Día 26 de guerra en Irán: Israel ataca mientras Irán niega negociaciones con EU

Sin acuerdos claros, la guerra entre Israel, Irán y EU avanza entre ofensivas y negociaciones estancadas.

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Donald Trump impulsa un plan de paz que Irán ha rechazado.AFP

Los ataques de Israel y Estados Unidos que detonaron la guerra en Irán cumplen 26 días y nohay a la vista una resolución satisfactoria para ninguna de las partes. Diversos reportes documentan cómo estos ataques iniciales —dirigidos a infraestructura y posiciones estratégicas— desencadenaron una respuesta directa iraní, marcando el inicio de una confrontación abierta que ya supera los límites de una guerra indirecta.

Las consecuencias han sido inmediatas y medibles. En el terreno, los ataques cruzados han dejado víctimas en distintos frentes, incluyendo bombardeos en Líbano y ofensivas aéreas en territorio iraní.

En paralelo, el mercado energético ha reaccionado con volatilidad: el precio del crudo Brent ha registrado fluctuaciones abruptas, con caídas cercanas al 6 por ciento en jornadas marcadas por anuncios diplomáticos, según datos retomados por International Energy Agency.

Escalada militar y presión regional sostenida

En el vigésimo séptimo día de la guerra, Israel confirmó una serie de ataques “a gran escala” contra infraestructuras dentro de Irán. Estas operaciones se suman a bombardeos previos en distintos puntos de la región, incluyendo el sur de Líbano, donde el ejército israelí ha ampliado su zona de intervención bajo el argumento de contener amenazas de Hezbolá.

La respuesta iraní ha incluido el lanzamiento de misiles y drones no sólo hacia Israel, sino también hacia bases militares utilizadas por Estados Unidos en Kuwait, Baréin y Jordania. Uno de los episodios más visibles ocurrió en el aeropuerto internacional de Kuwait, donde un tanque de combustible fue alcanzado, provocando un incendio.

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Bombardeos en Líbano forman parte de la expansión regional de la guerra.AFP

El conflicto también ha elevado el riesgo en instalaciones sensibles. Irán reportó un ataque contra la central nuclear de Bushehr, lo que llevó al Organismo Internacional de Energía Atómica a emitir un llamado a la “máxima moderación”, ante el peligro de una escalada que involucre infraestructura nuclear.

En paralelo, el control de rutas marítimas se ha convertido en un elemento central. Irán ha declarado que el estrecho de Ormuz permanece abierto para “países amigos”, mientras advierte que podría restringir el paso a sus adversarios. Además, ha señalado la posibilidad de abrir nuevos frentes en puntos estratégicos como Bab el Mandeb, clave para el tránsito hacia el canal de Suez.

Diplomacia estancada y tensión global creciente

Mientras las operaciones militares continúan, la vía diplomática avanza con señales contradictorias. Desde Washington, el presidente Donald Trump ha insistido en que existen conversaciones activas con Irán, incluso afirmando que hay disposición para alcanzar un acuerdo.

Sin embargo, desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores ha rechazado públicamente cualquier intención de negociar, calificando las propuestas estadounidenses como un intento de presión.

El plan de 15 puntos impulsado por Estados Unidos —que incluye restricciones al programa nuclear iraní y el cese de apoyo a grupos armados— fue rechazado por Irán, según reportes de su televisión estatal. En paralelo, actores internacionales como China han señalado que existen “señales” de diálogo, aunque sin avances concretos.

En la región, la tensión se extiende más allá de los principales actores. Kuwait ha detenido a personas vinculadas a Hezbolá por presuntos planes de ataque, mientras líderes del grupo han declarado que negociar con Israel en este contexto equivaldría a una rendición.

El conflicto se sostiene en una doble dinámica: expansión militar y contención diplomática. Ninguna de las dos ha logrado imponerse. La presión sobre rutas energéticas, la participación indirecta de múltiples países y la ausencia de acuerdos efectivos mantienen un escenario donde cada movimiento amplía el alcance de la guerra, sin reducir su intensidad.

Con información de AFP.