Trump revoca fallo sobre gases de efecto invernadero y reabre debate climático
Donald Trump revocó el fallo de 2009 sobre gases de efecto invernadero, debilitando regulaciones ambientales y reabriendo el debate climático en Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revocó este jueves el dictamen científico aprobado en 2009 durante la administración de Barack Obama, que calificaba a los gases de efecto invernadero como una amenaza para la salud pública.
Ese “hallazgo de peligro” había servido como base legal para las regulaciones federales que limitaban las emisiones contaminantes, especialmente en vehículos. La Casa Blanca calificó la medida como “la mayor desregulación en la historia de Estados Unidos”, argumentando que abaratará los costos de producción de automóviles en unos 2,400 dólares por unidad.
Grupos ambientalistas denunciaron que la decisión representa el retroceso más significativo en materia de cambio climático en Estados Unidos y anunciaron que impugnarán la medida en tribunales. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) había concluido en 2009 que seis gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono y el metano, representaban un peligro para la salud humana.
Trump y el cambio climático
El mandatario defendió la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, tratado internacional firmado por 196 países en 2015 para limitar el aumento de la temperatura global. Trump argumentó que el pacto imponía restricciones injustas a la economía estadounidense y que “Estados Unidos no debe cargar con los costos de otros países”.

Además, su administración ha sido criticada por informes climáticos que expertos calificaron como “argumentos zombis”, al tergiversar evidencia científica y sembrar dudas sobre el consenso internacional respecto al cambio climático.
Implicaciones globales
La decisión de revocar el fallo de 2009 no solo afecta la política interna de Estados Unidos, sino que también debilita los compromisos internacionales frente al cambio climático. Al ser uno de los principales emisores históricos de gases contaminantes, el retroceso regulatorio genera preocupación en la comunidad internacional y podría complicar futuras negociaciones multilaterales.
Mientras la Casa Blanca insiste en que la medida reducirá costos y beneficiará a la industria automotriz, los críticos sostienen que el impacto a largo plazo será negativo para la salud pública y el medio ambiente.
Con información de AFP.
EL EDITOR RECOMIENDA



