El aire sucio devora el cerebro; alerta estudio
Según el State of Global Air 2025, por primera vez se detectaron miles de muertes relacionadas con demencia senil por contaminación; también afecta a bebés y embarazadas

Las mascarillas y los purificadores de aire en México no sólo están protegiendo nuestros pulmones; están intentando proteger a nuestro cerebro. Un hallazgo alarmante del reporte State of Global Air 2025 ha encendido las alarmas: la contaminación atmosférica ya no sólo causa enfermedades respiratorias, está provocando demencia en miles de mexicanos.
Por primera vez en la historia, la comunidad científica ha cuantificado la neurodegeneración vinculada al esmog. El reporte, respaldado por el Health Effects Institute y el Institute for Health Metrics and Evaluation, es contundente: la exposición prolongada a partículas finas (PM2.5) y ozono está matando neuronas.
En México, las cifras son devastadoras: se estima que entre 5 mil 280 y 7 mil 920 personas mueren al año a causa de demencia atribuible directamente a la mala calidad del aire. Este hallazgo reconfigura la salud pública. Ya no se trata sólo de crisis asmáticas o infartos; se trata de una lenta pérdida de la memoria, la cognición y la identidad, sumando una presión inédita sobre las familias y el Estado.
Pero el daño cerebral es sólo el final de una cadena de agresiones que comienza antes de nacer. El reporte advierte que la exposición prenatal en las urbes mexicanas aumenta drásticamente el riesgo de bajo peso al nacer y partos prematuros.
Para quienes logran nacer, el aire se convierte en un enemigo temprano: las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) condenan a los niños de entre 5 y 14 años a perder entre 1,600 y 4,060 años de vida saludable debido al asma infantil. Es una condena generacional; el aire le quita el aliento a los niños hoy para robarles los recuerdos mañana.
CRISIS DE LOS 60 MIL
La demencia es sólo una parte de la tragedia. La contaminación es hoy el segundo factor de riesgo principal para la muerte temprana a nivel mundial, sólo por detrás de la hipertensión. En México, alrededor de 59 mil personas mueren al año por causas atribuibles a la contaminación (PM2.5, Ozono y contaminación doméstica). El 86% de estas muertes provienen de enfermedades no transmisibles: cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Serafín, conductor de taxi en la Ciudad de México por más de 20 años, es el rostro de esta estadística. Comenzó a desarrollar llagas en el cuerpo y, tras recorrer hospitales, la recomendación médica fue una sentencia: o dejaba el vehículo y se salía de la calle, o pagaba con la vida. Estar expuesto al aire contaminado 12 horas al día, seis días a la semana, acabó por cobrarle factura.
IMPAGABLE
Este impacto vital tiene un costo financiero que se suma a la factura ambiental del país. De acuerdo con el reporte del Inegi de diciembre pasado, los costos totales por degradación ambiental en México ascienden a 1.38 billones de pesos, equivalentes al 4.1% del PIB. De este monto, las emisiones al aire son el componente más voraz, representando una pérdida de 832 mil 799.4 millones de pesos anuales.
A pesar de la magnitud de la crisis, la inversión en protección ambiental es mínima. El sector público destina apenas 0.7% del PIB a mitigar estos riesgos, cifra que palidece frente a 3.7% del PIB que se pierde por la degradación ambiental total. El vínculo entre contaminación y demencia no es sólo un dato científico es un llamado de alerta que redefine vivir en una ciudad contaminada: el costo real no es sólo dinero, es nuestra propia mente.
¿HAY ESPERANZA?
La actualización de la NOM-172-Sermarnat busca cambiar el paradigma, pasando de ser un reporte técnico a una herramienta de gestión de riesgos. Al comunicar riesgos más altos con mayor frecuencia, se detonan medidas restrictivas más rápido.
Esto implica más días de Hoy No Circula ampliado y restricciones severas al transporte de carga. Las empresas deberán pagar horas extras, rutas alternas y acelerar la renovación de flotas por vehículos eléctricos. Aunque industrias como la cementera, acerera y química enfrentarán paros más frecuentes, el objetivo es mayor: reducir la factura de 832 mil millones de pesos y disminuir los 3 millones de consultas médicas anuales que hoy asfixian al sistema de salud y a la productividad nacional.
El aire que nos roba el aliento hoy, nos robará la mente mañana. Con casi 70 mil muertes anuales y una crisis de demencia emergente, México se encuentra en una encrucijada donde la economía y la salud pública colisionan.
El Costo Humano del Aire Sucio
Muertes anuales totales: 59,000 personas en México.
Muertes por demencia atribuibles: 5,280 - 7,920 personas al año.
Impacto en la infancia: 1,600 - 4,060 años de vida saludable perdidos por asma infantil (5-14 años).
Factor de riesgo: 2do factor principal de muerte temprana a nivel mundial.
La fractura económica
Costo total por degradación ambiental: $1.38 billones de pesos (4.1% del PIB).
Costo por emisiones al aire: $832,799.4 millones de pesos (2.5% del PIB).
Inversión en protección ambiental: $232,882 millones de pesos (apenas 0.7% del PIB).
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