Tras el 11S, el muro con México creció bajo la excusa del terrorismo
Lo que antes era un cruce ágil de 40 minutos se convirtió en un despliegue de 69 mil agentes de la CBP, muros multiplicados, filtros de hasta cuatro horas y la incorporación de la Guardia Nacional y el Pentágono en la región

Cuando hoy hace 25 años ocurrieron los atentados contra los centros financiero y militar estadunidenses, las Torres Gemelas y el Pentágono, Estados Unidos tenía indicios de que los ataques fueron planeados en Medio Oriente, pero, tal vez por cercanía, prefirió depositar toda su desconfianza en la frontera con México.
Cruzar la frontera a California tomaba en promedio 40 minutos, tanto para conductores como para peatones. Los días que siguieron a los atentados las esperas se ampliaron a ocho horas en promedio, a veces más.
Cuando Estados Unidos se recuperó de la sorpresa del primer ataque terrorista dentro de su territorio, reacomodó sus fuerzas y creó la agencia del orden más grande y numerosa en su historia, una de las más grandes en el mundo, que desde entonces opera casi por completo en los límites con México.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) tiene ahora 69 mil oficiales, la mayoría de ellos en 52 garitas que unen a Estados Unidos con México, y unos 21 mil 500 patrulleros fronterizos, que casi en su totalidad resguardan los límites con México.
Los políticos, sobre todo los republicanos que entre 1992 y 1996 catapultaron una campaña contra los inmigrantes mexicanos, tomaron los atentados que llegaron de Medio Oriente como justificación para construir muros cada vez más altos, cada vez más reforzados, con dos paralelos, luego tres paralelos, y cuadruplicaron el número de patrulleros fronterizos.
La vigilancia en la frontera tiene ahora más tecnología y recursos humanos que hace 25 años, pero no es más fácil cruzar la frontera, cuando menos no con la facilidad que se cruzaba antes del 11 de septiembre del 2001.
Diariamente cruza de México a Estados Unidos más de medio millón de conductores y peatones, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas en el Transporte. Las esperas pueden ser de entre poco menos de una hora –para quienes están integrados a un sistema de seguridad conocido como Sentri–, hasta tres horas y media o cuatro horas.
Estados Unidos nunca ha detenido a un terrorista que cruce la frontera desde México. En los últimos 25 años, la frontera tampoco ha tenido algún atentado. Pero Washington, ahora que ha designado como organizaciones terroristas a los carteles, dice implícitamente que la frontera en la que vivimos 17 millones de vecinos, amigos, familiares y socios, es una zona de terrorismo.
Así que a la vigilancia de CBP y sus decenas de miles de oficiales, ahora, un cuarto de siglo después de los atentados, se suma el Pentágono y los militares de varios estados en la Guardia Nacional.
La vida en la frontera jamás volverá a ser como era antes de los atentados hace 25 años.