Gary Bermúdez advierte que la soberbia deteriora la imagen de servidores públicos

Gary Bermúdez advierte que la soberbia, la intolerancia a la crítica y la falta de filtros deterioran la imagen de funcionarios e instituciones públicas.

Ilustración de un cerebro conectado con la lengua mediante impulsos, acompañada del mensaje sobre pensar antes de hablar y comunicar con prudencia.
Gráfico conceptual que muestra la conexión entre el cerebro y la lengua para ilustrar la importancia de reflexionar antes de emitir declaraciones en la comunicación pública.Ilustración / DALL-E

Gary Bermúdez, especialista en imagen y comunicación, sostuvo que el falso sentido de poder y la falta de tolerancia a la crítica explican diversas declaraciones de actores públicos que terminan por desgastar su imagen y la de las instituciones que representan. El consultor afirmó que quienes ejercen cargos públicos deben recordar que administran temporalmente el gobierno y no son propietarios del Estado.

En entrevista con Rogelio Varela para Imagen Radio, Bermúdez señaló que las expresiones emitidas recientemente por algunos dirigentes políticos evidencian un problema de comunicación derivado de la soberbia y la ausencia de filtros antes de hablar. Afirmó que una declaración desafortunada puede afectar años de trayectoria y generar consecuencias inmediatas en la opinión pública.

"Los seres humanos tardamos dos años en aprender a hablar y más de 60 años en aprender a callarnos." 

Critica declaraciones que muestran intolerancia

Durante la conversación, Bermúdez cuestionó la frase pronunciada por la dirigente de Morena en Colima, quien dijo que quienes no estuvieran a gusto en México deberían irse del país.

Consideró que este tipo de expresiones reflejan una baja tolerancia al escrutinio público y una visión equivocada sobre el ejercicio del poder.

"Cuando no tienes un alto nivel de tolerancia a la crítica, ya tienes un problema verdaderamente grave."

El especialista sostuvo que los servidores públicos deben comprender que fueron electos para administrar temporalmente el gobierno y no para asumir una posición de superioridad frente a la ciudadanía.

"La persona que administra un gobierno no es el dueño del país. Fue elegida por las mayorías para conducir el camino."

Añadió que algunos actores políticos llegan a expresarse como si fueran permanentes en el cargo o propietarios de las instituciones. 

Las palabras construyen la percepción pública

Bermúdez explicó que la comunicación pública exige prudencia porque la percepción que generan las declaraciones termina por definir la imagen de quien las emite.

Señaló que ofrecer disculpas después de una declaración polémica no elimina el impacto que ésta ya produjo entre la opinión pública.

"Percepción es imagen."

Como ejemplo, mencionó comentarios realizados por personajes de la política, del deporte y del espectáculo que provocaron reacciones en redes sociales y ampliaron innecesariamente la polémica.

A su juicio, muchas de esas controversias se originan por la ausencia de sentido común antes de emitir una opinión.

"No conectan el cerebro con la lengua antes de hacer una expresión." 

Redes sociales amplifican los errores

El consultor indicó que las plataformas digitales multiplican el alcance de cualquier declaración y aceleran el deterioro de la reputación cuando las palabras resultan ofensivas o carecen de contexto.

También consideró que parte de la sociedad contribuye a dar mayor visibilidad a esos mensajes al responder de manera inmediata y prolongar la discusión.

Recordó una frase que, dijo, aprendió de su padre: "Hacer caso de un tonto es engrandecerlo", al señalar que muchas polémicas adquieren dimensiones mayores por la atención que reciben. 

Pide cuidar las formas en la comunicación pública

Bermúdez afirmó que los filtros son una herramienta indispensable para quienes tienen responsabilidades públicas o mantienen una exposición constante ante los medios.

Advirtió que una sola frase mal planteada puede poner fin a una trayectoria política o profesional construida durante años.

"Una sola palabra mal dicha, mal ejecutada, una acción acaba con toda una trayectoria."

Insistió en que la prudencia debe prevalecer antes de emitir cualquier declaración, especialmente cuando se ocupa un cargo de representación. 

Bermúdez concluyó que la comunicación pública debe construirse con responsabilidad, sentido común y conciencia del impacto que tiene cada declaración.

Sostuvo que la mesura y el uso adecuado de filtros permiten evitar crisis innecesarias y preservar la credibilidad tanto de las personas como de las instituciones.

"Conectar la lengua al cerebro un par de segundos antes nunca va a estar de más para llevar bien las riendas en el manejo de la comunicación."