Irán contradice a Trump y descarta mover su uranio enriquecido: "No va a ningún lugar"
Irán aseguró que sus reservas de uranio enriquecido no serán trasladadas pese a declaraciones de Donald Trump

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán aseguró que sus reservas de uranio enriquecido no iban a ser trasladadas "a ningún lugar" aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, había dicho que Teherán había aceptado entregarlas.
El uranio enriquecido de Irán no va a ser trasladado a ningún lugar", dijo el portavoz del ministerio, Esmail Baqai, a la televisión estatal.
Una "transferencia del uranio enriquecido de Irán a Estados Unidos nunca se ha planteado en las negociaciones", aclaró.
Estados Unidos recibirá todo el 'polvo' nuclear generado por nuestros grandes bombarderos B2", escribió Trump en su plataforma Truth Social en alusión al uranio enriquecido enterrado por los ataques estadounidenses del año pasado.
Pero Baqai dijo que las recientes conversaciones han sido para resolver el conflicto y no sobre recuperar el Uranio de Irán.
Las negociaciones anteriores se centraron en la cuestión nuclear, pero ahora las negociaciones se centran en poner fin a la guerra y, naturalmente, el abanico de temas tratados se ha ampliado y diversificado", dijo.
"El plan de 10 puntos para levantar las sanciones es muy importante para nosotros. La cuestión de la compensación por los daños sufridos durante la guerra impuesta es de una particular importancia", agregó.

Antes de los ataques estadounidenses de junio de 2025 en sitios nucleares en Irán, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) calculó que ese país poseía aproximadamente 440 kg de uranio enriquecido al 60 por ciento, muy por encima del límite del 3.67 por ciento establecido por un acuerdo de 2015 del que Estados Unidos se retiró posteriormente.
El uranio iraní sigue en el centro del pulso entre Teherán y Washington
La disputa por las reservas de uranio enriquecido ocurre después de que Estados Unidos justificara los bombardeos de 2025 contra instalaciones iraníes alegando que Irán avanzaba hacia una capacidad nuclear militar.
La administración de Donald Trump sostuvo entonces que los ataques buscaban impedir que Teherán transformara material enriquecido en capacidad bélica, aunque funcionarios iraníes insistieron en que su programa tenía fines civiles.
La operación fue cuestionada por expertos que advirtieron que el uso de la fuerza podía acelerar, y no frenar, la carrera nuclear regional.
El tema del uranio enriquecido arrastra años de tensiones desde la salida estadounidense del Plan de Acción Integral Conjunto durante el primer mandato de Trump. Tras ese retiro en 2018, Washington reimpuso sanciones severas y Teherán comenzó a incumplir gradualmente los límites pactados sobre enriquecimiento y reservas.
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán acumuló material enriquecido al 60 por ciento, un nivel técnicamente cercano al umbral necesario para uso militar, aunque distinto del grado armamentístico.
Analistas internacionales señalan que el control físico de esas reservas será uno de los puntos más sensibles en cualquier negociación futura. Mientras Washington ha presionado para limitar, exportar o diluir parte del material iraní, Teherán lo considera un activo estratégico y una garantía frente a posibles y futuras agresiones por parte de Israel o Estados Unidos.
Centros de estudios como International Crisis Group advierten que sin un mecanismo verificable de inspección y alivio gradual de sanciones, la disputa por el uranio seguirá siendo un detonante de nuevas confrontaciones militares en la región.