Qué vergüenza

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe cabezas

  • Comentócratas desde sus sofás, compartiendo imágenes de ciudades en llamas, aviones incendiados y pueblos en caos...

Este fin de semana vivimos una jornada que debería enorgullecernos y fomentar la unidad nacional. La captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es, con toda certeza, uno de los hechos más importantes en la historia nacional de las últimas décadas. Un golpe a la cabeza del cártel más sanguinario del mundo, con tentáculos en todo territorio nacional y presencia internacional. Deberíamos estar celebrando por todo lo alto y honrando a quienes dieron su vida para llevar a cabo este golpe.

Por desgracia, este evento dejó al descubierto la polarización que se vive en un país donde la desinformación es parte del día a día. Desde “distinguidos y sesudos personajes” comentando acerca de que “sus fuentes de primer nivel” les informaron que estrangularon al Mencho en el vuelo; hasta comentócratas desde su sofá, compartiendo imágenes de cuidades en llamas, aviones incendiados y pueblos en caos. Vaya, una vergüenza total.

Por supuesto que hubo actos de violencia, bloqueos e incendios y varias horas de confusión. Era esperable tras ese tamaño de captura. El problema es hacerles el trabajo sucio a los delincuentes, magnificando y compartiendo miles de veces eventos que no sucedieron con imágenes que parecían propias de una guerra civil. Violencia importante, sí, pero contenida en pocas horas.

De acuerdo con medios especializados que se dedican a revisar la veracidad de la información, hubo hasta 500 fake news relacionadas con la captura de El Mencho. De estos materiales, entre 35 y 40% estaba fuera de contexto, de 25 a 30% era contenido engañoso que exageraba los hechos y entre 10 y 15% contenido manipulado, como imágenes y videos generados con inteligencia artificial. La muestra más clara de este material eran los videos que circularon supuestamente del Aeropuerto de Guadalajara con la clara intención de generar caos y lo consiguieron por algunas horas.

Mención aparte merecen aquellos que, amparados por un supuesto análisis, utilizan frases como el “narcogobierno”, la “narcopresidenta”, decir que lo ocurrido es gracias a la presión de Donald Trump. Retuitean, especulan, inventan, exageran y lo venden como hechos. Su ego es tan descomunal que consideran su opinión un hecho, sabiendo que el caos digital genera clics, views y retuits sin control. No importan las consecuencias, sólo la viralidad y que esa caja de eco replique al infinito sus fantasías.

Por otra parte, este evento (como fue la captura de Ovidio Guzmán, El Chapo Guzmán y Caro Quintero) desmitifica el hecho del poder sin límites de los cárteles de la droga en México. En los cuatro casos hemos visto operaciones militares de primer nivel.

¿Cuál sería la lección? No dejar ese vacío de información que permite la proliferación de charlatanes y embaucadores que dominen la narrativa por algunas horas y crezca el pánico. El gobierno debió informar de manera expedita cuando comenzaron los rumores y las noticias falsas. Con una fórmula tan sencilla como informar con transparencia lo antes posible, nos vacunaríamos contra la desinformación. Nos lo merecemos.

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