20 de noviembre de 1985: el día que Microsoft presentó Windows al mundo
Lanzado en 1985, Windows 1.0 marcó un antes y un después en la forma de interactuar con las computadoras personales

El 20 de noviembre de 1985, Microsoft lanzó oficialmente Windows 1.0, su primer sistema con interfaz gráfica de usuario. Aunque no fue recibido con entusiasmo inmediato, aquel software rudimentario marcó un punto de inflexión en la historia de la computación personal.
Hasta ese momento, la mayoría de las personas interactuaban con sus computadoras a través de líneas de comandos escritas en sistemas como MS-DOS. Se requería memorizar instrucciones específicas para ejecutar cualquier tarea básica: abrir un archivo, copiar una carpeta o instalar un programa.
Windows 1.0 cambió eso. Permitía interactuar con la computadora utilizando el mouse y una interfaz visual basada en ventanas, íconos, menús desplegables y cuadros de diálogo. Elementos hoy familiares, pero radicalmente innovadores en su tiempo.
Una interfaz visual sobre MS-DOS
Técnicamente, Windows 1.0 no era un sistema operativo independiente. Funcionaba como una capa gráfica sobre MS-DOS, permitiendo ejecutar aplicaciones con interfaz visual como Paint, Notepad y una rudimentaria calculadora. También ofrecía multitarea limitada, con varias ventanas abiertas al mismo tiempo, aunque sin posibilidad de superposición.
La decisión de no permitir ventanas solapadas no fue casual. Microsoft la justificó como una forma de “mantener el orden en la pantalla”, pero muchos analistas creen que fue una forma de evitar conflictos legales con Apple, cuyo Macintosh ya ofrecía esa función desde 1984.
De hecho, la aparición de Windows 1.0 coincidió con el inicio de una rivalidad legendaria: Microsoft vs. Apple. Mientras Apple apostaba por un ecosistema cerrado —controlando hardware y software—, Microsoft eligió un modelo abierto, compatible con múltiples fabricantes.
La estrategia que cambió la industria
La diferencia de estrategias resultó clave. Microsoft no buscaba vender computadoras, sino licenciar su software a fabricantes de PC. Esta visión le permitiría escalar rápidamente y conquistar el mercado en la siguiente década.
El desarrollo de Windows había comenzado en 1981, cuando Microsoft colaboraba con IBM en la creación de sistemas operativos. Para entonces, Apple ya había mostrado el camino con Lisa (1983) y Macintosh (1984), inspirados a su vez en los avances del laboratorio Xerox PARC.
Bill Gates, entonces joven cofundador de Microsoft, entendió con claridad hacia dónde iba el futuro. Sabía que las interfaces gráficas harían que la informática dejara de ser exclusiva de expertos. Su visión: llevar una computadora a cada escritorio y en cada hogar.
Un legado que aún perdura
Pese a sus limitaciones técnicas y a la escasez de aplicaciones compatibles, Windows 1.0 incluía elementos pioneros que marcarían escuela: menús desplegables, botones para cerrar y minimizar, soporte para controladores modulares y arquitectura extensible.
El precio inicial era de 99 dólares, y requería una máquina con MS-DOS 2.0, 256 KB de memoria, disquetera doble y tarjeta gráfica compatible. Para muchos usuarios de la época, esas especificaciones eran prohibitivas.
Aun así, Windows 1.0 sentó las bases para versiones más maduras como Windows 2.0 (1987), Windows 3.0 (1990) y especialmente Windows 3.1 (1992), con el que Microsoft alcanzaría una adopción masiva en oficinas, escuelas y hogares.
En 1995, una década después del debut, llegó Windows 95. Esta versión revolucionó la experiencia del usuario con elementos como la barra de tareas y el botón de inicio, consolidando a Windows como líder indiscutible en sistemas operativos.
Un logro en la historia digital
Windows 1.0 también ayudó a popularizar el uso del mouse, que por entonces era un periférico poco conocido para el usuario común. La combinación de entorno gráfico e interacción con puntero fue clave para democratizar el acceso a la tecnología.
Hoy, a 40 años de su aparición, Windows 1.0 es considerado una pieza de museo digital. El Computer History Museum conserva su código fuente, y versiones funcionales pueden ejecutarse mediante emuladores, permitiendo a las nuevas generaciones explorar sus orígenes.
Más que un simple software, Windows 1.0 fue el punto de partida de una revolución silenciosa. Abrió la puerta a un nuevo paradigma informático: uno basado en lo visual, lo accesible y lo cotidiano. El clic reemplazó al comando, y la computadora dejó de ser intimidante.
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