José Ramón Fernández, El gorila y un Sol que todavía no anuncia su regreso

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

El próximo sábado, a las 8 de la noche, presentaré en El minuto que cambió mi destino sin censura a un hombre al que considero el periodista deportivo más importante en la historia de México: José Ramón Fernández.

Sé que esa afirmación provocará discusiones. Así debe ser. José Ramón construyó una carrera que nadie puede entender sin el debate, la confrontación y una convicción que ha sostenido durante décadas. Se puede estar de acuerdo con él o se le puede llevar la contraria; lo que resulta imposible es hablar del periodismo deportivo de nuestro país sin mencionar su nombre.

Hay quienes lo conocieron por sus entrevistas. Otros, por sus transmisiones. Y muchísimos más, por una rivalidad que ya es parte de la cultura futbolera mexicana: la que mantiene con el América. A estas alturas de su vida, José Ramón conserva la misma postura. Basta mencionar al equipo para que aparezca ese periodista que no se muerde la lengua ni disimula lo que piensa. Pero detrás de esa rivalidad hay una historia. ¿Por qué el América le despierta una reacción tan intensa? ¿En qué momento empezó todo? ¿Es solamente futbol o hay algo más profundo en esa postura que ha defendido durante tantos años? Se lo pregunté y quiero que escuchen su respuesta. El sábado, a las 8 de la noche, ustedes podrán entender mejor al hombre detrás del micrófono.

Me interesaba conversar con José Ramón sobre algo más que los partidos y los resultados. Después de una vida dedicada a informar, discutir y sostener sus ideas frente a millones de personas, ¿cómo mira el camino que recorrió? ¿Qué batallas recuerda? ¿Qué le ha costado mantenerse firme? Un personaje de su tamaño no se explica con una frase ni con el escudo de un equipo. Por eso espero que nos acompañen en Imagen Televisión.

Humberto Dupeyrón da una lección

Quiero agradecerle a Humberto Dupeyrón que me haya invitado a una función de aniversario de El gorila. 37 años lleva presentando este monólogo. Piensen en lo que significa: casi cuatro décadas encontrándose con el público a través de una misma obra y hallando, cada vez, una manera de hacerla vivir.

Humberto comenzó a interpretarla en 1989. Hoy la presenta en silla de ruedas. Ese cambio es visible desde que aparece ante el público, pero no le resta fuerza a su trabajo. Al contrario: verlo dominar el escenario, sostener nuestra atención y conducirnos por la historia es una clase de actuación. Hay técnica, oficio y una entrega que se siente en cada momento.

El gorila está basado en un texto de Franz Kafka. Su protagonista es un simio que aprende a comportarse como humano para sobrevivir en cautiverio. La pregunta que plantea la obra sigue siendo incómoda: ¿cuánto de nosotros mismos estamos dispuestos a dejar atrás para poder encajar? 

Me impresionó la manera en que Humberto se apropia de esa pregunta. Conoce el texto, conoce los silencios y sabe cuándo una palabra debe caer con todo su peso. 37 años podrían llevar a cualquiera a repetir una rutina. En él vi lo contrario: a un actor que todavía tiene algo que decir y que sabe exactamente cómo decirlo.

He visto a muchos artistas sobre un escenario. Algunos cuentan con grandes producciones; otros necesitan apenas su voz y su presencia. Humberto pertenece a estos últimos. Su trabajo merece público, reconocimiento y respeto. Si tienen oportunidad de verlo, háganlo. Yo salí de esa función con una admiración todavía mayor por él.

primero el anuncio, después los boletos

Y ahora hablemos de Luis Miguel. En redes sociales circula la versión de que regresará a los escenarios en 2027, con presentaciones en México y quizá en otros países. La noticia entusiasma, por supuesto. Su gira de 2023 y 2024 demostró que sigue siendo capaz de llenar recintos y convertir cada fecha en un acontecimiento.

También demostró que un regreso de Luis Miguel puede ser un negocio enorme. Vendió millones de boletos durante aquella gira. Con semejante antecedente, resulta fácil imaginar que promotores y públicos querrían verlo otra vez. Yo mismo me pregunto qué lo llevaría a volver tan pronto: ¿las ganas de cantar, el gusto por el escenario, una buena propuesta económica? Y, con la malicia que ustedes ya me conocen, podría preguntar: ¿se le acabó la lana? Pero eso sería una ocurrencia, no una información sobre sus finanzas.

Aquí viene lo que debemos decir con claridad: hasta ahora no hay un anuncio oficial de una gira de Luis Miguel para 2027. La Profeco alertó sobre carteles que anunciaban supuestos conciertos y venta de boletos; al revisar los canales oficiales del cantante, esas fechas no aparecían. Su sitio oficial sigue mostrando las giras de 2023 y 2024. Así que nadie debería dar por hecho esos conciertos ni comprar entradas a partir de publicaciones sin confirmar. 

Si Luis Miguel decide regresar, seguramente habrá una enorme expectativa. Entonces podremos hablar de ciudades, recintos, precios y de cuánto dinero podría generar la gira. Por ahora, la noticia es otra: el público quiere volver a verlo, pero él todavía no ha anunciado cuándo saldrá de nuevo a cantar.

Y mientras llega ese anuncio —si es que llega—, nos vemos el sábado a las 8 de la noche con José Ramón Fernández en El minuto que cambió mi destino sin censura.

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