Jornaleros rarámuri vivían como esclavos

Originarios de la Sierra Tarahumara trabajaban en BCS; dormían a la intemperie o en casas que ellos construían con ramas; comían sólo una vez al día

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LA PAZ, 12 de marzo.— Más de 200 jornaleros agrícolas provenientes de la Sierra Tarahumara que vivían en condiciones infrahumanas, prácticamente como esclavos, fueron rescatados de dos ranchos agrícolas del Valle de Santo Domingo, municipio de Comondú.

El delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Ernesto Álvarez Gámez, informó que en un recorrido de supervisión por los campos agrícolas de Comondú, “se descubrió que más de doscientos jornaleros agrícolas rarámuri que fueron traídos a dos ranchos del Valle de Santo Domingo para trabajar en el cultivo de papa, vivían en condiciones infrahumanas, algunos habitando chozas construidas a base de desechos de plástico negro, de los que se usan como cama en los surcos de las hortalizas”.

Tras precisar que en el rescate de los jornaleros intervinieron también la Comisión Estatal de Derechos Humanos y el Instituto Mexicano del Seguro Social, Ernesto Álvarez señaló que algunos de estos indígenas habitaban en un predio cercano a la comunidad de Ignacio Zaragoza, en condiciones precarias, y desde ahí eran llevados todos los días a los campos agrícolas.

De acuerdo con la información recabada por este medio, los trabajadores fueron enganchados por una persona de nombre Alejandro Varrallaza Ruelas, quien con la promesa de un buen trabajo y bien remunerado, los trajo a Baja California Sur.

Algunos jornaleros carecen de un lugar donde dormir y comen sus alimentos en las orillas de los campos agrícolas o en el monte, donde encienden fogatas para calentar sus alimentos o comen sus tacos fríos para no perder tiempo.

Autoridades laborales reportan que los agroempresarios propietarios de las siembras donde trabajan los jornaleros son originarios de Michoacán y Guanajuato.

Los ranchos se ubican sobre la carretera a Loreto a unos kilómetros de Ciudad Insurgentes, y son El Cereso y El Cerrito, a casi 230 kilómetros al noroeste de esta ciudad, capital del estado.

Al respecto, el consejero presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Silvestre de la Toba Camacho, explicó:  “Fuimos con la policía municipal y con el Ministerio público, porque no nos dejaban pasar las “guardias blancas” y efectivamente los jornaleros agrícolas dormían a la intemperie o en casas que ellos mismos construían con las ramas de los árboles y con plástico negro, que usan como cama en los sembradíos”.

Reconoció que eran los propios padres quienes ponían a trabajar a sus hijos menores de edad. “Les pagaban a cuatro pesos con 50 centavos el costal de papa que recolectaban; en cuanto a la comida, les daban un alimento al día: caldo de pollo”. Serán las autoridades las que apliquen las sanciones.

Explotación

Es común que los jornaleros en el norte del país trabajen en condiciones precarias:

  • La pobreza obliga a familias enteras a migrar temporalmente a campos agrícolas en comunidades  remotas de sus lugares de origen.
  • En junio de 2013, 275 jornaleros agrícolasque trabajaban en campos jaliscienses en condiciones extenuantes e inhumanas, estaban prácticamente secuestrados en un invernadero, hasta que algunos lograron escapar y presentaron una denuncia.

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