Un Falcon 9 terminó su viaje contra la Luna

Una etapa abandonada impactó el 5 de agosto cerca del cráter Einstein. El choque permitirá estudiar la formación de un nuevo cráter y anticipa el creciente problema de la basura espacial lunar.

Ilustración editorial de una etapa superior del Falcon 9 aproximándose a la Luna. El impacto ocurrió el 5 de agosto de 2026, alrededor de las 00:35 horas del centro de México, cerca del cráter Einstein.
Una etapa superior del Falcon 9 impactó cerca del cráter Einstein. La colisión se considera prácticamente segura por su trayectoria, aunque todavía no existe una imagen directa del choque o del nuevo cráter. Ilustración.Alexandro Medrano

Una etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX se estrelló contra la Luna durante la madrugada del 5 de agosto. El impacto no representa peligro para la Tierra, pero ofrecerá a los científicos una oportunidad poco común: observar una colisión cuya hora, velocidad y masa se conocen con anticipación.

El objeto, identificado como 2025-010D, fue lanzado el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Su función fue impulsar hacia la Luna dos módulos privados: Blue Ghost 1, de la empresa estadunidense Firefly Aerospace, y Resilience, desarrollado por la compañía japonesa ispace.

Blue Ghost consiguió aterrizar y completar su misión científica. Resilience perdió contacto durante el descenso y terminó estrellándose. La segunda etapa del Falcon 9 que transportó ambas naves tampoco pudo regresar: después de liberar su carga quedó sin combustible suficiente para volver a la Tierra o alcanzar una órbita estable alrededor del Sol.

Diagrama editorial de la Tierra, la Luna y una etapa superior del Falcon 9. Muestra la órbita que siguió durante más de 18 meses bajo la influencia gravitacional de la Tierra, la Luna y el Sol.
Después de impulsar los módulos Blue Ghost y Resilience, la etapa permaneció más de 18 meses sin control activo en una órbita terrestre alta. El diagrama es conceptual y no está representado a escala.Alexandro Medrano

Durante más de un año, la etapa permaneció fuera de control en una órbita alterada por la atracción gravitacional de la Tierra, la Luna y el Sol.

Aunque suele describirse como un cohete “perdido”, el término no es completamente preciso. El objeto podía ser rastreado, pero SpaceX ya no tenía combustible ni capacidad para modificar su trayectoria.

De acuerdo con los cálculos del astrónomo Bill Gray, responsable del sistema de seguimiento orbital Project Pluto, la etapa impactará alrededor de las 00:34 horas del centro de México, cerca del cráter Einstein, en el borde iluminado de la Luna visto desde nuestro planeta.

La hora exacta todavía puede variar algunos minutos conforme se incorporen nuevas observaciones y se afine el cálculo de su trayectoria.

Un choque a 8,700 kilómetros por hora

La etapa, con una masa estimada de 3,900 kilogramos, llegará a una velocidad aproximada de 2.43 kilómetros por segundo, equivalente a unos 8,700 kilómetros por hora.

Como la Luna prácticamente no posee atmósfera, nada disminuirá significativamente la velocidad del objeto antes de que alcance la superficie.

Según un estudio encabezado por William Jo, investigador de la Universidad de Texas en Austin, la colisión liberará aproximadamente 11.5 gigajoules de energía, una cantidad comparable con la detonación de unas 2.8 toneladas de TNT.

Infografía con una etapa del Falcon 9 frente a la superficie lunar. Presenta una velocidad calculada de 8,700 kilómetros por hora, una masa estimada de 3.9 a 4.9 toneladas, entre 11.5 y 14.5 gigajoules de energía y un posible cráter de 17 a 40 metros.
La etapa alcanzó una velocidad calculada de 8,700 kilómetros por hora. Su masa, energía y el diámetro del cráter son estimaciones que varían según el modelo; el cráter todavía no ha sido localizado ni medido.Alexandro Medrano

Las simulaciones elaboradas por Jo y sus colaboradores proyectan que el choque podría levantar una cortina de polvo lunar de entre 15 y 20 kilómetros de altura.

Una concentración central de partículas podría alcanzar entre 75 y 100 kilómetros, mientras que el material expulsado se extendería lateralmente hasta unos 183 kilómetros desde el punto de impacto.

Especialistas consultados sobre el acontecimiento estiman que la colisión podría abrir un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro. Su tamaño exacto, sin embargo, no podrá conocerse hasta que el sitio sea observado después del choque.

Estas dimensiones son estimaciones, no resultados seguros. La etapa del Falcon 9 no es una roca compacta como un meteorito, sino una estructura metálica y parcialmente hueca, formada por tanques, paredes delgadas, conductos y un motor.

Su orientación, el ángulo del impacto y las características del terreno determinarán cómo se desintegrará, cuánto material levantará y qué forma tendrá el nuevo cráter.

Un experimento que nadie planeó

Los investigadores de la Universidad de Texas consideran que la nube de partículas podría ser registrada desde la Tierra, pero el destello difícilmente será visible a simple vista porque ocurrirá sobre una zona iluminada de la Luna.

La mejor posibilidad de observación será detectar mediante telescopios el material que se eleve por encima del borde lunar y quede recortado contra la oscuridad del espacio.

Las imágenes obtenidas antes y después del impacto permitirán localizar el nuevo cráter y comparar el resultado con las simulaciones. Esta información puede mejorar los modelos sobre formación de cráteres, dispersión del polvo lunar y riesgos para futuras naves, instalaciones y astronautas.

Ilustración de los orbitadores LRO y Danuri sobre la Luna. Dos recuadros representan la comparación de imágenes anteriores y posteriores que podría utilizarse para localizar el nuevo cráter.
Los telescopios terrestres no obtuvieron una confirmación concluyente. Se esperan imágenes orbitales que permitan localizar la huella, medir el cráter y comparar el resultado con las simulaciones.Alexandro Medrano

La Luna ya ha recibido impactos artificiales, tanto intencionales como accidentales. Lo excepcional de este caso no es únicamente la formación de otro cráter, sino la posibilidad de seguir el acontecimiento con anticipación y estudiar un objeto cuyas características generales son conocidas.

El propio Bill Gray advierte que el episodio también evidencia la falta de atención sobre la manera en que se desechan las etapas utilizadas en misiones lunares.

El problema crecerá conforme aumenten los viajes privados y gubernamentales hacia la Luna. La basura espacial ya no se concentra únicamente alrededor de la Tierra: las etapas abandonadas comienzan a extenderse por el espacio entre ambos cuerpos y, finalmente, a alcanzar la superficie lunar.

El Falcon 9 desaparecerá durante el impacto. Sin viento, agua ni una erosión significativa que borre rápidamente sus rastros, la huella de su caída podría permanecer sobre la Luna durante millones de años.

DESDE EL ARCHIVO DE EXCÉLSIOR | De la proeza a otra huella

En 1969, Excélsior narró la llegada del ser humano a la Luna como una proeza. En 1972 registró el cierre de las misiones Apolo. Más de medio siglo después, nuestro satélite vuelve a ser noticia por otra consecuencia de la exploración espacial: una etapa abandonada que terminó sumándose a los objetos e impactos artificiales dejados sobre su superficie.

Publicacion de 1969 en Excelsior. Llegada a la luna
Excélsior, 21 de julio de 1969: la llegada del ser humano a la Luna.Archivo Excelsior
Publicacion Exceselsior 1972. Termino de programa Apolo
Excélsior, 20 de diciembre de 1972: el final de las visitas del programa Apolo.Archivo Excelsior

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