Atentan contra vivienda del alcalde de Banderilla, Veracruz; no se registran heridos

Sujetos armados atacaron la casa del alcalde de Banderilla, José Antonio San Gabriel; autoridades activaron Código Rojo

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La vivienda del alcalde de Banderilla fue atacada a balazos; autoridades activaron un operativo de seguridad en el municipio.Especial

La noche de este lunes 2 de febrero, sujetos desconocidos realizaron un ataque armado contra la vivienda del presidente municipal de Banderilla, José Antonio San Gabriel Fernández. A pesar de los múltiples impactos de bala en la fachada del inmueble, las autoridades confirmaron que el edil y su familia resultaron ilesos.

El incidente ocurrió cerca de las 22:00 horas en la zona centro de la cabecera municipal. Vecinos reportaron detonaciones de arma de fuego a las líneas de emergencia. Al arribar los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), se percataron de los daños materiales en el domicilio del alcalde, quien asumió el cargo apenas el 1 de enero de 2026.

Tras la agresión, fue activado el “Código Rojo”, desplegando un fuerte operativo de la Policía Estatal y la Guardia Nacional en los accesos al municipio y zonas colindantes con Xalapa. Hasta el momento no se tiene reporte de personas detenidas. Personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) acudió al lugar para levantar indicios balísticos e integrar la carpeta de investigación correspondiente. El Ayuntamiento de Banderilla ha mantenido hermetismo sobre el ataque, aunque se observa presencia policial reforzada en las inmediaciones del Palacio Municipal.

Operativo de seguridad tras la agresión

El ataque ocurre en un ambiente de tensión para el municipio, ya que San Gabriel Fernández tomó protesta tras el fallecimiento por infarto del alcalde electo, Arnulfo Rodríguez, en julio del año pasado. Este es el primer incidente de violencia directa contra un funcionario municipal de la región en lo que va de 2026.

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La vivienda del alcalde de Banderilla fue atacada a balazos; autoridades activaron un operativo de seguridad en el municipio.Especial

El arranque del año ha sido crítico para diversas administraciones municipales en Veracruz, que cumplieron apenas su primer mes de gobierno el pasado 1 de febrero. Los hechos en Banderilla se suman a otros episodios que mantienen bajo presión a autoridades locales y actores políticos en distintas regiones del estado.

Escalada de violencia en municipios veracruzanos

En Coatzintla, el alcalde Jorge Alanís exhortó a mediados de enero a la población a evitar salir de sus hogares después de las 22:00 horas, tras el asesinato de una persona en un bar y en medio de una severa limitación de recursos policiales, pues el municipio cuenta únicamente con ocho elementos para cubrir todo su territorio.

En Sayula de Alemán, el año inició con una masacre en un rancho, donde fue hallado sin vida el hijo de un exregidor ligado a la administración saliente. La zona continúa catalogada como un “foco rojo” por los constantes episodios de violencia dirigidos a figuras políticas y sus familias.

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La vivienda del alcalde de Banderilla fue atacada a balazos; autoridades activaron un operativo de seguridad en el municipio.Especial

En Hidalgotitlán, el alcalde en funciones ha denunciado amenazas y ataques previos contra su propiedad. En declaraciones recientes, señaló el ambiente de tensión con el que operan los gobiernos municipales del sur de Veracruz, ante la creciente presión de grupos delictivos.

Advertencias de fuerzas políticas

Diversas fuerzas políticas, principalmente del PAN y Movimiento Ciudadano, advierten una ola de amenazas y presiones contra alcaldes recién instalados para que cambien sus siglas partidistas. Además, señalan que al menos 17 municipios se encuentran en una situación crítica de gobernabilidad. Entre los factores que agravan el panorama destacan los ataques directos a domicilios de funcionarios, la falta de presupuesto para seguridad municipal y la intervención del crimen organizado en los procesos de entrega-recepción de las corporaciones policiales.

El clima de violencia y fragilidad institucional mantiene en alerta a autoridades estatales y municipales, mientras los nuevos gobiernos buscan alternativas para garantizar condiciones mínimas de operación y seguridad en sus demarcaciones.