“Sin madres no hay academia”: la UNAM inaugura lactario para frenar la deserción en posgrados
La UNAM inauguró un lactario en su unidad de posgrados para apoyar a madres estudiantes. Conoce su importancia, testimonios y cuántos lactarios existen en la universidad.

Decidir ser madre o estudiar, o incluso construir una carrera académica, no debería ser una pregunta que ninguna mujer tenga que hacerse. Sin embargo, en la práctica, muchas enfrentan limitaciones que van desde la falta de empatía en el aula hasta la ausencia de espacios básicos para maternar, como un lactario.
Bajo la consigna “sin madres no hay academia”, este día se inauguró el primer lactario en la unidad de posgrados de la UNAM, un espacio que busca responder a una necesidad real y urgente dentro de la comunidad universitaria.
La apertura no solo representa un avance en infraestructura, también abre una conversación que durante años se ha postergado: el lugar de la maternidad dentro de la vida académica y la responsabilidad de las instituciones para hacerla posible.

¿Por qué es importante un lactario en la UNAM?
Los lactarios son espacios seguros, cómodos y respetuosos destinados a madres estudiantes y trabajadoras en periodo de lactancia. En ellos pueden extraer leche materna o alimentar a sus bebés en condiciones dignas, incluso cambiarles el pañal e incluso ser un espacio de refugio entre clases.
Aunque se ha hablado ampliamente de los beneficios de la lactancia, como el fortalecimiento del sistema inmunológico del bebé, el vínculo afectivo y el impacto positivo en la economía familiar, poco se ha dicho sobre las barreras que enfrentan las mujeres para ejercerla dentro de espacios educativos.
No se trata solo de prejuicios o incomodidad social. La falta de infraestructura adecuada ha sido, durante años, uno de los principales obstáculos en la vida de cualquier mujer con hijos.
Con la creciente presencia de mujeres en universidades, se vuelve indispensable que las instituciones evolucionen y generen condiciones que permitan conciliar la maternidad con la vida académica.

“Es una deuda histórica”: el llamado a acompañar a las madres estudiantes
Durante la inauguración, la licenciada Jennifer Escobar Medina, de la Coordinación para la Igualdad de Género, destacó que este tipo de espacios responden a una necesidad que por mucho tiempo no fue atendida dentro de las universidades.
“Es un espacio que es súper necesario para garantizar justamente la corresponsabilidad de las instituciones… con las mujeres estudiantes”, señaló.
También subrayó que, aunque existen políticas e infraestructura para personal académico, estas no siempre se aterrizan para las estudiantes, lo que deja una brecha importante.
“Es importante que se esté concretando con acciones… es una deuda histórica”, afirmó.
Además, enfatizó que no se trata solo de un derecho de las madres, sino también de sus bebés:
“No solamente es un derecho para las compañeras… sino también es un derecho para los bebés… que puedan alimentarse de una forma digna”.

Maternidad y academia: una experiencia que sigue siendo desafiante
Uno de los momentos más significativos del evento fue el testimonio de la doctora Cecilia Silva Gutiérrez, quien compartió su experiencia como madre durante la realización de su doctorado.
“Hablar de mamás y la academia se dice muy fácil, pero es una cosa verdaderamente complicada”.
Recordó que, aunque estaba preparada para el cansancio o la falta de sueño, se enfrentó a algo que no esperaba: los comentarios y juicios dentro de su entorno.
“Recuerdo comentarios muy desafortunados… profesores que me decían: ‘¿cómo otra vez?’”, pues la doctora compartió ser madre de tres hijos varones.
A pesar de ello, defendió la idea de que la maternidad no debería ser un obstáculo para el desarrollo profesional:
“Claro que podemos ser mamás, claro que podemos ser académicas y sobre todo cumplir nuestros sueños”.
También hizo énfasis en algo que pocas veces se nombra: la presión social que enfrentan las mujeres al intentar equilibrar ambos mundos.
“De pronto ser mamá y académica… parece que es mutuamente excluyente”.

¿Cuántos lactarios hay en la UNAM?
La inauguración de este espacio en posgrados se suma a otros lactarios que ya existen dentro de la UNAM, como parte de los avances en materia de igualdad de género y reconocimiento del trabajo de cuidados.
Actualmente, la universidad cuenta con lactarios en espacios como:
- Extensión San Miguel de Allende de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad León
- Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad León
- Facultad de Estudios Superiores Aragón
- Facultad de Filosofía y Letras, en Ciudad Universitaria
- Unidad Coordinadora de Apoyo a los Comités Académicos de Área
- Dirección General de Cooperación e Internacionalización
- Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia
Estos espacios forman parte de un proceso más amplio que busca cerrar brechas laborales y educativas, y avanzar hacia una vida universitaria más digna para las mujeres.

Más allá de su función práctica, el nuevo lactario en la unidad de posgrados representa un cambio de visión dentro de la universidad.
Como se mencionó durante el evento, no se trata solo de crear infraestructura, sino de reconocer que la maternidad forma parte de la vida de muchas mujeres que también quieren estudiar, investigar y desarrollarse profesionalmente.
Porque, al final, abrir un lactario no solo habilita un lugar para amamantar: también abre la puerta a una academia más empática, más real y más incluyente.
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