Cedieron territorios al crimen, acusa la CEM; celebran CXIX Asamblea Ordinaria

El episcopado consideró que las autoridades no han podido recuperar el espacio abarcado por la delincuencia

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Héctor Mario Pérez, obispo auxiliar; Francisco Robles, arzobispo de Guadalajara; Ramón Castro, obispo de Cuer-navaca; Jaime Calderón, arzobispo de León, y Javier Navarro, obispo de Zamora. Foto: Elizabeth Velázquez

En México hay realidades que no se pueden mantener en silencio; una de ellas es que el Estado “cedió” territorios al crimen organizado que no ha podido rescatar.

Otra verdad irrefutable es que ninguno de los líderes que gobierna a México cuenta con capacidades para erradicar la violencia extendida por amplias zonas del país y que se ha impuesto como algo cotidiano, sentenciaron ayer los integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) al enviar un mensaje a la sociedad con motivo de su CXIX Asamblea Ordinaria, en la que analizaron durante varios días los principales problemas que enfrentamos.

En muchas regiones nuestra nación sigue bajo el dominio de los violentos. No debemos tener miedo de hablar de lo que todos sabemos, pero algunos prefieren callar: continúan los asesinatos y las desapariciones; sigue derramándose sangre inocente en nuestras calles, pueblos y ciudades; familias enteras son desplazadas por el terror de la delincuencia organizada. Vivimos la inseguridad cotidiana al transitar por los caminos y autopistas. Las extorsiones se han vuelto sistemáticas para pequeños y medianos empresarios, para agricultores y transportistas, incluso para las familias humildes, obligados todos a pagar “cuotas” a los criminales bajo amenazas de muerte. El Estado, que en muchos lugares ha cedido el control territorial a grupos delictivos, no logra recuperarlos”, expresó monseñor Javier Navarro Rodríguez, obispo de Zamora, Michoacán, al dar lectura al posicionamiento de la máxima cúpula de la Iglesia católica en México.

Si de las libertades se trata, el mensaje de los líderes religiosos argumentó que son contradictorias las narrativas y las acciones de distintas autoridades con lo que sucede día a día cuando alguien expresa un pensamiento opuesto o un ángulo distinto.

Nos dicen que se respetan las libertades, pero quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder. Nos dicen que somos el país más democrático del mundo, pero la realidad es que hemos visto cómo han comprometido los organismos y las instituciones que garantizaban la auténtica participación ciudadana para concentrar el poder arbitrariamente”, subrayó Navarro Rodríguez en el mensaje de los obispos, construido –dijeron– desde su posición como servidores del evangelio, alejados de posiciones políticas o partidistas.

Al hablar del combate a la corrupción y de cómo está la economía, a los ojos de los obispos, la discordancia entre lo dicho por la autoridad y la ciudadanía persiste también.

Nos dicen que se combate la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos, no se percibe la voluntad de esclarecerlos, por lo que prevalece la impunidad. Nos dicen que la economía va bien, pero muchas familias que no pueden llenar su canasta básica y muchos jóvenes que no encuentran oportunidades de trabajo nos hacen ver que esto no es verdad”, suscribió la CEM.

Para los obispos, la situación nacional habla de una “degradación social” que obliga a una “conversión profunda de quienes han optado por el mal”.

En cuanto al plan para pacificar a Michoacán, Navarro estimó que “si la inteligencia, uno de los recursos en los que la Presidenta insiste mucho, si la que pusieron para cuidar a Carlos Manzo es la misma inteligencia para evitar que alguien acosara sexualmente a la Presidenta, creo que estamos muy distantes. Esta inteligencia de los que saben armar estrategias, ¿puede de veras asegurarnos que no vaya a suceder algo?”, cuestionó de manera directa.

Compartió que acudió el martes de esta semana al novenario de Carlos Manzo, en Uruapan, y al recorrer la plaza pudo apreciar y sentir “un espectáculo de dolor, de intranquilidad de la gente; y el grupo de gobierno, regidores y demás, incluyendo la síndica, los vi temerosos, los vi indefensos, y mencionaron que ellos han seguido recibiendo amenazas. La alcaldesa (Grecia Quiroz, viuda de Manzo) muy cuidada, porque la situación no está fácil. No sé cuánto ella pueda sobrellevar esto. Era ama de casa que estaba con su esposo apoyándolo, y ahora aceptó ser alcaldesa, y su papel es muy delicado”, describió.

cva