La OMS alerta sobre rezagos para erradicar VIH, hepatitis e ITS como amenaza sanitaria
La OMS alertó que el VIH, las hepatitis víricas y las ITS aún causan 2.3 millones de muertes al año y requieren fortalecer los sistemas de salud antes de 2030.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el mundo aún no va por buen camino para eliminar el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), las hepatitis víricas y las infecciones de transmisión sexual (ITS) como amenazas para la salud pública de cara a 2030, un objetivo adquirido por los Estados miembros.
Así lo recoge un informe de evaluación sobre la implementación de las Estrategias mundiales del sector salud frente a estos tres tipos de infecciones, establecidas para el periodo 2022-2030, en el que ofrece un análisis de la primera mitad del periodo, detalla los avances alcanzados y los déficits persistentes, e identifica las acciones prioritarias para los próximos años.
El documento, publicado durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, que se celebra en Río de Janeiro, Brasil, y en el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, señala que el VIH, las hepatitis víricas y las ITS son responsables, en conjunto, de la muerte de unos 2.3 millones de personas cada año, además de provocar una morbilidad considerable y discapacidades a largo plazo.
En lo relativo a los avances, el mayor se consiguió en el VIH, a juicio de la OMS, al reducir tanto el número de nuevos casos como de muertes relacionadas con la infección desde 2010. A finales de 2025, se estimaba que 32 millones de personas que vivían con VIH recibían tratamiento.
Sin embargo, nueve millones de personas aún carecen de acceso a tratamientos vitales contra el VIH y las nuevas infecciones siguen aumentando en varias regiones, especialmente entre poblaciones clave, como hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales, personas que se inyectan drogas, personas transgénero y personas privadas de la libertad.

Asimismo, la OMS puso de manifiesto los problemas que supone la reducción de la financiación internacional frente al VIH, que interrumpió el año pasado los programas de prevención en varios países, incluido el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP). Si bien algunos gobiernos intervinieron para mantener los servicios, los datos preliminares indican que el uso de la PrEP disminuyó en varios países y comunidades.
Hepatitis víricas e ITS
En lo que respecta a las hepatitis víricas, las infecciones anuales por hepatitis B disminuyeron 32 por ciento y las muertes relacionadas con la hepatitis C cayeron 12 por ciento en todo el mundo desde 2015. Pese a ello, la hepatitis vírica sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo, al provocar alrededor de 1.3 millones de muertes en 2024, con una mortalidad en aumento.
En el caso de la hepatitis B, las muertes relacionadas aumentaron 17 por ciento desde 2015 y la cobertura de diagnóstico y tratamiento sigue siendo "baja", a pesar de que existen medicamentos eficaces. En este contexto, la OMS urgió a eliminar las barreras financieras, sociales y sistémicas que siguen limitando el acceso a la prevención, las pruebas, el tratamiento y la atención de la hepatitis para millones de personas.
Los avances frente a las ITS han sido desiguales. Mientras algunos países reforzaron sus políticas nacionales y mejoraron la detección y el tratamiento de la sífilis durante el embarazo, la cobertura de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) aumentó de forma modesta. A su vez, las tasas de ITS aumentan en varios países y comunidades, y se observa una creciente resistencia a los antibióticos utilizados para tratar la gonorrea.

En este punto, la OMS puso el foco en las persistentes deficiencias en la vigilancia, el diagnóstico, la financiación y los sistemas de información sanitaria, que, explicó, limitan la capacidad de los países para monitorear la epidemia y ampliar los servicios eficaces de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Servicios de salud integrados y resilientes
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseveró que este informe "cuenta dos historias"; por un lado, "demuestra lo que es posible cuando los países invierten en salud, comunidades y ciencia", pero, por otro, "también muestra la rapidez con la que el progreso puede verse revertido por interrupciones en la financiación, emergencias humanitarias y desigualdades persistentes".
En esta línea, el informe destaca que los años que quedan hasta 2030 ofrecen "una oportunidad para rectificar el rumbo" a partir de los avances conseguidos y las lecciones aprendidas. Como prioridad de actuación, Adhanom Ghebreyesus destacó la construcción de sistemas de salud "integrados y resilientes que lleguen a quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad".
Al respecto, la OMS señaló que los países que presentan los mejores resultados ofrecen cada vez más servicios para el VIH, la hepatitis vírica y las ITS a través de la atención primaria, junto con servicios para la tuberculosis, la salud sexual y reproductiva, la salud maternoinfantil y las enfermedades no transmisibles.

En paralelo, destacó la importancia de eliminar la transmisión vertical, de madre a hijo, del VIH, la sífilis y la hepatitis B, y puso en valor la oportunidad que ofrecen las soluciones de salud digital, el fortalecimiento de sistemas interoperables de vigilancia e información sanitaria, la ampliación de plataformas de pruebas para múltiples enfermedades y la garantía de un acceso equitativo a las innovaciones.
La OMS también recordó la reciente publicación de sus primeras directrices consolidadas para la prestación de servicios relacionados con el VIH, que buscan ayudar a los países a organizar la prevención, las pruebas, el tratamiento y la atención a largo plazo del VIH, así como las directrices disponibles sobre la vigilancia del virus.