Expertos ven acertado que Felipe VI reconozca abusos en la Conquista
El rey Felipe VI reconoce abusos durante la Conquista en una exposición sobre el México indígena en Madrid y reaviva el debate histórico y diplomático con el Gobierno mexicano

El rey Felipe VI reconoció públicamente que durante la Conquista de América hubo “mucho abuso”, aunque advirtió sobre el riesgo del “presentismo moral”, durante una visita privada a una exposición sobre el México indígena en Madrid. Sus palabras, consideradas por varios historiadores españoles como una intervención “irreprochable” y políticamente adecuada, reactivaron un debate que combina memoria histórica, relaciones bilaterales y lecturas contemporáneas del pasado colonial.
Se trata de la primera vez que el monarca se pronuncia de forma directa sobre esta cuestión, pese a las reiteradas solicitudes del Gobierno mexicano en años recientes para que la Corona ofreciera una disculpa formal por los agravios cometidos durante la conquista y colonización. Aunque no hubo una petición explícita de perdón, el gesto ha sido interpretado como una toma de posición simbólica que matiza el discurso histórico sin modificar la postura oficial del Estado español.
Autocrítica histórica y rechazo al “presentismo”
En su intervención, Felipe VI señaló que ciertos hechos del pasado, observados desde los valores actuales, “no pueden hacernos sentirnos orgullosos”, aunque insistió en analizarlos “en su justo contexto”.
El monarca subrayó la necesidad de extraer lecciones de las controversias morales y éticas asociadas al ejercicio del poder desde los primeros momentos de la presencia europea en América. Su mensaje combinó autocrítica histórica con una defensa del rigor metodológico frente a lo que definió como un exceso de “presentismo”.

Historiadores avalan el posicionamiento del rey
El historiador José Carlos Mainer consideró que el reconocimiento de la violencia y la explotación forma parte de una sensibilidad historiográfica ya extendida, que entiende la Conquista como un proceso global con una profunda huella social y cultural.
Otros especialistas, como Jon Juaristi, calificaron las palabras como “irreprochables”, aunque descartaron que estén vinculadas a las demandas diplomáticas de disculpa planteadas desde México. En su opinión, admitir abusos históricos no implica asumir responsabilidad política contemporánea ni promover nuevos gestos institucionales.
Por su parte, el medievalista José Luis Corral enfatizó la importancia de no juzgar el pasado con criterios morales actuales, si bien reconoció que desde la ética del siglo XXI es legítimo admitir que se cometieron “barbaridades”. Esta tensión entre contextualización histórica y evaluación moral continúa siendo uno de los ejes centrales del debate académico y público.
Contexto diplomático y fricciones recientes
El trasfondo político resulta ineludible. En marzo de 2019, el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador envió una carta al monarca solicitando una disculpa oficial por los agravios históricos. La ausencia de respuesta formal se convirtió en un punto de fricción bilateral.

La actual presidenta Claudia Sheinbaum citó posteriormente este episodio como una de las razones para no invitar al rey a su toma de posesión en octubre de 2024, rompiendo una tradición protocolaria consolidada.
Desde la perspectiva del historiador Fernando del Rey, el reconocimiento de abusos constituye un “gesto político adecuado” de aproximación hacia México, aunque advirtió sobre lo que considera un uso oportunista del pasado por parte de algunos liderazgos latinoamericanos. Según esta lectura, el debate sobre la Conquista se ha convertido en un instrumento de legitimación política e identitaria. La exposición que enmarcó la reflexión real
La declaración se produjo durante la visita a la muestra La mitad del Mundo. La Mujer en el México indígena, organizada por instituciones culturales españolas y mexicanas.
La exposición analiza el papel de las mujeres indígenas desde la época prehispánica hasta los primeros tiempos coloniales, destacando su influencia en ámbitos:
- Domésticos
- Económicos
- Rituales
- Políticos
Este marco cultural permitió introducir la reflexión en un contexto de memoria histórica compartida.

La iniciativa fue impulsada por organismos como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, con el objetivo de fomentar una mirada conjunta sobre el pasado basada en el intercambio académico y cultural.
Debate historiográfico sobre imperios, mestizaje y responsabilidades
Fernando del Rey subrayó además las diferencias entre el imperio español y otros modelos coloniales, en particular el británico, al destacar el fenómeno del mestizaje como rasgo estructural de la expansión hispánica. Sin negar la desigualdad en las relaciones con las poblaciones indígenas, defendió que la experiencia latinoamericana no puede equipararse a procesos de exterminio masivo ocurridos en otras regiones.
El historiador Enrique Moradiellos coincidió en calificar como “evidente” la afirmación del monarca sobre los abusos y controversias. A su juicio, todo gran proceso de expansión imperial combina violencia y conflicto con dinámicas posteriores de negociación y convivencia, dando origen a sociedades híbridas y sistemas culturales complejos.
Moradiellos cuestionó además la pertinencia de exigir disculpas oficiales por hechos ocurridos hace cinco siglos, comparándolo con otros episodios de dominación histórica que no han generado demandas similares en el ámbito internacional.

El propio Felipe VI recordó que las directrices de los Reyes Católicos y las posteriores Leyes de Indias reflejaron intentos tempranos de protección de las poblaciones indígenas, aunque admitió que la aplicación práctica distó de las intenciones normativas.
Meses antes, durante la inauguración de la muestra, el ministro español de Asuntos Exteriores ya había reconocido los “claroscuros” de la historia común, admitiendo injusticias que deben recordarse sin negar los vínculos construidos a lo largo de cinco siglos.
El debate reavivado por las palabras del monarca evidencia que la memoria de la Conquista sigue siendo un terreno sensible en las relaciones entre España y América Latina. La discusión plantea interrogantes de fondo sobre identidad, responsabilidad histórica y reinterpretación del pasado en las sociedades contemporáneas.
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