Acusan negligencia tras descarrilamiento y contaminación química en Naco, Sonora
A 12 días del derrame de hidrosulfuro de sodio, el consorcio transportista y las autoridades ambientales han omitido dar a conocer los análisis sobre el impacto en agua, flora, fauna y personas. señala investigador

El consorcio transportista y minero responsable del derrame tóxico que se generó a consecuencia del descarrilamiento de un tren en la región fronteriza de Naco, Sonora, evidentemente incumplió con todos los protocolos que establece la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y que México ha suscrito. Además, las autoridades ya deberían tener los resultados de las muestras tomadas en flora, fauna, el agua y las personas que fueron afectadas por el hidrosulfuro de sodio.
El profesor e investigador de la Universidad de Sonora, Antonio Romo Paz, de la Facultad de Química, quien lleva más de 30 años trabajando y manipulando estas mismas sustancias, explicó que los resultados de análisis no toman más de 24 a 48 horas en obtenerse.
“Es evidente que la empresa Ferromex no aplicó un protocolo de atención a emergencias; en cuanto ocurrió el derrame al conocerse la sustancia, debió informar a Protección Civil y debieron delimitar un área para evitar que la ciudadanía caminara por la zona de riesgo. Ahí hay evidentes responsabilidades del consorcio y las autoridades que deben ser investigadas y sancionadas”, afirmó el especialista.
Éste explicó que la forma en que las empresas transportistas y mineras deben actuar tras un derrame accidental está plenamente establecido en protocolos avalados por la ONU, basados en la contención inmediata, la protección civil y la normatividad ambiental coordinada por autoridades como la Profepa, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y Protección Civil.
“Está el caso de seis personas afectadas en su salud. Su diagnóstico debe ser sencillo en primer lugar por los signos y síntomas, pero en el caso de la persona que está más grave, si le tomaron análisis ya deberían conocer los resultados porque ha pasado mucho tiempo. Él no debió haber caminado cerca de la zona del derrame si Ferromex hubiera aplicado protocolos, avisado a las autoridades y Protección Civil realizado un operativo para advertir a la gente y delimitar la zona de riesgo”, explicó el químico Romo Paz.

El paciente más grave por el derrame tóxico ocurrido en Naco es Luis Arturo Ozuna Vázquez, de 53 años de edad, quien ha sido reconocido y atendido por la Secretaría de Salud pero ignorado por la empresa. La víctima se encuentra en estado crítico de salud, agonizando en un hospital público, mientras que su familia ha suplicado a la empresa y a las autoridades una atención digna y especializada.
Otras personas, habitantes del Ejido Cuauhtémoc —que es la comunidad más cercana al sitio del derrame—, han atestiguado que tras el accidente percibieron un fuerte olor a huevo podrido.
El especialista dijo que a las tres horas las personas expuestas al químico tóxico dejan de percibir el aroma: “Eso se llama fatiga olfativa”, pero por el hecho de haber respirado la sustancia, podrían resentirlo gravemente en su salud.
El químico enfatizó que 12 días son demasiados para que las autoridades o la empresa no den a conocer los resultados de los análisis a las muestras en humanos, agua, flora y fauna, situación que representa un riesgo continuo para los habitantes de la región.