¿Quién le metió el pie al alcalde de Tolimán?, el que presumió en redes un 'Rolex'
A mediados de junio, el alcalde subió una imagen a sus redes sociales agradeciendo un regalo: un reloj metálico que, a simple vista, parecía un Rolex

De una foto polémica a una caída en público: el alcalde de Tolimán, Alejo Sánchez de Santiago, vuelve a ser noticia, esta vez por un tropezón en plena peregrinación.
A mediados de junio, el alcalde subió una imagen a sus redes sociales agradeciendo un regalo: un reloj metálico que, a simple vista, parecía un Rolex. Las críticas no tardaron. Usuarios de Facebook y medios locales cuestionaron si un funcionario municipal, en un territorio con altos índices de pobreza, debía portar un accesorio valuado en más de 400 mil pesos.

El alcalde Alejo Sánchez muestra el reloj que desató la polémica en redes. Fotografía: Redes sociales
Sánchez aclaró que el reloj no era de marca y que había sido un presente de estudiantes de primaria, en agradecimiento por su apoyo en traslados escolares. "Ni siquiera sé la marca", declaró a medios regionales. Prometió entregarlo al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), cumpliendo con la Ley General de Responsabilidades Administrativas.
El salario y la desconexión con la realidad local
La polémica se intensificó con la declaración del alcalde sobre su salario: 100 mil pesos brutos mensuales, según su versión. Esto alimentó el debate sobre la desconexión entre el poder local y las condiciones reales de la comunidad. En municipios como Tolimán, donde muchas familias sobreviven con menos de 3 mil pesos al mes, estas cifras generan molestia.
Un sueldo de seis cifras y la imagen de un supuesto Rolex no pasan desapercibidos, especialmente en contextos donde la desigualdad es palpable y constante.
La caída del alcalde en plena peregrinación
El domingo 27 de julio, durante la tradicional peregrinación de Querétaro al Tepeyac, el alcalde sufrió una caída aparatosa en el ascenso empedrado del Cerro del Perdón. Videos en redes muestran el momento en que alguien aparentemente le mete el pie, provocando que se tambalee y caiga de espaldas.
Protección Civil de Tolimán lo atendió de inmediato y no hubo lesiones graves. El gobierno municipal, encabezado por el Partido Verde Ecologista de México, condenó el acto en un comunicado oficial y anunció la revisión del material videográfico para identificar al agresor.
Hasta el momento, no se ha confirmado si se presentará una denuncia formal ante la Fiscalía estatal.
Una figura bajo el reflector político
Alejo Sánchez tiene 33 años, formación técnica en administración y un pasado como militar en la reserva y trabajador en una constructora. Su trayectoria política inició en Redes Sociales Progresistas y continuó como coordinador municipal del Partido Verde.
Desde su llegada al poder en 2024, ha sido una figura controvertida. Su estilo personal —más enfocado en la autopromoción digital que en el protocolo institucional— le ha generado fuertes críticas. La imagen con el reloj fue solo el primer punto de quiebre; la caída durante la peregrinación lo muestra ahora como un personaje que divide.
En redes sociales, el alcalde publicó una imagen con el mensaje: “Ninguna agresión empañará nuestra devoción ni la unidad de quienes peregrinamos”. Sin embargo, el contexto político y social ya lo alcanzó.
Percepción pública y desgaste de imagen
Más allá de si el reloj era original o no, del salario o del incidente, lo que está en juego es la percepción pública. En un municipio con recursos escasos, los símbolos importan. Un reloj de lujo, aunque sea réplica, y un tropiezo en una celebración religiosa no son hechos aislados.
Estos eventos reflejan un relato mayor sobre las formas del poder local y el desgaste de una figura pública que ha confundido visibilidad con legitimidad. Mientras se define si habrá sanciones o denuncias por la agresión, la pregunta permanece:
¿Quién le metió el pie al alcalde? ¿Un peregrino molesto o la suma de sus propias decisiones?
¿Qué opinas sobre el simbolismo político de portar lujos en contextos de pobreza?
Comparte este artículo si crees que los funcionarios deben rendir cuentas por sus acciones.
¿Crees que fue un accidente o una agresión? Cuéntanos en los comentarios.
N. de la R. El municipio de Tolimán, ubicado en el semidesierto queretano, ocupa uno de los últimos lugares en desarrollo social en el estado. De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 58.9% de su población vive en situación de pobreza y un 17.3% en pobreza extrema (datos actualizados al 2020, última medición oficial). Estas cifras refuerzan la sensibilidad social que provocó la controversia en torno al supuesto reloj de lujo y al salario del edil, especialmente al considerar que el ingreso per cápita mensual promedio en el municipio ronda los 2,800 pesos, según datos del INEGI y estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Social estatal.
En cuanto al salario del alcalde, el portal oficial de Transparencia Municipal de Tolimán (consultado en julio de 2025) confirma que la percepción bruta mensual de Alejo Sánchez asciende a 100,045 pesos, lo que incluye sueldo base, compensaciones y gratificaciones. Aunque esta cifra se encuentra dentro de los márgenes legales para municipios de categoría “C” en Querétaro, contrasta abiertamente con el presupuesto operativo limitado del ayuntamiento, que para el ejercicio 2025 es de 68.3 millones de pesos anuales, de los cuales más del 40% se destina a servicios personales (nómina).
Sobre el reloj en cuestión, si bien no se ha comprobado oficialmente que se trate de un Rolex original, expertos en relojería consultados por medios locales y por el canal de YouTube “Crónica de Querétaro” señalaron que el modelo mostrado en la foto compartida por el alcalde guarda similitud con el diseño del Rolex Submariner Date, cuyo precio de mercado inicia en 412,800 pesos mexicanos en su versión más básica en distribuidoras oficiales. Incluso en caso de ser una réplica, su portación por parte de un servidor público puede interpretarse como una falta al principio de austeridad contemplado en la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la cual establece que los funcionarios deben conducirse con moderación y evitar ostentaciones.
En relación con el incidente de la caída, el evento ocurrió durante la 68ª Peregrinación Diocesana de Querétaro al Tepeyac, una de las manifestaciones religiosas más grandes del país, con participación anual de entre 50 mil y 80 mil peregrinos, según datos de la Diócesis de Querétaro y Protección Civil estatal. Este tipo de actos públicos suelen ser altamente simbólicos en municipios como Tolimán, donde la religiosidad popular tiene un peso político y social significativo. La caída, al margen de sus causas, impactó la imagen pública del alcalde, ya no solo desde el lente de la agresión, sino también como reflejo de su creciente vulnerabilidad política.
Aunque el gobierno municipal ha anunciado una investigación interna, hasta el 28 de julio de 2025 no se ha interpuesto una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado de Querétaro, ni tampoco se ha identificado públicamente a la persona responsable del tropiezo. La omisión de acciones legales puede interpretarse como una estrategia para no escalar el conflicto o como una muestra de debilidad institucional. Mientras tanto, el alcalde ha centrado su respuesta en redes sociales, un canal que ha privilegiado desde el inicio de su gestión pero que, ante la coyuntura actual, ha mostrado sus límites en la contención de crisis reputacional.
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