseñaron a ser tolerantes a la frustración”, relató Altagracia Gómez al emprendedor Oso Trava, en un podcast.
Recuerda que en su casa, a los niños les leían la Carta de Álvaro Obregón, en la cual se habla de ingenio, del valor de las cosas, pero, sobre todo, de “los factores negativos para los que nacen al amparo de posiciones ventajosas”.
Con ese relato, Altagracia supo que en una posición “privilegiada” debe tener voluntad; principalmente la voluntad para querer seguir creciendo.
Reconoce que su padre es su mentor, pues aprendió que una tarea no acaba cuando se le pide algo a alguien, si no cuando la tarea está hecha, por ti o alguien más.
El poder se toma, nadie te lo va a dar... son temas de carácter de cómo debe moldearse el carácter de la gente. Si soy presidenta no es sólo por lo que sé, sino por cómo soy, es por lo que hago... Aprendí que sólo quien lo quiere hacer puede, el dinero no es el límite”.
Bajo esas enseñanzas en mano, Altagracia comenzó formalmente a trabajar a los 13 años, haciendo monitoreo de medios y ayudando a su papá en una fallida candidatura legislativa.
De ahí aprendió que los verdaderos “unicornios” son las empresas familiares, pues siendo la familia un amor incondicional, todo en la empresa es incondicional.
Cuando entras a la administración, entras a ver qué aportas y no qué sacas. Porque en la empresa hay objetivos que se tienen que cumplir por el bien de todos y hay cosas que no se pueden heredar como la confianza, el éxito, la admiración, se tienen que trabajar, y mucho, y uno de los éxitos de esta familia es que los temas de organización y mando son por mérito y no por apellido”, dice contundente.
ENCUENTROS Y DESENCUENTROS
¿Qué lleva a esta poderosa empresaria a encontrarse con la Cuarta Transformación y ser la coordinadora de Desarrollo Económico Regional de la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum?
Todo comenzó con un desencuentro. Fue cuando Gómez acudió a la Ciudad de México, entonces gobernada por Sheinbaum, a una audiencia ciudadana sobre las bases de una licitación en el transporte público, donde su empresa Dina no resultó ganadora.
El encuentro vino después, durante la implementación del Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic), donde Sheinbaum estuvo en Guadalajara para hablar con diversos productores de maíz.
La ahora candidata externó sus dudas sobre por qué estaban incrementándose los precios de la tortilla, cómo se fijaba el precio internacional del maíz y la inflación.
Este momento fue decisivo para la empresaria, quien aplaudió la actitud de la morenista, se hicieron cercanas, pudo participar de algunos proyectos para la ciudad capital y finalmente aceptó sumarse al proyecto.
Sheinbaum no es una gobernante que sólo dicta, sino que pregunta y sobre todo para ayudar al consumidor final, esto es admirable en quien ejerza cargos públicos”, ha reconocido Altagracia Gómez.
Su labor está en los Diálogos por la Transformación, donde se delinea el plan de desarrollo económico regional, así como la relocalización de empresas globales.
Gómez es la interlocutora entre la candidata y los empresarios, pues ella conoce perfectamente las necesidades de los grupos empresariales, de todos los tamaños y, sobre todo, de aquellos que no han sido escuchados, para integrarlos al proyecto de nación, de llegar a la Presidencia de la República.
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*mcam
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