Jefes militares de EU advierten que la guerra es "insostenible" a largo plazo
Una encuesta de muestra que el 63 por ciento de los estadunidenses desaprueba la guerra con Irán

Los principales asesores del presidente Donald Trump están presionando para evitar que la guerra con Irán se intensifique antes de las elecciones legislativas de noviembre, con el fin de frenar las pérdidas electorales de los republicanos, dijeron cuatro personas al tanto de las conversaciones, una estrategia que ya se encuentra bajo presión tras el intercambio de fuego entre Estados Unidos e Irán durante la noche del martes.
Los responsables de la Casa Blanca se plantearán intensificar la acción militar tras las elecciones del 3 de noviembre, según las fuentes, que solicitaron el anonimato para describir las discusión interna, aunque un posible retorno a un conflicto a gran escala dista mucho de ser un hecho.
El ejército estadunidense dijo que sus últimos ataques eran una represalia por los recientes ataques contra las fuerzas estadunidenses y el tráfico marítimo en la región.
Por ahora, según las fuentes, el Gobierno quiere centrarse en ejercer una mayor presión económica sobre Irán con el fin de obtener concesiones en cualquier negociación.
Seguimos ejerciendo presión sobre Irán", dijo un funcionario de la Casa Blanca. "Pero noviembre es una prioridad".
Mantener la guerra en gran medida contenida hasta entonces ayudaría a evitar que este conflicto impopular acapare la actualidad informativa, en un momento en que los republicanos de Trump hacen campaña para defender sus escasas mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes, señalaron las fuentes, tres de las cuales son funcionarios de la Casa Blanca.
Solo el 31 por ciento de los estadunidenses aprueba la guerra, mientras que alrededor del 63 por ciento la desaprueba, según una encuesta de Reuters/Ipsos de finales de agosto, y los votantes están especialmente descontentos con los altos precios de la gasolina.
Una pausa táctica también podría dar al ejército estadunidense un respiro para reponer sus reservas de municiones, que se han visto muy mermadas, según las fuentes.
Pero llevar a cabo la estrategia de "mantener la calma" parece cada día más difícil. Aunque el conflicto sigue siendo mucho menos intenso de lo que fue durante la primavera boreal o durante el recrudecimiento de mediados de verano, ambas partes han intercambiado ataques de represalia en los últimos días.
Los líderes iraníes, envalentonados tras meses de perturbar el tráfico por el estrecho de Ormuz y ante la escasa agitación interna, probablemente seguirán atacando objetivos estadunidenses y de sus aliados en el Golfo —incluidas bases militares, buques e infraestructuras energéticas—, al menos de forma periódica, según los analistas.
Estados Unidos se verá presionado para tomar represalias, lo que podría conducir a una espiral que devuelva a ambas partes a una guerra aérea a gran escala, lo quiera o no el Gobierno.
El régimen tiene todos los motivos para romper la 'calma' —que, al fin y al cabo, no es una calma real, ya que el objetivo explícito del Gobierno es aumentar masivamente la presión económica sobre Irán—", dijo Barbara Leaf, que ocupó el cargo de máxima responsable del Departamento de Estado para Oriente Medio bajo el mandato del expresidente Joe Biden.
Otra incógnita es el propio Trump.
La popularidad del presidente ha caído del 40 por ciento al 33 por ciento desde que comenzó el conflicto, según una encuesta de Reuters/Ipsos. Según algunas fuentes, actualmente no está interesado en una escalada, pero es bien sabido que tiende a cambiar de opinión y podría dar un giro a su postura en respuesta a los acontecimientos.
Trump amenazó el martes con intensificar el conflicto si Irán responde a los últimos ataques estadunidenses.
Estados Unidos limitado ante Irán
Sin embargo, a medida que la guerra entra en su séptimo mes, la Casa Blanca se ve cada vez más limitada por las realidades logísticas y políticas.
"El calendario ha cambiado", dijo un alto cargo de la Casa Blanca. Otro añadió que "el calendario está marcando el ritmo a Irán".
Reuters informó en agosto de que el ejército había usado "prácticamente todo" su inventario de algunos misiles de precisión.
El Washington Post informó el domingo de que los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea advirtieron al jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en una evaluación por escrito, de que prolongar la guerra era insostenible y mermaría la preparación militar en otros teatros de operaciones.
El Pentágono ha dicho que las Fuerzas Armadas disponen de "todo lo necesario para llevar a cabo" su misión.
Los aliados estadunidenses del golfo Pérsico —algunos de los cuales habían presionado a favor de una acción agresiva contra Irán al principio de la guerra para debilitar a su principal adversario regional— instaron rotundamente a la Casa Blanca a rebajar la tensión tras una reciente ronda de ataques a finales de julio, dijeron diplomáticos de la región.
En la actualidad, según dos funcionarios de la Casa Blanca, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio se encuentran entre los altos cargos del equipo de Trump que apoyan la idea de intentar mantener el conflicto con Irán relativamente calmado hasta noviembre.
En las últimas semanas, los responsables de la Administración han intensificado, en cambio, una campaña de aislamiento económico, durante la cual Estados Unidos ha amenazado con imponer sanciones masivas a los países que comercian con Irán, al tiempo que mantiene su propio bloqueo sobre el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, algunas de las principales potencias mundiales, como China, no se han sumado a la iniciativa de Washington para aislar a Irán, lo que suscita dudas sobre la eficacia de la campaña.