La democracia en el país no se entendería sin ellos: académico
Pese a la represión de la época, siempre hubo voces discordantes; algunos tuvieron que pagar el costo: ir a la cárcel

CIUDAD DE MÉXICO.
Demetrio Vallejo, Heberto Castillo, Valentín Campa y Othón Salazar son, quizá, los nombres más conocidos de luchadores sociales que en la segunda mitad del siglo XX impulsaron la organización gremial entre obreros de la boyante industria, trabajadores sui géneris de las nacientes urbes mexicanas y empleados de servicios, como médicos y telegrafistas.
Con la lucha de estos activistas, y la de miles de paristas anónimos, se logró transformar el rostro del sindicalismo mexicano, porque, después de las huelgas y manifestaciones de las décadas de los 50 y 60, los derechos laborales ya no fueron los mismos.
“Los movimientos encabezados por Vallejo y Campa son importantes porque nos hicieron conscientes de que el partido del régimen (PRI) era corruptor en todos los sentidos. Pese a ello, siempre hubo voces y actores independientes, que lamentablemente tuvieron que pagar el costo (la cárcel, el desprecio). Para muchos son aún ejemplo de autonomía, que en pleno siglo XXI, desgraciadamente, seguimos olvidando”, ponderó Pedro Flores Crespo, investigador de la Universidad de Querétaro.
“No soy historiador, mucho menos pontífice, pero la democracia mexicana sin Vallejo, Campa, el movimiento del 68, el #YoSoy132 y otras expresiones democráticas —para no hablar de izquierdas o derechas, porque tienen poco significado real— hubieran tardado más en llegar. Aunque ciertamente hay mucho más por construir”, indicó.
El doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de York considera que la actual izquierda partidista (PRD, Morena, PT) “no ha podido nutrirse lo suficiente de estos personajes. Prevaleció en ellos la vena priista, los caudillajes y el nulo sentido de autocrítica”.
EL EDITOR RECOMIENDA



