Y al tercer día salió de entre los muertos

Jesús Flores recuerda su nacimiento tras el sismo del 85

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CIUDAD DE MÉXICO.

Jesús Francisco Flores Medina, mejor conocido como El Niño Terremoto, cuenta una historia increíble en la que él es el principal protagonista.

Tres días después del sismo de 1985 nació de entre los escombros del edificio de apartamentos donde vivía su familia, en la Plaza de San Camilito, en Garibaldi.

Relata Jesús que en ese edificio vivían 24 de sus familiares, de los cuales 12 formaban parte del mariachi Los Hermanos Medina, que trabajaba en Garibaldi hasta la madrugada, por eso no pudieron salir a tiempo, pues estaban dormidos.

Tres días después, el 22 de septiembre, la gente seguía buscando sobrevivientes en la zona, y una de ellas era su abuela, Brenda Medina Colín, quien el 19 de septiembre había salido del departamento para comprar comida para el desayuno, por eso no quedó bajo los escombros.

La abuela de Jesús aún albergaba una remota esperanza de encontrar vivos a sus hijos, sobre todo a Martha Cruz Medina, quien tenía siete meses y medio de  embarazo.

Finalmente encontró a su hija moribunda, sin conocimiento, en cuyo interior aún había un latido de vida, así que sin pensarlo abrió el vientre con una navaja de afeitar y extrajo al bebé, lo puso en una caja de zapatos y lo entregó de inmediato a la Cruz Roja y fue introducido a una incubadora. desde entonces Jesús fue conocido como El Niño Terremoto.

“Mi vida se la debo, primero, a Dios, segundo, a mi madre y después a mi abuelita Brenda Medina, quien después de esperar tres días una ayuda que nunca llegó, se metió entre los escombros y me rescató de entre los muertos”, señala Jesús.

Lo que siguió después fue una vida de apuros económicos. Su abuela siguió dedicándose a la venta de dulces y lavado de autos en Garibaldi para mantenerse, lo cual también hizo Jesús conforme fue creciendo.

Vivían en albergues y después consiguieron un departamento en Tlatelolco, donde viven actualmente; su abuela tiene 91 años.

“Mi vida no ha sido fácil, desde pequeño he luchado por sobrevivir vendiendo chicles, cuidando y lavando carros cerca de las oficinas del PRI, en las inmediaciones del Monumento a la Revolución, pasando hambre y frío. Pero nunca nos dimos por vencidos, hasta que un día el priista Enrique Jackson Ramírez me dio la oportunidad de trabajar en el PRI y después el finado diputado Mario Torres Ríos también me apoyó”, indica Jesús Flores.

Actualmente ocupa el cargo de secretario adjunto en la presidencia del PRI de la Ciudad de México.

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